La NASA invita a participar en la Noche Internacional de Observación de la Luna el sábado 19 de septiembre de 2026. Es una jornada mundial que puede seguirse desde casa, en una actividad presencial o mediante un evento virtual. La agencia la programa cerca del cuarto creciente, una fase cuyas sombras remarcan el terminador, la frontera entre la parte iluminada y la oscura de la Luna, y ayudan a distinguir su relieve. Un telescopio puede revelar más detalles, pero no es indispensable para empezar.
La fecha favorece la observación del relieve lunar
NASA organiza esta convocatoria cada año en septiembre u octubre, alrededor del cuarto creciente. En esa etapa, las sombras a lo largo del terminador aumentan el contraste de cráteres, montañas y otras formas de la superficie, por lo que la observación no se reduce a buscar un disco brillante en el cielo.
La agencia recuerda que esa fase es favorable durante la tarde y la noche. A simple vista pueden reconocerse zonas oscuras llamadas mares lunares, aunque no son masas de agua: son extensas llanuras de lava basáltica solidificada.
El mapa de 2026 marca 15 mares lunares y cuatro sitios Apollo
Para esta edición, los mapas oficiales de NASA señalan 15 mares lunares en la cara visible. La guía indica que pueden identificarse con binoculares e incluso sin aumento, según las condiciones de observación.
El material también ubica cuatro sitios de alunizaje de las misiones Apollo que estarán visibles durante la jornada. Los mapas no sustituyen un telescopio para ver detalles finos, pero dan una lista concreta de accidentes geográficos y zonas históricas que buscar.
Se puede participar sin asistir a un evento local
Además de acudir a una actividad presencial, NASA propone observar por cuenta propia, organizar una reunión pequeña o sumarse a un programa virtual. Su sitio concentra un buscador de eventos, mapas adaptados para los hemisferios norte y sur, además de recursos educativos.
La convocatoria entiende la observación en un sentido amplio: también incluye actividades prácticas, arte, música, lecturas y recorridos virtuales sobre la Luna. Así, la jornada puede seguirse incluso si no se cuenta con telescopio o si la observación directa no es posible.
Con los mapas de 2026, una observación casual puede convertirse en una visita guiada: los mares oscuros pueden localizarse a simple vista y las sombras del terminador permiten seguir otros relieves con binoculares o telescopio.