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Congreso

La Cámara votó 417-3 para que los centros de datos paguen la red; cada estado podrá decir que no

El proyecto de Gabe Evans y Kathy Castor pasó casi por unanimidad en la Cámara, pero solo obliga a las comisiones estatales a decidir, en hasta dos años, si los centros de datos deben pagar las ampliaciones eléctricas que exigen. La ley que reforma les permite decir que no.

por Patricia Rodriguez
Detailed view of power transformers and lines against a sunset sky in Austria.
Foto de Michael Pointner en Pexels

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el miércoles 16 de septiembre de 2026, por 417 votos contra 3, la Ratepayer Protection Act, un proyecto para que los centros de datos de 100 megawatts (MW) o más, y no el resto de los usuarios, paguen las ampliaciones eléctricas que requieren. El texto, sin embargo, no impone ese cobro. Solo obliga a las comisiones estatales de servicios públicos a estudiar ese estándar y a decidir, en un plazo de hasta dos años, si lo adoptan, y la ley de 1978 que reforma les permite rechazarlo, como anotó la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO). La iniciativa de Gabe Evans, republicano de Colorado, y Kathy Castor, demócrata de Florida, aún debe pasar por el Senado.

La Cámara lo aprobó bajo suspensión de las reglas, un trámite rápido que exige el respaldo de dos tercios de los legisladores presentes que votan. AP señaló que lo hizo en lo que se preveía como su último día en Washington antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, y Fox News lo registró como el primer proyecto sobre centros de datos aprobado en el 119.º Congreso.

Roll Call vincula la votación con el enojo de los votantes por los centros de datos. Evans y Castor son dos de los legisladores más vulnerables de sus partidos en noviembre. El medio también cita una encuesta de la Universidad de Massachusetts Amherst, realizada a finales de agosto entre 1,000 personas: el 65% se opondría a un centro de datos de inteligencia artificial en su comunidad, incluido el 52% de los republicanos, el 71% de los independientes y el 76% de los demócratas.

Varias de sus ideas vienen del Ratepayer Protection Pledge, el compromiso voluntario que la Casa Blanca presentó este año y que el proyecto llevaría en parte a la ley, según Roll Call. La oficina del republicano Brett Guthrie, presidente del Comité de Energía y Comercio, afirma que lo firmaron Amazon, Google, Meta, Microsoft, OpenAI, Oracle y xAI, junto con más de 300 organizaciones, entre ellas eléctricas y desarrolladores de centros de datos.

Qué pide el proyecto a los estados y en qué plazos

El proyecto, registrado como H.R. 9340, suma un estándar a los 21 que ya enumera la sección 111(d) de la Public Utility Regulatory Policies Act (PURPA), una ley de 1978 sobre la regulación de las eléctricas. En el texto que la Cámara llevó al pleno, las tarifas para estos grandes clientes deberían diseñarse para cobrarles el costo incremental completo de cualquier ampliación de generación, transmisión o distribución necesaria para atenderlos, también si rompen el contrato o dejan de comprar energía. Antes de construir, la eléctrica tendría que pedirles garantías financieras o aportaciones que cubran la obra.

Esas reglas no se activan solas. Un año después de la promulgación, cada comisión estatal, y cada eléctrica no regulada, tendría que haber abierto el estudio del estándar o fijado una fecha de audiencia. A los dos años tendría que terminarlo y emitir su determinación.

Según la PURPA, esa revisión requiere aviso público y audiencia, y la determinación debe constar por escrito, apoyarse en la evidencia presentada y ser pública. Después, la autoridad estatal puede aplicar el estándar o declinarlo. Si concluye que es apropiado y aun así no lo aplica, debe explicar sus razones por escrito.

La CBO llegó a la misma conclusión en su estimación del 9 de septiembre. El proyecto, explicó, impone un mandato a los gobiernos estatales porque obliga a sus comisiones a considerar si adoptan el estándar, aunque bajo la ley vigente esas comisiones pueden adoptarlo o rechazarlo. Para ellas calculó un costo administrativo pequeño, y ninguno para el presupuesto federal.

Sus promotores ponen el acento en otro lado. «Mi Ratepayer Protection Act bipartidista garantiza que los grandes centros de datos paguen la infraestructura que requieren, al tiempo que da a los estados la flexibilidad para determinar qué funciona mejor para sus comunidades», dijo Evans en el comunicado que publicó la oficina de Guthrie. Esa oficina describe el proyecto como un enfoque ligero que ofrece una recomendación federal y preserva el poder de los estados para regular sus mercados eléctricos.

Silhouetted power lines against a vibrant orange sunset, symbolizing energy and infrastructure.
Imagen ilustrativa de líneas de transmisión, una de las ampliaciones cuyo costo el estándar propuesto cargaría a los grandes centros de datos. · Foto de Ntate Mohlala Sir en Pexels

Quién queda fuera del nuevo estándar

La definición de cliente de gran carga tampoco alcanza a todos los centros de datos. Cubre a consumidores no residenciales que, desde la fecha de promulgación, pidan o firmen un contrato de suministro para instalaciones dedicadas sobre todo a infraestructura de cómputo y almacenamiento de datos, con una demanda pico agregada de 100 MW o más en un mismo sitio o campus. Con esa redacción, un centro de datos que ya tenga contrato y no pida uno nuevo después de esa fecha queda fuera de la definición.

Ese filtro se añadió en comisión. La versión presentada el 18 de junio definía a esos clientes por su demanda pico, y el Comité de Energía y Comercio la acotó a la infraestructura de datos antes de aprobarla 52-0. Tras el cambio, el American Iron and Steel Institute y otros grupos de grandes consumidores dejaron de objetarla, según Roll Call.

Hay otra excepción. Los plazos de uno y dos años no se aplican a una eléctrica si, antes de la promulgación, su estado ya implementó ese estándar o uno comparable, su regulador ya lo estudió en un procedimiento o su legislatura ya lo votó. El proyecto no define qué cuenta como comparable. La oficina de Guthrie sostiene que la iniciativa retoma lo que ya hacen 24 estados para proteger a hogares y pequeños negocios.

La tabla compara lo que dicen los promotores con lo que establece el texto que llegó al pleno.

Ratepayer Protection Act: lo que dicen sus promotores y lo que establece el texto que llegó al pleno en la semana del 14 de septiembre de 2026
Punto Qué dicen los promotores Qué establece el texto
Cobro a los centros de datos Garantiza que paguen la infraestructura que requieren y da flexibilidad a los estados (Gabe Evans) Las comisiones estatales deben estudiar el estándar y pueden rechazarlo
Tipo de norma Una recomendación federal que preserva el poder de los estados (oficina de Brett Guthrie) Obligación de estudiar con plazo: 1 año para abrir el proceso o fijar audiencia y 2 años para decidir
Quién queda cubierto Centros de datos que consumen más de 100 MW (oficina de Brett Guthrie) Clientes que pidan o firmen contrato desde la promulgación, con 100 MW o más por sitio o campus
Estados que ya actuaron El proyecto retoma lo que ya hacen 24 estados (oficina de Brett Guthrie) Quedan fuera de los plazos si ya aplicaron o estudiaron un estándar comparable, o si su legislatura lo votó
Garantías financieras Que las empresas demuestren solidez para no dejar obras a medio construir a cargo de otros (Evans, a Straight Arrow News) Forman parte del mismo estándar que cada estado puede adoptar o no

Tres votos en contra y varios «sí» con reparos

Los tres votos en contra fueron de demócratas: Summer Lee, de Pensilvania; Rashida Tlaib, de Michigan, y Delia Ramirez, de Illinois. Otros de su partido lo respaldaron con reservas. Veronica Escobar, que representa El Paso, Texas, votó a favor, pero en un comunicado lo llamó «el mínimo absoluto» que debería hacer el Congreso y advirtió que, si hasta ahí llegan los republicanos, es «una respuesta patética» a una prioridad de comunidades como la suya.

Del lado republicano, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, dijo que el proyecto «logra el equilibrio correcto» entre proteger a las comunidades locales y mantener a Estados Unidos a la vanguardia del desarrollo de la IA, según AP.

En el Senado, Martin Heinrich, el demócrata de mayor rango en el Comité de Energía y Recursos Naturales, dio a entender que, sin un mecanismo para hacerlo cumplir, el texto no resolverá las preocupaciones de los votantes, según Roll Call. En un comunicado afirmó que «no hace nada para atender de forma significativa» el alza de costos por el desarrollo de centros de datos de IA. Allison Clements, comisionada de la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC) entre 2020 y 2024, le dijo al mismo medio que el proyecto sirve como una expresión, presumiblemente bipartidista, de apoyo al impulso que ya se formó en estados y municipios, aunque a su juicio el cambio que se derive directamente de él es «más limitado».

Incluso entre los críticos hay quien le ve una utilidad. Tyson Slocum, director del programa de energía de Public Citizen, lo calificó de «extremadamente limitado» ante Straight Arrow News, pero reconoció que obligar a los estados a abrir al menos un procedimiento dará argumentos a los defensores de consumidores en los estados que hoy no tienen ninguna norma.

La siguiente parada es el Senado, donde el republicano Jon Husted, de Ohio, encabeza la versión de la cámara alta. El líder de la mayoría, John Thune, dijo que el proyecto podría aprobarse antes de las elecciones, aunque con la agenda llena probablemente necesitaría consentimiento unánime, según Roll Call. Bob Latta, republicano de Ohio que preside el subcomité de Energía de la Cámara, pidió al Senado considerarlo con rapidez y enviarlo al presidente.

Si el Senado lo aprueba y Trump lo firma, el primer cambio llegará a las comisiones estatales que no hayan actuado antes: tendrán un año para abrir el estudio y dos para decidir, por escrito, si los nuevos centros de datos de 100 MW o más deben pagar el costo completo de sus ampliaciones.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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