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Ciencia

La Peste Negra no acabó en 1353: el ADN revela siglos de brotes en Europa

Un estudio liderado por la Universidad de Tartu reconstruyó 26 genomas de Yersinia pestis y mostró que, tras la Peste Negra de 1347-1353, la peste regresó a Europa una y otra vez durante casi cinco siglos, se diversificó en tres linajes y viajó al ritmo de guerras y sequías.

por Patricia Rodriguez
Close-up of a scientist conducting an experiment with petri dishes and a Bunsen burner in a laboratory.
Foto de Thirdman en Pexels

La Peste Negra que arrasó Europa entre 1347 y 1353 suele recordarse como una catástrofe única que llegó y se fue. Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Genómica de la Universidad de Tartu, con ADN antiguo extraído de restos humanos, muestra lo contrario: la peste regresó al continente una y otra vez durante casi cinco siglos, alcanzó Estonia en repetidas ocasiones desde finales del siglo XIV y se propagó con fuerza al ritmo de las guerras. El trabajo, publicado en PNAS, reconstruyó 26 genomas de la bacteria Yersinia pestis y trazó cómo el patógeno se diversificó, viajó y persistió por Europa durante la llamada segunda pandemia de peste.

La peste volvió a Europa una y otra vez durante casi cinco siglos

La epidemia conocida como Peste Negra mató a millones de personas y suele tratarse como un solo acontecimiento cerrado. No lo fue: durante los cinco siglos siguientes la enfermedad regresó a Europa de forma reiterada y reconfiguró comunidades, ciudades y rutas comerciales. Ese periodo largo, que arranca con la Peste Negra y se prolonga después, es lo que los especialistas llaman segunda pandemia de peste.

Para reconstruirlo, el equipo analizó material genético de la bacteria hallado en restos de personas que vivieron entre los siglos XIV y XVIII, recuperados en once yacimientos arqueológicos de Estonia, Rusia, Inglaterra, Países Bajos y Suiza. Los 26 genomas obtenidos mostraron que la peste no llegó a Estonia una sola vez, sino que se introdujo en el territorio a lo largo de casi toda la segunda pandemia. Kristiina Tambets, profesora de arqueogenómica en la Universidad de Tartu y una de las investigadoras principales, señaló que encontraron señales de que la peste alcanzó el país ya desde finales del siglo XIV y que identificaron varios linajes de Yersinia pestis desconocidos hasta ahora, tanto en zonas urbanas como rurales. La aparición de cepas casi idénticas en lugares distintos apunta a que los brotes se movían muy rápido entre regiones a través del contacto humano.

Un árbol genético para datar los brotes con más precisión

Una de las aportaciones centrales del trabajo fue un método para situar los brotes antiguos en una línea de tiempo mucho más ajustada. El coautor Marcel Keller lo explicó con una comparación reciente: durante la pandemia de Covid, las fechas precisas de cada muestra permitieron reconstruir casi en tiempo real cómo se propagaban las variantes; en las epidemias históricas esos "sellos de tiempo" no existen, y la datación por radiocarbono habitual puede abarcar más de un siglo, lo que dificulta ligar un hallazgo a un brote concreto.

El equipo combinó la información genética con la cronología arqueológica y usó un árbol evolutivo construido con los genomas de la bacteria para estimar la edad de muchas muestras según su posición en ramas más antiguas o más recientes. Con ese enfoque reanalizaron además 64 genomas de peste publicados con anterioridad. Es el primer intento sistemático de vincular la mayoría de los genomas conocidos de los siglos XIV a XVIII con brotes documentados en fuentes escritas.

Picturesque street with historic architecture in Maderuelo, Castilla y León, Spain.
Las oleadas de peste reconfiguraron ciudades y rutas comerciales de Europa durante siglos. Imagen ilustrativa. · Foto de Mike Art 🎥 Visual Creator | Photography and Video 📸 en Pexels

Las guerras y una sequía marcaron el ritmo de los contagios

El estudio detectó que la bacteria vivió un episodio de diversificación genética entre aproximadamente 1450 y 1500, cuando se dividió en tres grandes ramas que establecieron nuevos reservorios de infección entre roedores silvestres. Los autores plantean que el clima pudo influir, y citan como posible factor la llamada Gran Sequía del Renacimiento de 1540; se sabe que las condiciones climáticas afectan de forma notable la propagación de la peste entre las poblaciones de roedores que le sirven de reservorio natural.

El peso de las guerras aparece con claridad. El trabajo suma nuevos genomas ligados a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y a epidemias durante la Gran Guerra del Norte (hacia 1700-1721). Keller describió cómo la bacteria evolucionó durante los conflictos militares, se dividió en nuevos linajes y viajó por las mismas rutas que las tropas, los refugiados y el comercio. Durante el sitio de Tallin de 1710, por ejemplo, la peste se cobró vidas en ambos bandos, entre soldados suecos y rusos y también entre la población civil.

La bacteria de la peste sigue viva en roedores de todo el mundo

Aunque la peste ya no representa una amenaza sanitaria mayor en Europa, la enfermedad no desapareció del planeta: Yersinia pestis persiste en poblaciones de roedores silvestres de varias regiones. Entender cómo se estableció en Europa tras la Peste Negra, cómo se mantuvo durante siglos y cómo terminó por retroceder ayuda a comprender la dinámica de largo plazo de las enfermedades infecciosas y respalda los esfuerzos actuales para vigilarlas y prevenirlas. El resultado salió de una colaboración internacional que unió a investigadores de ADN antiguo con arqueólogos y antropólogos que estudian la historia de la peste en lo que hoy es Estonia, junto con equipos de la Universidad de Cambridge y socios de Países Bajos y Suiza.

Fuente: 1

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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