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Ciencia

La peste ya mataba familias enteras hace 5,500 años, mucho antes de las ciudades

Un estudio en Nature con ADN antiguo de cazadores-recolectores del lago Baikal, en Siberia, halló que la peste ya causaba brotes letales hace unos 5,500 años, sobre todo entre la niñez, mucho antes de que las ciudades y las pulgas la convirtieran en el azote de la historia.

por Gerardo Pavez
Breathtaking scenic view of Lake Baikal with rugged cliffs and clear waters in a serene landscape.
Foto de Alyona Pastukhova en Pexels

La peste suele asociarse con ratas, ciudades medievales y las epidemias que devastaron Europa. Un estudio publicado en Nature demuestra que la enfermedad ya era una amenaza mortal hace unos 5,500 años, cuando mataba a integrantes de pequeños grupos de cazadores-recolectores en la región del lago Baikal, en Siberia, mucho antes de que la agricultura y la vida urbana crearan el hacinamiento que se asocia con los grandes brotes. Un equipo internacional analizó ADN antiguo conservado en dientes de restos hallados en cuatro cementerios y detectó la bacteria Yersinia pestis en 18 de 46 personas, cerca del 40%, una tasa incluso mayor que la de algunos enterramientos medievales de peste.

El ADN antiguo adelanta miles de años la peste letal

El equipo estudió ADN antiguo recuperado de restos humanos en cuatro sitios de enterramiento de cazadores-recolectores en la región del lago Baikal, en el este de Siberia. Al secuenciar el material genético conservado en los dientes, los científicos reconstruyeron genomas bacterianos antiguos e identificaron formas tempranas de peste desconocidas hasta ahora. Eske Willerslev, profesor de la Universidad de Copenhague y de la Universidad de Cambridge y autor sénior del trabajo, afirmó que si las primeras formas de peste eran leves o virulentas había sido objeto de debate, pero que sus hallazgos demuestran que estas cepas antiguas "ya eran altamente letales".

Para reconstruir lo ocurrido, el grupo combinó la evidencia genética con la arqueología y la datación por radiocarbono. La bacteria apareció en 18 de las 46 personas analizadas, cerca del 40%, una proporción incluso superior a la registrada en algunos enterramientos medievales de peste, según el estudio.

Los niños y adolescentes fueron las principales víctimas

En los dos cementerios más grandes, los investigadores hallaron una cantidad inusualmente alta de niños y adolescentes entre los fallecidos, un patrón que los arqueólogos llevaban décadas sin poder explicar. El arqueólogo Andrzej Weber, de la Universidad de Alberta e investigador principal del Proyecto Arqueológico Baikal, señaló que el elevado número de menores muertos en un lapso corto había sido un enigma desde los años noventa y que descubrir a la peste como causa resulta extraordinario y a la vez coherente.

La datación por radiocarbono indica que muchas muertes se concentraron en un intervalo breve. En algunos casos, hermanos parecen haber muerto juntos, y otras tumbas contienen a padres e hijos que pudieron fallecer durante el mismo brote. El pico de mortalidad se ubicó sobre todo en menores de entre 8 y 11 años. En un enterramiento del yacimiento de Bratskii Kamen, por ejemplo, tres niñas de entre 4 y 9 años aparecieron en una tumba compartida, todas con rastros de la bacteria.

Un superantígeno podría explicar por qué era tan letal

Las cepas antiguas contenían además un superantígeno particular, un factor genético productor de toxinas ausente en las cepas históricas de peste. Los superantígenos pueden provocar que el sistema inmunitario reaccione con una intensidad inusual, lo que deriva en una inflamación grave y vuelve la infección mucho más peligrosa. Martin Sikora, profesor asociado de la Universidad de Copenhague y también autor sénior, planteó que, incluso antes de que la bacteria desarrollara una transmisión eficiente por pulgas, estas cepas antiguas ya combinaban factores de virulencia capaces de hacer la infección altamente letal.

Ese matiz es clave: a las cepas de Baikal les faltaban los genes que más tarde permitieron el contagio bubónico a través de pulgas y roedores. Por eso, a partir del parentesco entre las víctimas y de los datos arqueológicos, los autores infieren que el contagio se dio de persona a persona, probablemente por vía respiratoria, y no mediante la picadura de una pulga.

La sospecha apunta a las marmotas

Los hallazgos también refuerzan la hipótesis de que la peste surgió primero en Asia central o nororiental antes de extenderse por Eurasia a través de poblaciones de roedores silvestres. La evidencia arqueológica indica que los cazadores-recolectores del lago Baikal tenían contacto estrecho con las marmotas, grandes roedores excavadores que todavía hoy portan la peste. Por eso los investigadores sospechan que algunos de estos brotes prehistóricos empezaron cuando la enfermedad pasó directamente de marmotas infectadas a los humanos.

A curious marmot sitting among lichen-covered rocks in a natural outdoor setting.
Las marmotas, roedores que aún portan la peste, son la principal sospecha del contagio en el Baikal prehistórico. Imagen ilustrativa. · Foto de Paweł Kosmala en Pexels

Tres de cada cuatro patógenos humanos nuevos vienen de animales

El trabajo muestra que la peste ya podía causar brotes mortales en comunidades pequeñas miles de años antes de las ciudades, los asentamientos hacinados y las epidemias transmitidas por pulgas. Con ello, los autores cuestionan la idea de que la mayor densidad de población y los cambios de vida del Neolítico fueran requisitos para que la peste desatara epidemias. La lectura conecta con el presente: cerca de tres de cada cuatro patógenos humanos nuevos surgen de la transmisión desde animales, y Yersinia pestis sigue circulando en roedores silvestres de varias partes del mundo, de modo que el salto de una especie a otra continúa siendo una preocupación sanitaria.

Fuentes: 1, 2

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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