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Los microbios humanos aguantarían una semana en el polo sur lunar, y basta la sombra de una bota

Un equipo de la NASA y la Universidad de Maryland cruzó mapas de radiación con los límites de cinco microorganismos y encontró rincones del polo sur lunar donde aguantarían hasta siete días. Sobrevivir, aclaran, no es crecer.

por Patricia Rodriguez
Close-up black and white photo of the moon showing lunar surface texture.
Foto de Dennis Ariel en Pexels

TL;DR:

  • Un estudio dirigido por la NASA y publicado el 19 de agosto en Science Advances mapeó rincones en sombra del polo sur de la Luna donde cinco microorganismos terrestres aguantarían con vida.
  • El techo son siete días, y el más resistente resultó ser Aspergillus niger, un hongo común en baños húmedos que ya apareció dentro de la Estación Espacial Internacional.
  • Nadie puso microbios en la Luna: es un modelo que cruza mapas de radiación con límites medidos en laboratorio, y sobrevivir no significa crecer ni reproducirse.

Cinco microorganismos que viajan en la piel humana y en el interior de las naves podrían seguir vivos hasta siete días en las zonas de sombra del polo sur de la Luna, según un estudio dirigido por la NASA que se publicó el 19 de agosto en Science Advances. El equipo, con investigadores del Centro Goddard y de la Universidad de Maryland, no llevó nada a la superficie: cruzó mapas de temperatura y radiación ultravioleta del Lunar Reconnaissance Orbiter contra los límites que esos organismos ya mostraron en laboratorio. Salió un mapa de "nichos de supervivencia" que va del fondo de un cráter de kilómetros a un hueco del tamaño de una pisada. La preocupación de los autores no es una plaga lunar, sino que la química que los astronautas vayan a buscar allí termine mezclada con la que ellos mismos dejaron.

El refugio puede caber en la huella de una bota

La clave está en cómo se comporta la luz en los polos lunares. El eje de la Luna casi no está inclinado, así que desde el polo el Sol parece quedarse pegado al horizonte, y cualquier elevación del terreno proyecta una sombra larguísima. Un borde de cráter, una montaña o un simple bulto bastan para tapar la radiación que esteriliza el resto de la superficie.

Stefano Bertone, investigador del Departamento de Astronomía de la Universidad de Maryland y coautor del trabajo, modeló esa geometría con trazado de rayos, la misma técnica que sigue el recorrido de la luz en gráficos por computadora, alimentada con la topografía del altímetro láser del Lunar Reconnaissance Orbiter. Eso permitió contar no solo la luz directa, sino la que rebota y llega de refilón a zonas que se dan por permanentemente oscuras.

Incorporar los bultos y los cráteres fue una clave de este estudio.

Bertone, en el comunicado de la Universidad de Maryland

Los estudios anteriores daban una probabilidad muy baja de supervivencia microbiana en los lugares donde los humanos ya pisaron, sobre todo zonas ecuatoriales, y no incluían el efecto del relieve. Al meterlo, el mapa cambia de escala: la protección deja de medirse en kilómetros y empieza a medirse en centímetros.

Ahí entra el dato que más incomoda. Según la misma universidad, una porción de piel del tamaño de la uña del meñique puede alojar un millón de bacterias, así que un astronauta podría dejar cientos de millones de bacterias vivas en cada pisada. Y esa pisada, con su propio bordecito de sombra, es justamente uno de los refugios que el modelo encuentra.

Monochrome close-up of footprints on a sandy beach surrounded by rocks.
Imagen ilustrativa: el modelo encontró refugios tan pequeños como la sombra de una pisada · Foto de Salim Da en Pexels

Sobrevivir, en este estudio, significa no morir en 24 horas

La NASA precisa qué significa sobrevivir en este trabajo: que el microorganismo siga vivo al menos un día terrestre. El techo que alcanza el modelo son siete días.

Lo que describe es un estado de criptobiosis: la célula queda en pausa, sin moverse ni multiplicarse, a la espera de condiciones que la reactiven. Si alguien la devolviera a un ambiente cálido y húmedo, podría germinar. Sobre el suelo lunar expuesto no tiene por dónde.

Los autores lo dicen sin rodeos: no hay evidencia de que la Luna tenga los ingredientes para sostener crecimiento y replicación, empezando por el agua líquida, que suele exigir atmósfera y temperaturas moderadas. Heather Graham, coautora en el Centro Goddard, resumió por qué el hallazgo importa igual.

la Luna es un lugar donde una célula puede sobrevivir

Heather Graham, científica del Centro Goddard de la NASA

El hongo del baño le ganó en ultravioleta a la bacteria más resistente a la radiación

El equipo trabajó con Bacillus subtilis, Staphylococcus aureus, Deinococcus radiodurans, Aspergillus niger y varias especies de Fusarium, y los probó en simulaciones de tres regiones cercanas al polo sur: el borde del cráter Nobile, la Cresta de Conexión y el borde del cráter De Gerlache.

El resultado inesperado fue quién ganó. D. radiodurans es el organismo que suele citarse como el más resistente a la radiación de la Tierra, pero frente al ultravioleta el más duro fue Aspergillus niger, el hongo oscuro que prospera en baños húmedos y en sistemas de ventilación, y que los astronautas ya han muestreado dentro de la Estación Espacial Internacional. Aguantó incluso en zonas que reciben algo de sol, pese a que el ultravioleta se usa para esterilizar hospitales.

Los porcentajes están en el comunicado de la Universidad de Maryland y no en el de la NASA. Aspergillus podría sobrevivir en entre 15% y 30% de las áreas que reciben algo de luz durante el invierno lunar, y persiste al menos siete días en 3% del terreno mapeado. Cada uno de los cinco microorganismos encontró zonas viables en las tres regiones, y cuando se suma la luz ultravioleta dispersa, los cinco podrían aguantar en partes de las regiones permanentemente en sombra del borde de De Gerlache. Los mapas del trabajo cubren también el polo norte, donde aparecen zonas de supervivencia para varios de esos microorganismos.

También sirve leerlo al revés. El equipo planteó a Space.com que impactos cósmicos antiguos pudieron arrancar de la Tierra rocas con microbios que acabaran en los polos lunares. Lo resumió Prabal Saxena, el científico planetario de Goddard que dirigió el estudio.

La Luna podría ser como el congelador de la Tierra

Prabal Saxena, a Space.com

Los tres sitios llevan el nombre de Artemis III, y Artemis III ya no aluniza

Aquí hay un detalle de calendario que se repitió esta semana sin revisar. Los mapas del estudio marcan esas tres regiones como candidatas de Artemis III, y la Universidad de Maryland las describe igual. Bajo el plan vigente de la NASA, esa misión ya no baja a la superficie.

La agencia anunció el 9 de junio que Artemis III volará en 2027 pruebas de encuentro y acoplamiento en órbita terrestre, con Randy Bresnik al mando y el italiano Luca Parmitano como piloto, y que el primer alunizaje tripulado en el polo sur pasó a Artemis IV, previsto para 2028. Las tres regiones siguen siendo candidatas para ese primer descenso; lo que cambió es la misión que las va a usar.

Artemis III 2027: sin la etapa que iba a la Luna
Isaacman confía en volar Artemis III en 2027. La misión se queda en órbita y el alunizaje pasó a Artemis IV en 2028.

Mientras tanto, quien llega antes a ese polo es una máquina china. Chang'e 7 despega entre el 24 y el 31 de agosto y tiene previsto alunizar en noviembre, cerca del cráter Shackleton. La diferencia con una tripulación es precisamente el punto del estudio: una sonda robótica se puede hornear por encima de los 400 grados Fahrenheit, unos 204 centígrados, para reducir los organismos vivos a bordo. Con astronautas dentro, eso no es una opción.

Chang’e 7: China va por el hielo del polo lunar
Chang’e 7 despega entre el 24 y el 31 de agosto rumbo al polo sur lunar con un saltador de seis patas y un telescopio de EE. UU.

Esta es la secuencia de quién baja al polo sur y cuándo, según los calendarios anunciados:

Misión Cuándo Qué hace en el polo sur lunar
Chang'e 7 (China) Despegue entre el 24 y el 31 de agosto de 2026; alunizaje previsto en noviembre Aterriza sin tripulación cerca del cráter Shackleton
Artemis III (NASA) 2027 Nada: son pruebas de acoplamiento en órbita terrestre
Artemis IV (NASA) 2028 Primer alunizaje tripulado previsto en la región

La utilidad práctica del trabajo es esa ventana. Antes de que alguien tome la primera muestra en el polo sur, hace falta medir qué había ahí sin nosotros, porque después será mucho más difícil separar una firma química lunar de la que llegó pegada a un traje. Los autores proponen aprovechar el problema y usar esas zonas de sombra como laboratorio para medir de verdad cuánto resiste una célula terrestre en condiciones que no se pueden copiar en la Tierra.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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