El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional detectó obras y vehículos en Minzadayi, el complejo iraní que Israel atacó el 3 de marzo de 2026. Sus autores ven indicios de una posible recuperación de capacidades para desarrollar armas nucleares.
El análisis, publicado el 6 de octubre, utiliza fotografías comerciales de Vantor Technologies tomadas en septiembre y principios de octubre.
Las imágenes muestran obras; la función militar requiere más evidencia
Las fotografías muestran automóviles fuera del perímetro de seguridad, vehículos y camiones dentro, y movimientos de tierra en una zona bombardeada. El instituto también identifica retirada de escombros y reparaciones en la ladera.
Para el instituto, la actividad podría reflejar un esfuerzo por "restablecer una capacidad de desarrollo de armas nucleares".
La asociación del sitio, situado al noreste de Teherán, con un uso nuclear militar procede de declaraciones israelíes recogidas por el instituto. En su informe del 4 de marzo, la organización documentó destrucción de edificios con una imagen de Airbus. También reconoció que las fotografías disponibles no permitían determinar la extensión de las instalaciones subterráneas ni sus conexiones con otras construcciones.
Israel sostuvo entonces que científicos trabajaban en un componente de un sistema de armas nucleares, pero tampoco precisó qué componente era, según ese análisis de marzo. Las observaciones físicas del lugar y las afirmaciones sobre su finalidad tienen, por tanto, alcances distintos. El informe de octubre aporta un registro de cambios en la superficie, mientras la identificación del trabajo realizado dentro sigue dependiendo de información adicional.
El OIEA describe meses sin verificaciones sobre el terreno
Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), informó el 14 de septiembre de 2026 que la supervisión del programa iraní se había deteriorado. Tras los ataques iniciados a finales de febrero, la agencia retiró a sus inspectores.
Salvo una inspección de la central de Bushehr en junio, el organismo llevaba más de seis meses sin realizar verificaciones sobre el terreno en Irán. Grossi añadió que había transcurrido más de un año desde que la agencia perdió la continuidad de su conocimiento sobre los inventarios de uranio de las instalaciones declaradas afectadas por los ataques de junio de 2025.
Ese diagnóstico abarca el programa iraní en conjunto, no una inspección de Minzadayi. Las imágenes satelitales aportan observaciones durante esa interrupción de las verificaciones.
Irán mantiene una posición distinta sobre la naturaleza de sus actividades. En su discurso ante la Conferencia General del OIEA, cuya transcripción publicó Nournews el 16 de septiembre, Behrooz Kamalvandi, de la Organización de Energía Atómica de Irán, defendió el carácter pacífico del programa y sostuvo que ubicar instalaciones bajo tierra responde a necesidades de protección. Esa declaración precede al nuevo informe; no es una respuesta específica sobre las imágenes de octubre.
Grossi reclamó atender con urgencia la falta de información sobre el material nuclear y de acceso para verificarlo, una situación que el OIEA considera preocupante para la no proliferación.