La reapertura de Hormuz amenaza con volcar millones de barriles sobre un mercado petrolero en caída
El Estrecho de Hormuz reabre y libera crudo varado sobre un mercado con demanda débil y precios en mínimos.
TL;DR:
- EE. UU. e Irán firmaron un acuerdo interino esta semana y el Estrecho de Hormuz —por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial— está previsto que reabra el viernes 19 de junio.
- Kpler calcula que la reapertura podría soltar unos 93 millones de barriles de crudo no iraní varado en el Golfo; otros 72 millones de crudo iraní esperan si Washington amplía el alivio de sanciones.
- La AIE recortó su previsión de demanda para 2026 y anticipa la primera caída trimestral desde 2020, con el Brent ya cerca de mínimos de tres meses, alrededor de 78 dólares por barril.
El Estrecho de Hormuz —paso obligado de cerca del 20% del crudo mundial— está previsto que reabra este viernes 19 de junio, tras el acuerdo interino entre Estados Unidos e Irán para poner fin a más de tres meses de guerra en el Golfo. Su reapertura amenaza con volcar decenas de millones de barriles varados sobre un mercado que ya venía en caída libre: el Brent cotiza cerca de mínimos de tres meses, alrededor de 78 dólares por barril, muy lejos de los máximos de abril por encima de los 110. Y el golpe a los precios no viene solo de la oferta. Del otro lado del tablero, la demanda se desplomó: la Agencia Internacional de la Energía (AIE) recortó su previsión de consumo para 2026 y prevé el primer retroceso trimestral desde la pandemia de 2020.
La ola de crudo varado que está por soltarse
La cuenta la hizo Kpler. En una nota del 17 de junio, su analista Muyu Xu estimó que reabrir el estrecho podría liberar el crudo que lleva semanas atrapado en el Golfo Pérsico, mientras los productores siguen sacando carga por canales menos visibles. Los números que se manejan:
- ~93 millones de barriles de crudo no iraní varado en el Golfo Pérsico podrían salir con la reapertura, según el cálculo de Kpler.
- ~50 millones de barriles podrían volcarse casi de inmediato, según operadores, porque parte de la carga ya salió en travesías "a oscuras".
- ~72 millones de barriles de crudo iraní esperan al oeste de Chabahar, condicionados a que EE. UU. amplíe el levantamiento de sanciones.
Eso de "a oscuras" no es una metáfora. Durante el bloqueo, decenas de buques fueron saliendo con las luces y los transpondedores apagados, por un corredor sur frente a la costa de Omán y bajo guía de fuerzas estadounidenses, justo para esquivar el radar. La firma Vortexa contó más de medio centenar de superpetroleros —unos 87 millones de barriles— todavía encerrados en el Golfo a mediados de semana. Es ese tapón el que está por destaparse.
Por qué el precio ya se desplomó antes de que abra el estrecho
El mercado no esperó al viernes. Desde principios de junio, los traders vienen descontando la avalancha de oferta, y el resultado está en las pantallas: el Brent ronda los 78 dólares y el WTI se mueve cerca de los 75-76, ambos en mínimos de tres meses. Desde el pico de abril, el crudo ha perdido alrededor de un tercio de su valor; las lecturas más recientes lo ubican hasta un 38% por debajo de aquel máximo de cuatro meses.
Lo único que le puso un piso fue la cautela de Donald Trump, que esta semana enfrió el optimismo al advertir que los bombardeos podrían reanudarse si Teherán no "se comporta" y al recordar que el memorándum "no es definitivo". Días antes, el tono había sido el opuesto:
"Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que fluya el petróleo!" — Donald Trump
La prima geopolítica, en todo caso, prácticamente se evaporó. Goldman Sachs ya recortó su pronóstico: ve el Brent en 80 dólares para el cuarto trimestre de 2026, desde los 90 que proyectaba antes, y en 75 dólares de promedio para 2027.
La otra mitad de la historia: la demanda mundial se cayó
Aquí está el dato que pocos vieron venir. La AIE —el organismo que asesora a los países desarrollados en política energética— publicó su Informe del Mercado Petrolero el 17 de junio y le bajó el pulgar a la demanda. Ahora calcula que el consumo mundial caerá 1.1 millones de barriles diarios en 2026 frente al año pasado, un recorte de 700.000 barriles diarios respecto a su estimación de mayo, hasta 103.3 millones de barriles por día.
El motor de ese ajuste fue brutal: las entregas del segundo trimestre se desplomaron 5 millones de barriles diarios interanuales, golpeadas por los precios altos y la falta de producto. Es la primera caída trimestral de la demanda global desde el año de la pandemia, 2020.
Y mirando hacia adelante, la foto se invierte. En su primera estimación para 2027, la AIE anticipa que la oferta se dispare unos 8 millones de barriles diarios, hasta 110.3 millones, contra una demanda de 105.3 millones. Traducido: del faltante de hoy se pasaría a un excedente considerable. Para amortiguar el golpe de la guerra, los miembros de la agencia liberaron 400 millones de barriles de sus reservas de emergencia —252 millones ya habían llegado al mercado para el 12 de junio—, lo que dejó los inventarios públicos de la OCDE en mínimos de varias décadas.
Aunque Hormuz reabra, el petróleo no volverá pronto a la normalidad
Conviene bajar las expectativas sobre el "viernes mágico". Que el estrecho abra no significa que el crudo fluya como antes al día siguiente. Los tanques y los buques no están en el lugar correcto, los campos que se apagaron en Irak y Kuwait tardan en reencenderse, y siguen pendientes el desminado y los seguros de guerra que encarecen cada travesía. Capitanes y aseguradoras se lo toman con calma.
Los analistas lo dicen sin rodeos. Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics, estima que cerca del 80% de los flujos de crudo podrían recuperarse hacia finales del tercer trimestre, mientras Wood Mackenzie advierte que un país como Irak, con un cierre de producción más profundo, podría necesitar alrededor de un año. La normalización plena, según ese consenso y la propia AIE, se estira hacia 2027.
El costo, además, no desaparece con el alto el fuego. Sobre la inflación, Shearing fue claro:
"La inflación se mantendrá por encima del objetivo en la mayoría de las grandes economías durante este año y la primera mitad del próximo, incluso con un crecimiento relativamente débil." — Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics
¿Y para el lector hispanohablante? El crudo más barato funciona como válvula de alivio: afloja la presión sobre los combustibles que las economías importadoras de América Latina y España sintieron en carne propia durante el pico de precios. Pero el alivio en el surtidor llega con retraso y la economía global todavía tiene que digerir meses de un golpe que fue, según el Brookings Institution, la mayor disrupción en la historia del mercado petrolero.
La foto del viernes será un estrecho que vuelve a moverse y un barril más barato. Debajo, el reto es otro: reconstruir la confianza de armadores y aseguradoras, volver a prender campos que llevan meses apagados y absorber una demanda que se enfrió. El petróleo barato ya está aquí; la factura de la guerra seguirá llegando un buen rato.