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IA

Huawei a la IA china: acelerar hasta "sentir" los riesgos que ya inquietan a EE. UU.

El presidente rotatorio de Huawei, Eric Xu, sostuvo que los modelos de IA de China aún no son tan avanzados como para percibir los riesgos que reportan las empresas de EE. UU., y pidió acelerar su desarrollo cuando en Silicon Valley crecen las voces que piden frenar.

por Gerardo Pavez
Close-up of an AI-driven chat interface on a computer screen, showcasing modern AI technology.
Foto de Matheus Bertelli en Pexels

El presidente rotatorio de Huawei, Eric Xu, afirmó que los desarrolladores de inteligencia artificial de China quizá todavía no son lo bastante avanzados como para experimentar los riesgos de seguridad que reportan las principales empresas de Estados Unidos, y defendió que deben seguir construyendo modelos más potentes mientras equilibran innovación y riesgo. Lo dijo el 17 de septiembre ante periodistas en la conferencia anual Connect de la compañía, en Shanghái, según Reuters. Su planteamiento choca de frente con las voces de Silicon Valley que en las últimas semanas pidieron desacelerar el desarrollo para que las salvaguardas alcancen a los modelos más capaces.

Por qué Huawei dice que la IA china "aún no siente" los riesgos

Xu construyó su argumento sobre una asimetría de información y de cómputo. Según relató a los periodistas, solo las grandes empresas estadounidenses, con su enorme poder de procesamiento, saben con precisión en qué nivel están sus modelos, y el tipo de riesgo que ellas perciben todavía queda fuera del alcance de los desarrolladores chinos. De ahí su conclusión, poco habitual en un ejecutivo de su rango:

Creo que quizá los proveedores de modelos de IA en China necesiten acelerar su ritmo hasta el nivel en el que también puedan sentir los riesgos del desarrollo de la IA.

El directivo enmarcó esa carrera como un ejercicio de equilibrio. "Creo que necesitamos encontrar un equilibrio entre impulsar el desarrollo de la IA y gestionar su riesgo", dijo, según Reuters. La idea de fondo es que China no puede gestionar un peligro que, en su lectura, aún no está en condiciones de detectar.

Silicon Valley pide frenar; Pekín ve un intento de contenerla

La postura de Xu aterriza en medio de una ola de inquietud en Estados Unidos. OpenAI comunicó esta semana que divulgará de forma regular comportamientos inesperados o no autorizados de sus modelos, y ejecutivos como el director general de Anthropic, Dario Amodei, han pedido ralentizar el desarrollo para que las medidas de seguridad no queden atrás, de acuerdo con Reuters.

En China, esas mismas llamadas se leen con recelo. Investigadores y medios estatales han sostenido que frenar los modelos más avanzados ayudaría a conservar la ventaja de las empresas estadounidenses, y algunos comentaristas describen las propuestas de "marcar el ritmo" de la IA de frontera como una maniobra para contener a un rival que aún va por detrás. Pekín trata la IA avanzada como una tecnología potente pero manejable: impulsa su despliegue mientras prepara estándares obligatorios y evaluaciones de seguridad, incluido un estándar nacional en desarrollo para la seguridad de los agentes de IA.

Esa confianza no significa que China ignore los riesgos de frontera. El Laboratorio de Inteligencia Artificial de Shanghái, uno de sus institutos de referencia en seguridad, concluyó en un artículo de julio que ningún modelo chino había cruzado por entonces las "líneas rojas" que obligarían a suspender su desarrollo, aunque advirtió que algunos, como DeepSeek-V3-0324 y DeepSeek-R1-0528, requerían mitigaciones reforzadas frente al riesgo de autorreplicación, según reportó Reuters. El matiz complica la idea de que en China nadie pueda "sentir" todavía esos peligros.

Un congresista de EE. UU. pide coordinar el "ritmo" con China

El planteamiento de Xu coincidió con un movimiento en Washington. De acuerdo con un adelanto de The Washington Post, el representante Ro Khanna, principal demócrata en el Comité Selecto de la Cámara sobre el Partido Comunista Chino, pidió a los principales laboratorios chinos cooperar para "marcar el ritmo" de la IA de frontera y anunció una audiencia de emergencia la próxima semana sobre mecanismos internacionales para lograrlo. El mismo reporte apunta que, hasta ahora, funcionarios y líderes tecnológicos chinos han rechazado las llamadas a desacelerar. Las palabras de Xu, desde la cúpula del mayor proveedor chino de cómputo para IA, encajan con ese rechazo.

La apuesta de Huawei: 900 mil millones de agentes y un cuello de botella de chips

Huawei no habla de frenar porque su propia hoja de ruta apuesta por una expansión acelerada. La compañía pronosticó esta semana que los agentes autónomos, sistemas capaces de planificar tareas, tomar decisiones y usar software con supervisión humana limitada, representarán más del 90% del tráfico global de procesamiento de IA para 2035, con hasta 900 mil millones de agentes activos para entonces; también identificó la seguridad y la privacidad de esos agentes como tecnologías decisivas, según Reuters.

Detailed macro shot of a red circuit board, highlighting electronic components and microchips.
Los controles de exportación de chips definen buena parte del mercado chino de IA. Imagen ilustrativa. · Foto de Sergei Starostin en Pexels

Detrás de ese optimismo hay una restricción concreta. Huawei es el principal proveedor doméstico de la infraestructura de cómputo que China necesita para entrenar modelos avanzados, y su peso en el mercado chino de chips de IA, valorado en 50 mil millones de dólares, procede en buena parte de los controles de exportación de EE. UU. impuestos desde 2023, que limitaron el acceso de las empresas chinas a los chips más avanzados de Nvidia. El propio Xu reconoció, por separado, que la empresa no puede fabricar suficiente equipo de cómputo para satisfacer la demanda interna.

La diferencia de fondo no es de matiz, sino de dirección: mientras una parte de la industria estadounidense propone pisar el freno de forma coordinada, la mayor tecnológica china plantea acelerar hasta poder medir el peligro. Con Washington explorando mecanismos para "marcar el ritmo" y Pekín preparando sus propios estándares, la gobernanza de la IA de frontera avanza hacia dos marcos que compiten entre sí y que, por ahora, no coinciden en cuándo hay que soltar el acelerador.

Fuentes: 1, 2

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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