Saltar al contenido
IA

«El mayor robo de mano de obra de la historia»: el escrito del NYT contra OpenAI y Microsoft

El escrito judicial de los editores contra OpenAI y Microsoft quedó sin tachaduras y expuso mensajes internos: el jefe de ChatGPT llamó «sustitutiva» a su IA y un directivo de Microsoft habló de «robo». Para los demandantes, eso debilita la defensa de «uso legítimo».

por Patricia Rodriguez
An elegant view of classic architectural columns with an antique street lamp, ideal for urban landscapes.
Foto de Brett Sayles en Pexels

Un escrito de los editores que demandan a OpenAI y Microsoft por derechos de autor quedó sin tachaduras esta semana y dejó a la vista comunicaciones internas que las compañías habían mantenido bajo sello. En el documento, el responsable de ChatGPT en OpenAI, Nick Turley, advierte que los medios enfrentan una «amenaza existencial» por productos «en gran medida sustitutivos», y un directivo de Microsoft describe la copia masiva de artículos como «el mayor robo de mano de obra de la historia», según reportaron TechCrunch y TheWrap. Los demandantes, encabezados por The New York Times, sostienen que esas frases muestran que ambas empresas sabían que su IA competiría con el periodismo que usó para entrenarse, justo el punto que más complica su defensa de «uso legítimo». El tribunal todavía no ha determinado si hubo infracción.

Lo que OpenAI y Microsoft se dijeron en privado

Turley, que dirige ChatGPT, escribió que los productos de la empresa ya eran «en gran medida sustitutivos» y que «se volverán cada vez más sustitutivos a medida que mejoren», de acuerdo con la moción de sentencia sumaria de los editores citada por TechCrunch y TheWrap. El presidente y cofundador de OpenAI, Greg Brockman, calificó a los modelos como «excelente en noticias» y, cuando el investigador Nick Ryder le comentó «un truco para saltarse el muro de pago del NYT» con el que reforzar el rastreo, respondió «ah, qué bien», según el mismo escrito. El director de políticas de OpenAI, Jack Clark, anotó que el trabajo de la compañía llevaría a crear sistemas que sustituyen la labor de quienes «definen la 'cultura' de la sociedad», reportó Bloomberg Law.

Del lado de Microsoft, un memorando de enero de 2023 firmado por su director de ciencia aplicada, Brent Hecht, llamó a la práctica «un robo asombroso de proporciones sin precedentes» y «el mayor robo de mano de obra de la historia». Una presentación interna posterior, de enero de 2024, describió la caída de tráfico hacia los editores como una «doom loop» (un círculo vicioso) capaz de «perjudicar el rendimiento de nuestros modelos y de toda la web al mismo tiempo». El director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, declaró en una deposición que todo lo que esté tras un muro de pago debería licenciarse antes de usarse para entrenar modelos, y afirmó que, de haber sabido que OpenAI entrenó con material de pago, habría exigido que reentrenara sus sistemas.

Buena parte de este material procede del propio escrito de los demandantes, no de las pruebas subyacentes, que siguen bajo sello, y las frases aparecen sin su contexto original, advirtió TechCrunch.

Por qué esas frases pesan en la defensa de «uso legítimo»

El «uso legítimo» (fair use) permite emplear obra protegida sin permiso en ciertos casos, pero uno de sus criterios es que ese uso no sustituya ni dañe el mercado del original. Los editores argumentan que las palabras de los propios ejecutivos describen exactamente esa sustitución, y por eso las colocan al centro de su moción, según TechCrunch y Axios.

El escrito respalda ese argumento con cifras de daño. Datos de la propia Microsoft muestran que su «motor de respuestas» Copilot redujo hasta 93% los clics hacia el dominio de The New York Times frente a una búsqueda tradicional en Bing. La escala del copiado también es notable: solo los conjuntos de entrenamiento intermedio de OpenAI contendrían más de 91,692 copias de obras del Times, el New York Daily News y el Center for Investigative Reporting; un conjunto derivado de Common Crawl habría incluido más de 2 millones de documentos del sitio de The New York Times, y un proyecto llamado Project Mango habría reunido al menos 160,903 obras únicas de los medios demandantes. El escrito sostiene además que Microsoft entregó datos a OpenAI mediante iniciativas como Project Taxi y Project Mango, que OpenAI compartió con Microsoft el conjunto de entrenamiento de GPT-3, y que hubo un esfuerzo deliberado por eliminar los avisos de copyright del material antes de que llegara al modelo, todo ello según TechCrunch.

High-tech server rack in a secure data center with network cables and hardware components.
Los centros de datos donde se aloja el entrenamiento de los modelos; imagen ilustrativa. · Foto de Sergei Starostin en Pexels

La réplica de las empresas y lo que falta por decidir

Microsoft respondió que los comentarios de Hecht «reflejan la perspectiva individual de un empleado, no son un análisis legal y no representan la postura de la compañía», y remitió a sus escritos judiciales, donde defiende que se trata de usos transformativos compatibles con la ley y que Copilot no sustituye al periodismo de los editores, según declaró un portavoz a TheWrap. OpenAI y Microsoft no respondieron a las solicitudes de comentario de TechCrunch, y The New York Times declinó comentar.

En el fondo del caso, ambas compañías sostienen que entrenar IA con material disponible públicamente es «uso legítimo», que los hechos noticiosos no están protegidos por copyright y que ChatGPT no equivale a una suscripción del Times; OpenAI ha citado peritos que afirman que el tráfico del diario no se vio afectado por el chatbot, de acuerdo con Axios. El contexto legal les ha sido favorable: los jueces han tendido a aceptar el argumento de uso legítimo, a comienzos de septiembre el gobierno de Estados Unidos presentó un escrito en apoyo de OpenAI, y la empresa se apoya en dos fallos de 2025, Kadrey contra Meta y Bartz contra Anthropic, que consideraron transformativo el entrenamiento. El Financial Times informó, por su parte, que los abogados de los demandantes retratan a Brockman como movido por las enormes ganancias que esperaba obtener de modelos entrenados con contenido protegido.

El expediente convierte este pleito en una prueba de fuego sobre si entrenar IA con periodismo protegido es uso legítimo. Las palabras recién reveladas dan munición a los editores en la discusión sobre la sustitución del mercado, pero la decisión sigue en manos del tribunal, y de ella dependen tanto el modelo de negocio de la IA generativa como el de los medios que la alimentan.

Fuentes: 1, 2

Patricia Rodriguez imagen de perfil
por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

Leer más de Tecnología y Ciencia