Cinco nuevos respiraderos se abrieron entre el 14 y el 15 de septiembre de 2026 en la pared noroeste del cráter Halemaʻumaʻu, en la cumbre del Kīlauea, y produjeron pequeños flujos de lava dentro de un área cerrada del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái. El Observatorio Vulcanológico de Hawái (HVO) del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que tres seguían alimentando lava la mañana del 16 de septiembre, pero aclaró que no hubo fuentes significativas y que el posible episodio 55 aún no puede darse por iniciado. El nivel de alerta permanece en WATCH y el código de aviación en ORANGE.
Los cinco respiraderos aparecieron en poco más de 24 horas
El primer respiradero comenzó a abrirse a las 8:36 p. m. HST del 14 de septiembre en la base de la pared del cráter. Al principio era apenas un punto incandescente, pero alrededor de las 9:00 p. m. ya alimentaba un flujo. Una segunda boca apareció diez minutos después, unos 30 metros más arriba, y produjo lava que se detuvo pronto.
El tercer respiradero se abrió unos 61 metros más arriba en la ladera y su flujo alcanzó el piso de Halemaʻumaʻu. El cuarto surgió a las 8:52 a. m. del 15 de septiembre y generó el flujo más grande de ese día. La quinta boca apareció a las 8:58 p. m.; no expulsó un flujo, aunque registró ráfagas de llamas y salpicaduras hasta cerca de las 4:00 a. m. del 16 de septiembre.
Las fisuras se abrieron sin sismos inmediatamente anteriores y con poca o ninguna fuente de lava. Sí aparecieron en la misma zona donde el HVO detectó un enjambre breve de temblores poco profundos la noche del 13 de septiembre. Para la mañana del miércoles, los respiraderos 1, 2 y 4 seguían alimentando flujos pāhoehoe, una forma de lava de superficie lisa u ondulada, sobre el piso del cráter.
La distribución también importa: todas las nuevas bocas están al norte del complejo establecido, formado por los respiraderos norte, sur y oeste. El USGS calculó que se abrieron unos 45 metros por debajo del respiradero norte, una diferencia de altura que podría favorecer una salida más continua de lava a bajo nivel.
El episodio 55 todavía no tiene un inicio confirmado
El número 55 no describe una erupción distinta. El HVO llama episodios a las fases de grandes fuentes de lava que interrumpen las pausas de la erupción iniciada el 23 de diciembre de 2024. El episodio 54 ocurrió el 25 de agosto de 2026, duró unas nueve horas y elevó la fuente del respiradero norte hasta aproximadamente 150 metros.
La actividad previa al siguiente episodio ya rompió su propio patrón. Para el 16 de septiembre acumulaba unos nueve días, el periodo precursor más largo desde que comenzaron las fuentes altas después del episodio 4. Entre el 7 y el 12 de septiembre, el HVO registró 104 desbordamientos. Aun así, duración no equivale a desenlace: el observatorio señaló que no puede pronosticar si ni cuándo aparecerán las fuentes del episodio 55.
Los instrumentos muestran señales que tiran en direcciones distintas. El tremor volcánico casi se duplicó durante las 24 horas anteriores y se registraron 12 sismos bajo la cumbre, aunque el USGS advirtió que ese aumento no puede vincularse directamente con cada cambio observado en la superficie. Al mismo tiempo, la inflación de la cumbre se estancó desde la apertura de los nuevos respiraderos.
El HVO considera más probables dos desenlaces inmediatos: que las nuevas bocas mantengan una erupción continua de bajo volumen o que se apaguen y la actividad regrese al complejo establecido. Las condiciones también siguen siendo favorables para que reaparezcan fuentes altas, pero no existe una hora de inicio confiable. Tampoco se detectó actividad significativa en las zonas de rift Este y Suroeste.
La actividad permanece dentro de una zona cerrada
Con los datos del 16 de septiembre, la lava permanecía confinada a Halemaʻumaʻu y toda la erupción seguía dentro de un sector cerrado del parque nacional. Eso limita la exposición directa del público, pero no elimina otros peligros alrededor de la caldera.
El USGS mantiene entre los riesgos los gases volcánicos y el vog, la contaminación atmosférica que se forma cuando el dióxido de azufre reacciona en el aire. Las fuentes de lava también pueden lanzar ceniza, piedra pómez y fibras finas de vidrio volcánico conocidas como cabellos de Pele. A esto se suman la inestabilidad de las paredes del cráter, las grietas y los desprendimientos de roca.
El cambio más inmediato está en el comportamiento de la erupción: se abrieron cinco nuevas salidas para la lava, pero todavía no aparecieron las fuentes altas que marcarían el inicio del episodio 55. Las próximas mediciones del HVO ayudarán a determinar si Kīlauea entra en una fase más continua o retoma su secuencia de fuentes breves y separadas por pausas.