Israel Vallarta se enfrenta a Ciro Gómez Leyva en vivo; su esposa también amenaza con demandarlo
Vallarta confrontó a Gómez Leyva en vivo y anunció una demanda; su esposa también amenazó con litigio.
TL;DR:
- Israel Vallarta confrontó a Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, abandonó el estudio y anunció acciones legales en su contra.
- El Primer Tribunal Colegiado confirmó por unanimidad, el 19 de junio de 2026, la absolución de Vallarta tras casi 20 años en prisión preventiva.
- Mary Sáinz, esposa de Vallarta, advirtió que ella misma lo demandará por daño moral si su esposo no lo hace.
Israel Vallarta confrontó este lunes 29 de junio de 2026 a Ciro Gómez Leyva durante el programa Por la Mañana, de Radio Fórmula, en un careo que terminó con el recién exonerado abandonando el estudio y anunciando una demanda en su contra. Vallarta, absuelto por el caso de la banda "Los Zodiaco" tras pasar casi 20 años en prisión preventiva, ejerció su derecho de réplica después de que Gómez Leyva reiterara públicamente que sigue considerándolo culpable, pese a que el Primer Tribunal Colegiado confirmó por unanimidad su absolución el pasado 19 de junio. El intercambio escaló hasta que Vallarta se levantó de la mesa, y minutos después su esposa, la activista Mary Sáinz, tomó el micrófono para advertir que ella también lo llevará ante un juez si su esposo no lo hace.
La cita no salió de la nada. Gómez Leyva había invitado antes a Vallarta a ejercer ese derecho de réplica, después de una columna publicada en Excélsior y de señalamientos repetidos en su noticiario. Vallarta aceptó, pero puso condiciones desde el arranque: sin interrupciones, sin fallas técnicas y con garantías mínimas de trato igualitario frente al aparato del programa. Ninguna de esas condiciones impidió que la conversación se rompiera antes de los 25 minutos.
Los argumentos de Vallarta: del montaje de 2005 a la absolución unánime
Durante su intervención, Vallarta fue enumerando los puntos que sostienen su versión de los hechos:
- La verdad legal ya falló a su favor, dijo, y recordó que el propio fiscal Alejandro Gertz Manero llegó a admitir, según su versión, que detrás del expediente hubo un montaje.
- Insistió en que, desde el arranque del proceso, quienes declararon en su contra nunca lo señalaron ni lo reconocieron como responsable.
- Sostuvo que la supuesta banda "Los Zodiaco" jamás existió, conclusión a la que han llegado documentales e investigaciones periodísticas independientes.
- Volvió sobre el dato que resume casi dos décadas de su vida: 19 años y ocho meses en prisión preventiva, sin que se le dictara nunca una sentencia.
Para reforzar su punto reprodujo un audio del periodista José Reveles, que ha cuestionado por qué la narrativa contra él sigue viva pese a los fallos judiciales en sentido contrario, y exigió a Gómez Leyva y al periodista Manuel Feregrino presentar pruebas legales que sostengan seguir llamándolo secuestrador.
Gómez Leyva sostiene su versión y cuestiona a la jueza que liberó a Vallarta
Gómez Leyva no cedió un milímetro. Negó haber metido a toda la familia Vallarta en el mismo costal: su señalamiento, repitió, apuntó siempre y únicamente a Israel.
"Está usted mintiendo", le espetó en algún momento del cruce, según registró el portal Julio Astillero.
El conductor volvió sobre su tesis de fondo: cree en lo que declararon las víctimas, y una sentencia absolutoria no apaga, por sí sola, la discusión histórica sobre lo que pasó en 2005.
Llevó el argumento más lejos al poner en entredicho a la propia jueza. Dijo que Mariana Vieyra Valdés —quien firmó la liberación de Vallarta— y al menos una de las magistradas que después confirmaron esa decisión llegaron a sus cargos por la vía de los llamados "acordeones", en referencia al cuestionado proceso de elección judicial en México. Bajo esa lógica, sugirió, la verdad legal pesa menos de lo que aparenta. Es una acusación fuerte, sin pruebas presentadas al aire, que la familia Vallarta rechazó de inmediato.
La tensión se rompió cerca del minuto 25. Vallarta se levantó de la mesa mientras, desde fuera de cámara, integrantes de su equipo lanzaban billetes hacia donde estaba el conductor.
"La próxima vez nos veremos en un lugar no público", advirtió Vallarta antes de salir del foro.
Gómez Leyva respondió que estaba en su derecho y que se defendería con los argumentos que tiene.
Mary Sáinz sube el tono: "yo sí lo voy a demandar"
Con Vallarta ya fuera del foro, Gómez Leyva cedió el micrófono a su esposa, la activista Mary Sáinz, quien ha seguido el caso de cerca durante años. Sáinz reconoció que ella también creyó al principio en la versión oficial, hasta que revisó el expediente y convivió con la familia; ahí cambió de postura por completo.
Le reclamó al conductor que actuara como juez, jurado y verdugo con cámara y micrófono en mano, sin que nadie lo hubiera nombrado para ese papel, y denunció amenazas y represión de la Fiscalía contra su familia a lo largo del proceso. Sobre el señalamiento de los "acordeones" fue tajante: la liberación de su esposo costó años de litigio, no favores políticos.
"Si mi esposo no se atreve a demandar, yo lo voy a demandar", cerró Mary Sáinz.
Veinte años de un caso que sigue dividiendo a México
El expediente arrancó el 8 de diciembre de 2005, cuando detuvieron a Vallarta junto con la ciudadana francesa Florence Cassez, en un operativo de la entonces Agencia Federal de Investigación que encabezaba Genaro García Luna —hoy preso en Estados Unidos por narcotráfico—. Al día siguiente, la televisión transmitió en vivo una supuesta recaptura que, con los años, las propias autoridades terminaron por admitir como una recreación armada para las cámaras.
El caso escaló a un diferendo diplomático entre México y Francia por la situación de Cassez. En enero de 2013, la Suprema Corte ordenó su liberación al concluir que se violó su derecho al debido proceso, sin pronunciarse sobre su culpabilidad. Vallarta, en cambio, siguió encerrado casi dos décadas más, sin que un juez le dictara sentencia jamás: uno de los casos más citados sobre el abuso de la prisión preventiva en México. Apenas el año pasado, un tribunal condenó a más de cinco años de cárcel a Luis Cárdenas Palomino por torturar al hermano de Vallarta durante la investigación original.
Lo único que hoy es cosa juzgada es la absolución, confirmada por un tribunal completo y no por un solo juzgador, lo que le resta fuerza a buena parte del argumento con el que Gómez Leyva sostiene su versión. Lo que sigue abierto es otra pregunta: si insistir en público sobre la culpabilidad de alguien ya exonerado cruza la línea entre opinión periodística y daño moral. Esa discusión, a partir de ahora, ya no se va a resolver en un estudio de radio, sino frente a un juez.