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IQM debuta en Nasdaq como la primera cuántica europea, pero su estreno bursátil llega sin euforia

IQM cotiza en Nasdaq como IQMX tras fusionarse con un SPAC, valorada en unos 1.900 millones de dólares.

por Dilis Salazar
IQM debuta en Nasdaq como la primera cuántica europea, pero su estreno bursátil llega sin euforia

TL;DR:

  • IQM cerró su fusión con el SPAC Real Asset Acquisition Corp. y empezó a cotizar el 2 de julio de 2026 en Nasdaq bajo el símbolo IQMX.
  • La operación deja a la finlandesa con 337 millones de euros en caja proforma y una valoración cercana a 1.900 millones de dólares, frente a ingresos de unos 31 millones de euros.
  • El estreno fue tibio: las acciones no despegaron, llegaron a caer cerca de 7,5% al abrir y se mantuvieron por debajo de su nivel inicial buena parte del día.

IQM Quantum Computers se convirtió en la primera empresa europea de computación cuántica que cotiza en una gran bolsa de Estados Unidos. La compañía finlandesa empezó a operar el 2 de julio de 2026 en el Nasdaq Global Select Market bajo el símbolo IQMX, después de cerrar su fusión con Real Asset Acquisition Corp. (RAAQ), un vehículo de inversión conocido como SPAC. La operación la valora en torno a 1.900 millones de dólares. Lo llamativo no fue solo el hito, sino el recibimiento: las acciones no dieron el salto habitual de un estreno caliente y pasaron gran parte de la jornada por debajo de su precio de referencia. Y hay un matiz difícil de ignorar: la propia IQM había advertido en su folleto que la adopción comercial masiva de la computación cuántica quizá nunca llegue.

Un SPAC es una empresa sin operaciones que sale a bolsa solo para levantar capital y luego fusionarse con un negocio real, que así llega al mercado sin el proceso tradicional de una oferta pública inicial. En este caso, RAAQ aportó el vehículo y la caja. La fusión quedó efectiva el 1 de julio y las acciones representativas (ADS) arrancaron al día siguiente. Según el comunicado de cierre publicado en GlobeNewswire, IQM recibió unos 198,7 millones de euros netos (cerca de 233,5 millones de dólares) entre la combinación y una colocación privada de acciones a 10 dólares cada una, lo que la deja con una posición de caja proforma de 337 millones de euros. JP Morgan asesoró a IQM y TD Cowen a RAAQ.

El mercado recibió el debut con cautela, no con euforia

Salir a bolsa suele ser motivo de celebración. Para IQM, el brindis duró poco. Las acciones retrocedieron en su primer día, una acogida fría para una empresa con una valoración previa cercana a 1.800 millones de dólares. En los primeros minutos llegaron a caer alrededor de 7,5%, unos 95 centavos, antes de rebotar, según The Quantum Insider. Después se movieron en una banda amplia el resto de la sesión.

Los papeles cotizaron por encima de los 10 dólares a los que se colocó la ronda privada, pero por debajo de su nivel de apertura durante buena parte del día. Nada del salto que acompaña a los estrenos más ruidosos. Para el inversionista minorista, las fusiones vía SPAC vienen dejando ese sabor últimamente, y IQM no fue la excepción.

La propia IQM admite que la gran promesa cuántica quizá nunca llegue

Aquí está el detalle que enfrió el ánimo. En su folleto de salida a bolsa, IQM escribió, sin rodeos, una frase que rara vez aparece tan directa en un documento de este tipo:

"La tracción comercial a gran escala de la tecnología de computación cuántica podría no ocurrir nunca."

La advertencia, en rigor, vale para toda la industria, no solo para IQM. Nadie, ni siquiera una empresa que fabrica computadoras cuánticas, puede decir cuándo llegará la llamada "ventaja cuántica": el punto en el que estos equipos superen a las computadoras clásicas en una gama amplia de tareas y desbloqueen usos en biotecnología, finanzas o el propio cifrado que hoy protege internet. Ese día, si llega, cambiaría muchas cosas. Mientras tanto, la demanda no escala al ritmo de una tecnología ya madura, y el mercado lo sabe.

Qué vende IQM y por qué su valoración genera dudas

IQM no vende promesas de laboratorio: entrega máquinas. Su modelo, que llama Production Quantum, consiste en sistemas superconductores de pila completa que el cliente compra, instala y opera en su propio centro de datos, además de acceso por la nube. Lo resumió su director ejecutivo y cofundador, Jan Goetz:

"Vendemos computadoras a centros de supercómputo y centros de datos avanzados, y vendemos tiempo de cómputo a través de la nube."

La compañía asegura haber vendido 23 computadoras cuánticas en el mundo, más que cualquier otro fabricante, con equipos operando en centros como CINECA en Italia, el Leibniz Supercomputing Centre en Alemania y el Oak Ridge National Laboratory del Departamento de Energía de Estados Unidos. Su base de clientes creció de 8 en 2024 a 22 en 2025, según su folleto.

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El problema está en la aritmética. Según un análisis de Cryptobriefing, IQM reportó ingresos auditados de unos 31 millones de euros (cerca de 36 millones de dólares) en su último ejercicio y una cartera de pedidos superior a 67 millones de euros. Con esos números, una valoración cercana a 1.900 millones de dólares implica un múltiplo altísimo sobre ingresos, del tipo que solo se sostiene si el crecimiento futuro es enorme. De ahí que buena parte del interés inversor dependa menos de lo que IQM factura hoy y más de lo que promete convertir mañana.

Una apuesta europea que se queda en casa

A diferencia de otros unicornios europeos que terminan mudando su centro de gravedad a Estados Unidos, IQM no se va. Cotiza como IQMX en Nueva York, donde ya opera la mayoría de sus rivales cuánticos, pero también empieza a cotizar el 3 de julio en el Nasdaq de Helsinki, con el respaldo esperado de Tesi, el fondo soberano finlandés. La empresa nació en 2018 como un desprendimiento de la Universidad Aalto, en Espoo, y ahí sigue trabajando dos tercios de su plantilla de más de 400 personas; otro grupo importante opera desde Múnich.

En paralelo, IQM empuja su expansión en Estados Unidos: abrió su primer centro de tecnología cuántica en Maryland e instaló un equipo en Oak Ridge. En Asia colocó su primera venta empresarial en Japón, a Toyo Corporation. El viento de cola político ayuda: las órdenes ejecutivas de Donald Trump para acelerar la computación cuántica empujaron al Departamento de Energía a comprometerse a desplegar "la primera computadora cuántica tolerante a fallos y científicamente relevante del mundo" para 2028.

Goetz no escondió el orgullo por llegar primero, aunque lo puso en perspectiva:

"Siempre se siente bien ser el primero y ser pionero, pero al final lo que importa es el éxito a largo plazo."

La distinción de "primera cuántica europea en una gran bolsa estadounidense" se la llevó por poco: su competidora francesa Pasqal ya anunció que también planea salir a bolsa mediante un SPAC. Y no está sola. D-Wave, Rigetti, IonQ, Infleqtion y Quantinuum ya dieron ese paso, y Xanadu está en camino.

Preguntas rápidas sobre la salida a bolsa de IQM

¿Qué es IQM y a qué se dedica?

IQM Quantum Computers es una empresa finlandesa, fundada en 2018 como desprendimiento de la Universidad Aalto, que fabrica computadoras cuánticas superconductoras de pila completa. Vende equipos físicos que sus clientes instalan y operan, además de acceso por la nube, a centros de supercómputo, universidades y laboratorios nacionales.

¿Cuándo empieza a cotizar IQM en la bolsa de Helsinki?

Además de su debut del 2 de julio de 2026 en el Nasdaq de Nueva York bajo IQMX, IQM comienza a cotizar el 3 de julio de 2026 en el Nasdaq de Helsinki. Es una doble cotización: mantiene presencia bursátil en Estados Unidos y en su país de origen.

¿Cuánto dinero obtuvo IQM con la fusión?

Según el comunicado de cierre, IQM recibió alrededor de 198,7 millones de euros netos (unos 233,5 millones de dólares) entre la combinación con RAAQ y una colocación privada de acciones a 10 dólares cada una. La operación la deja con una caja proforma de 337 millones de euros.

El estreno le da a la computación cuántica europea su primer nombre puro en una gran bolsa estadounidense, y les entrega a los inversionistas una prueba concreta: ver si IQM convierte el respaldo público y una cartera de pedidos en crecimiento en ingresos reales antes de que se agote la paciencia del mercado con las valoraciones altas del sector. Su debut en Helsinki y sus próximos resultados trimestrales serán los primeros termómetros. Detrás vienen Pasqal y Xanadu, atentas a cómo le va al que se atrevió primero.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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