Google usa el manual de Nvidia para construir un rival en chips de IA y romper su dominio
Avales por miles de millones y 'financiamiento circular': así Google convierte su balance en demanda de TPU.
TL;DR:
- Google avaló con $3,200 millones un centro de datos en Nueva York que rentará miles de sus chips TPU a Anthropic.
- La táctica copia el "financiamiento circular" de Nvidia: avales de $7,000 millones en Luisiana y $1,400 millones en Texas, más un acuerdo de crédito privado de unos $35,000 millones.
- Nvidia conserva más del 90% del mercado y se cubrió comprando participaciones en CoreWeave y Nebius; el costo de fondo es más deuda en la expansión de la IA.
Para construir un rival de peso frente a Nvidia, Google echó mano de las cartas de la propia Nvidia. Una investigación del Wall Street Journal detalla cómo la segunda empresa más valiosa del mundo recurre a avales financieros y a lo que la industria llama financiamiento circular —las mismas tácticas que volvieron imparable la demanda de los chips de Nvidia— para arrebatarle clientes de centros de datos a su silicio. El ejemplo más nítido está a la orilla del lago Ontario, a un paso de las cataratas del Niágara. En un complejo conocido como Lake Mariner, Google puso un aval de $3,200 millones de dólares para que los desarrolladores del sitio renten miles de sus TPU a la empresa de inteligencia artificial Anthropic. El aval abarata la deuda del proyecto, le abre a Nvidia su primera amenaza seria en años y suma más riesgo financiero a la fiebre de la IA.
Los desarrolladores del sitio, TeraWulf y el proveedor de nube FluidStack —respaldado por Google—, rentarán a Anthropic la capacidad de cómputo de miles de TPU. Las TPU (unidades de procesamiento tensorial) son los chips que Google diseña a la medida para entrenar y operar modelos de IA. ¿Por qué pesa tanto el aval? Porque con la garantía de un gigante detrás, el centro de datos consigue deuda más barata, justo el mecanismo con el que Nvidia ha encendido una y otra vez la demanda de sus propios chips. Nazar Khan, cofundador de TeraWulf, lo resumió así al diario:
"Quieren estar en el juego, no quieren quedarse atrás."
El 'financiamiento circular' que Google le copió a Nvidia
La segunda táctica prestada es el financiamiento circular, un esquema en el que parte del dinero que invierte un fabricante de chips regresa a sus arcas convertido en compras de esos mismos chips. Google sostiene con esa lógica una hilera de proyectos de Anthropic. Y todo se monta sobre un acuerdo de cómputo ya enorme entre Google y Broadcom, que alimenta la misma maquinaria que un pacto de crédito privado de alrededor de $35,000 millones, armado por Apollo y Blackstone, que compra TPU de Google y se las arrienda a Anthropic.
Las garantías y acuerdos giran casi todos en torno a Anthropic:
- $3,200 millones en avales para el centro de datos Lake Mariner, en el oeste del estado de Nueva York.
- $7,000 millones para un centro de datos llamado River Bend, cerca de Baton Rouge, Luisiana.
- $1,400 millones en garantías para un contrato de cómputo en Colorado City, Texas.
- Un acuerdo de crédito privado de cerca de $35,000 millones (Apollo y Blackstone) que canaliza TPU de Google hacia Anthropic.
Google dejó de guardarse sus chips para sí mismo
Durante años, Google rentó su cómputo sin vender el silicio. Eso cambió. En mayo de 2026 anunció que empezaría a vender TPU directamente a clientes y presentó Ironwood, su primer chip pensado específicamente para inferencia: la tarea de responder consultas de IA, que crece más rápido que el entrenamiento de modelos. También cerró un acuerdo de $5,000 millones con Blackstone para lanzar una compañía de nube que apunta de lleno a proveedores apoyados por Nvidia, como CoreWeave y Nebius. Y este mes dijo que levantaría $85,000 millones en capital, en buena parte para infraestructura de IA.
El argumento de venta empieza a calar. Citadel Securities, uno de los primeros en probarlas, asegura que corre algunas cargas de trabajo con un 30% menos de costo y hasta cuatro veces más rápido en TPU.
Nvidia resta importancia (y ya se había cubierto las espaldas)
Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, le baja el tono a la amenaza. En abril sostuvo que el alcance de mercado de su compañía es muchísimo mayor que el que cualquier TPU o ASIC podría alcanzar, recordó que Anthropic es prácticamente el único cliente externo de peso de las TPU de Google y retó a la empresa a demostrar que sus chips salen más baratos. Por ahora los números lo respaldan: Nvidia conserva más del 90% del mercado de chips de IA, blindada por su software CUDA y por un hardware que funciona casi sin configuración. Algunas nubes pequeñas incluso temen perder su asignación de chips Nvidia —lo que en la industria bautizaron como "Jensen jail"— si se atreven a coquetear con la competencia. Su postura pública, en cambio, suena relajada:
"Nada me da más alegría que cuando le compras todo a Nvidia. Pero me da una alegría tremenda si al menos me compras algo."
Hay otra razón para la calma. Según Finimize, Nvidia comprometió más de $40,000 millones con Anthropic y OpenAI mediante acuerdos estratégicos y participaciones, y posee tajadas relevantes de CoreWeave y Nebius. La traducción es sencilla: aunque esas firmas usen chips rivales, Nvidia igual cobra como accionista. A eso se suma su empuje hacia laptops, robótica e IA automotriz, mercados que la bolsa todavía no termina de poner en precio. Y su negocio no se encoge: en su primer trimestre fiscal de 2027 (cerrado el 26 de abril de 2026), los ingresos de su división de centros de datos subieron 92% interanual hasta un récord de $75,200 millones.
Amazon corre la misma carrera con sus chips Trainium
Google no es el único retador. AMD, Broadcom y Cerebras rondan el negocio, y Amazon juega exactamente la misma partida con sus chips Trainium y sus enormes clústeres para Anthropic. Su negocio de silicio a medida —Trainium más Graviton y Nitro— superó una tasa anualizada de ingresos de $20,000 millones en el primer trimestre de 2026, con crecimiento de triple dígito. OpenAI se comprometió a unos dos gigavatios de capacidad Trainium vía AWS; Anthropic firmó por hasta cinco gigavatios de chips actuales y futuros; y Uber también figura en la lista. La demanda viene tan fuerte que Trainium3, su chip más reciente, está casi agotado.
Bloomberg reportó que Amazon ya negocia vender esos aceleradores Trainium para usarse dentro de centros de datos de otras compañías. Peter DeSantis, jefe de IA de Amazon, dijo al medio que apenas iniciaron conversaciones con posibles compradores y no quiso nombrar a ninguno; tampoco hay fecha pública para que los chips salgan de AWS. El propio CEO, Andy Jassy, ya había anticipado en abril que había buenas probabilidades de ofrecer racks completos de Trainium fuera de AWS en un par de años. Pero ninguno de los retadores tiene el balance de Google, y ese es justo el punto. Hay un detalle que pone todo en perspectiva: el fabricante de chips a medida más agresivo es, a la vez, uno de los mayores compradores de Nvidia. Amazon dijo que desplegará más de un millón de GPU de Nvidia a partir de 2026.
Amin Vahdat, ascendido en diciembre para dirigir la infraestructura de IA de Google, dejó de medir sus palabras frente a la competencia, aunque insiste en que no es un juego de suma cero porque, dice, hay demanda más que suficiente para todos. El matiz no borra el riesgo. Cuando el retador más rico copia al pie de la letra el mismo engranaje financiero que levantó el imperio de Nvidia, el foso del 90% enfrenta por fin una prueba real, y la expansión de la IA se carga, capa sobre capa, de más deuda y más dependencia circular. Esa factura no la pagan solo Google y Nvidia: la hereda todo el ecosistema que hoy corre sobre estos chips.