Saltar al contenido

La FERC abre un carril rápido para los data centers de IA, pero no resuelve la falta de energía

La FERC ordena a seis operadores acelerar la conexión de data centers de IA si aportan su propia energía

por Ana Ambriz
La FERC abre un carril rápido para los data centers de IA, pero no resuelve la falta de energía
Photo by Andrey Metelev / Unsplash

TL;DR:

  • La FERC ordenó a los seis operadores de red de EE. UU. justificar o rehacer las reglas con las que conectan a los data centers y otros grandes consumidores.
  • Los plazos ya corren: 30 días para reportar su capacidad de generación, 60 para defender o cambiar tarifas y 90 para completar los estudios.
  • El carril rápido no crea un solo megavatio nuevo: la escasez de electricidad sigue ahí y crece el pleito por quién paga.

La Comisión Federal Reguladora de Energía de Estados Unidos (FERC) ordenó este jueves 18 de junio de 2026 a los seis operadores que controlan la red eléctrica del país acelerar la conexión de los data centers de inteligencia artificial y otros grandes consumidores de energía. Los comisionados aprobaron las órdenes por unanimidad. Cada operador queda obligado a justificar sus reglas actuales o a rehacerlas dentro de plazos fijos que ya empezaron a correr. La decisión le entrega a la industria de la IA el carril rápido que llevaba meses reclamando, pero con una condición incómoda: para entrar en él, un data center tendrá que llegar con su propia generación o aceptar recortar su consumo cuando la red esté al borde. Lo que la FERC no resolvió es el problema de fondo, y es el más grande: la electricidad que estos centros devoran sigue sin aparecer.

La FERC rara vez se mueve con esta agresividad. La propia agencia describió el paquete como una de sus acciones más importantes para modernizar los mercados eléctricos del país. Y su presidenta no fingió neutralidad al abrir la sesión.

«Prometimos fuegos artificiales el mes pasado y hoy vamos a encender la mecha», dijo Laura V. Swett, presidenta de la FERC, según reportó Bloomberg.

Lo que vino después fueron órdenes técnicas conocidas como show cause —apoyadas en la sección 206 de la Ley Federal de Energía— dirigidas una por una a PJM, MISO, SPP, CAISO, ISO-NE y NYISO, los seis organismos que operan la transmisión eléctrica en distintas regiones de Estados Unidos.

Qué les exige la FERC y el reloj que ya corre

Cada operador tiene que demostrar que sus tarifas actuales siguen siendo "justas y razonables" o cambiarlas. La comisión les puso sobre la mesa cinco frentes de reforma:

  • Crear procesos más ágiles para solicitar y estudiar el servicio de transmisión, con la opción de usar tecnologías de transmisión alternativas que la FERC prefirió no nombrar.
  • Frenar el traslado de costos hacia otros usuarios y transparentar cuánto cuesta de verdad la transmisión.
  • Dar cabida a los acuerdos de co-ubicación y a la generación "detrás del medidor", es decir, plantas que alimentan directo al data center sin pasar por la red pública.
  • Ofrecer nuevos servicios de transmisión pensados para grandes cargas que puedan ser flexibles.
  • Armar un proceso para estudiar las plantas que abastecen a esas cargas grandes cuando están eléctricamente cerca o pegadas al consumidor.

Los plazos no son simbólicos. En 30 días, cada operador debe entregar un informe detallado sobre cuánta generación tiene disponible para abastecer a las cargas actuales y a las nuevas. En 60 días, tiene que defender sus tarifas o presentar los cambios. Y los estudios para aterrizar todo esto deben quedar listos en 90 días, según fijó en la reunión el comisionado David Rosner, de acuerdo con Bloomberg.

«Estamos sentando las bases de una red resiliente, confiable y con visión de futuro que fortalece a las comunidades y protege a los consumidores al transformar la forma en que los grandes consumidores de energía acceden a la red. También es clave que la FERC dé certeza a los inversionistas al ordenar a los mercados proteger los acuerdos existentes y abrir oportunidades para el avance tecnológico y la expansión económica. Podemos facilitar ambas cosas, que es exactamente lo que hicimos hoy», afirmó Swett.
silhouette of electric post during sunset
Photo by Andrey Metelev / Unsplash

La letra chica para los hyperscalers: traigan su propia energía o cedan en horas pico

Aquí está el verdadero filtro. El carril rápido no es para cualquiera. Según Bloomberg, la FERC quiere que los operadores prioricen sobre todo a los proyectos que «traigan su propia energía o recorten su demanda en momentos de alta tensión» en la red.

Para un hyperscaler —las grandes empresas que levantan data centers gigantes para entrenar y operar modelos de IA— eso cambia el cálculo. Quedan dos caminos sobre la mesa: construir o contratar generación propia "detrás del medidor", pegada a la instalación, o aceptar operar como una carga flexible que baja su consumo cuando el sistema lo pida. La comisión, de hecho, ordenó a los operadores acomodar justamente esos esquemas de co-ubicación y autoabastecimiento.

La lógica del gobierno es directa: que la avalancha de centros de datos no se trague la luz de todos los demás. Y detrás hay una apuesta política. Las órdenes empujan en la misma dirección que el "AI Action Plan" que el presidente Donald Trump lanzó el año pasado para acelerar la construcción de infraestructura de IA, con la vista puesta en no quedarse atrás frente a China en la carrera tecnológica.

El carril es rápido; la electricidad, no

Y aquí aparece el hueco que varios señalaron de inmediato. La FERC agilizó el trámite, pero no creó un solo megavatio nuevo. El problema no es solo la fila para conectarse: es que no hay suficiente generación para todos.

La dimensión del apetito ayuda a entenderlo. La demanda eléctrica de los data centers en Estados Unidos podría casi triplicarse de aquí a 2035, según TechCrunch. Y el atasco viene de lejos: a finales de 2023, las solicitudes para conectar nuevas plantas a la red ya superaban la capacidad de todo el parque generador existente. Dicho de otro modo, la fila para subirse a la red era más larga que la red misma.

El contraste se volvió casi irónico esta semana. Mientras la FERC abría la puerta a más demanda, la administración Trump acordó pagar 765 millones de dólares a la desarrolladora Invenergy para cancelar contratos de energía eólica marina frente a las costas de California, Maine y Nueva York, según reportó TechCrunch a partir de información de Reuters. Se acelera el consumo por un lado y se recorta generación por el otro.

Sin una red a la que conectarse a tiempo, muchas tecnológicas ya venían recurriendo por necesidad a la generación propia en sitio, una salida más cara y más complicada. La orden de la FERC, en parte, oficializa ese camino.

Quién paga la factura: el pleito por los costos y el rechazo en el patio trasero

El otro frente es el bolsillo del consumidor. Los operadores invirtieron fuerte para reforzar su infraestructura y trasladaron la cuenta. El caso más sonado es el de PJM, el mayor operador de red del país, que subió sus costos de energía un 75.5%, un alza que se atribuyó en buena medida a los data centers de IA, según Tom's Hardware. En algunas regiones, las tarifas eléctricas mayoristas llegaron a dispararse hasta un 267% frente a hace cinco años, de acuerdo con datos de Bloomberg.

El choque ya golpeó a la propia FERC por otras vías. El estado de Maryland presentó una queja ante la comisión luego de que PJM planeara cobrarle unos 2.000 millones de dólares por mejoras de infraestructura ligadas a proyectos que, alegó, no benefician directamente al estado. Por eso una de las cinco reformas apunta justo a ese nervio: frenar el traslado de costos y transparentar quién paga qué. La comisión enmarcó todo el paquete como una defensa de los consumidores.

El malestar no es solo de facturas. Cerca del 70% de los estadounidenses rechaza tener un data center cerca de su casa, según Tom's Hardware, que cita preocupaciones que van del consumo de agua en zonas de sequía al ruido constante de estas instalaciones. En lo que va de 2026, la oposición vecinal y local ya bloqueó más de 75 proyectos por unos 130.000 millones de dólares.

La FERC le dio a la IA el acelerador que pedía, pero la jugada deja una pregunta sin respuesta: de dónde saldrá la energía. Para los hyperscalers, el mensaje es que la velocidad ahora se paga trayendo electricidad propia o cediendo cuando la red aprieta. Y para millones de hogares —en Estados Unidos y en cualquier país donde el boom de los data centers ya empuja las tarifas y tensiona el agua—, la duda de fondo sigue siendo la misma: quién termina pagando la cuenta de la inteligencia artificial.

Fuentes: 1, 2, 3

Ana Ambriz imagen de perfil
por Ana Ambriz

Leer más de Tecnología y Ciencia