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El océano Pacífico se encoge, pero Amasia todavía es una hipótesis

La cuenca del Pacífico se estrecha. Un modelo proyecta Amasia en 200 a 300 millones de años, pero sigue en debate.

por Patricia Rodriguez
Stunning night sky with the Milky Way and telescopes in La Palma, Spain.
Foto de Emilio Garcia en Pexels

TL;DR:

  • La cuenca del Pacífico se estrecha porque en sus bordes se recicla más corteza oceánica de la que se crea.
  • Un modelo publicado en 2022 proyectó su cierre y la formación de Amasia dentro de 200 a 300 millones de años.
  • El agua no está desapareciendo; la predicción de Amasia recibió una objeción científica formal y no representa un consenso.

El océano Pacífico sí se está haciendo más pequeño a escala geológica, pero eso no significa que su agua desaparezca ni que el planeta tenga confirmada la formación de Amasia. La afirmación que volvió a circular en agosto de 2026 parte de un estudio publicado el 28 de septiembre de 2022, cuyos modelos proyectaron que el Pacífico podría cerrarse dentro de 200 a 300 millones de años y reunir las masas continentales en un nuevo supercontinente. El proceso tectónico es real. El mapa del futuro sigue siendo una hipótesis discutida.

La diferencia importa. La reducción de la cuenca puede observarse a partir del movimiento de las placas y de la actividad de sus límites. Amasia, en cambio, depende de proyectar durante cientos de millones de años fuerzas que pueden reorganizarse mucho antes de llegar a ese punto.

El Pacífico es más grande que todas las tierras emergidas juntas

La escala ayuda a entender por qué hablar de un océano que se encoge unos centímetros al año no implica que vaya a borrarse del mapa pronto. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, reúne estas dimensiones:

  • Cubre más de 155 millones de kilómetros cuadrados, frente a unos 149 millones de kilómetros cuadrados de tierra emergida en el planeta.
  • Ocupa más del 30% de la superficie terrestre y contiene casi el doble de agua que el Atlántico.
  • Su profundidad media ronda los 4,000 metros y Challenger Deep, en la fosa de las Marianas, supera los 11,000 metros.

Ese tamaño no es fijo. La corteza del fondo oceánico nace, se desplaza y termina reciclada en el interior de la Tierra. El Pacífico sigue siendo el mayor de los cinco océanos actuales, pero buena parte de su contorno está rodeada por límites donde las placas convergen.

Cómo puede encogerse un océano sin perder agua

La subducción es el proceso por el cual una placa tectónica se introduce debajo de otra y desciende hacia el manto. En los límites divergentes ocurre lo contrario: las placas se separan, el magma asciende y forma corteza oceánica nueva.

Ambos procesos operan en el Pacífico. La Dorsal del Pacífico Oriental crea fondo marino, mientras numerosas zonas de subducción consumen corteza alrededor de la cuenca. El balance favorece el reciclaje y la distancia entre algunos de sus bordes disminuye lentamente.

El llamado Cinturón de Fuego del Pacífico recorre cerca de 40,250 kilómetros y reúne más de 450 volcanes, según NOAA. Sus fosas, sismos y arcos volcánicos son manifestaciones de esos encuentros entre placas. No forman un aro que se cierre de manera uniforme hacia el centro, porque cada límite tiene dirección y velocidad propias.

Curtin University resume el cambio neto como una reducción de unos cuantos centímetros por año. La universidad toma como referencia una dimensión aproximada de 10,000 kilómetros para explicar por qué un posible cierre exigiría cientos de millones de años.

"Actualmente se está reduciendo unos cuantos centímetros al año", explicó Zheng-Xiang Li, coautor del estudio y profesor de Curtin University.
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El agua del Pacífico no está desapareciendo. Lo que cambia es la forma y el área de la cuenca que la contiene, debido al movimiento de las placas tectónicas. Este proceso no es una consecuencia del cambio climático.

Amasia salió de una simulación publicada en 2022

Chuan Huang, Zheng-Xiang Li y Nan Zhang emplearon modelos geodinámicos en cuatro dimensiones para estudiar cómo la fuerza de la litosfera oceánica puede alterar el siguiente ciclo de supercontinentes. El trabajo apareció en National Science Review y utilizó recursos del Pawsey Supercomputing Centre, en Australia.

Su planteamiento parte del enfriamiento de la Tierra durante miles de millones de años. Los autores sostienen que la corteza oceánica se ha vuelto más delgada y que una litosfera oceánica más débil favorece la extroversión, es decir, el cierre del antiguo océano exterior que rodeaba al supercontinente anterior. En el caso actual, ese océano sería el Pacífico, remanente de Panthalassa.

El estudio comparó tres rutas generales para la próxima reunión continental:

  • La extroversión cerraría el Pacífico y acercaría las Américas a Asia, con Australia incorporándose después de chocar con Asia.
  • La introversión cerraría los océanos Atlántico e Índico, creados tras la fragmentación de Pangea.
  • La ortoversión no exigiría cerrar ninguno de los dos grandes sistemas oceánicos y reuniría los continentes en otra orientación.

En las simulaciones de Huang y sus colegas ganó la primera ruta. Ese resultado favorece la configuración conocida como Amasia, en la que el Pacífico termina cerrado y Asia y las Américas quedan unidas. Curtin University situó ese escenario entre 200 y 300 millones de años en el futuro.

Si esa configuración llegara a formarse, sus autores esperan un nivel del mar más bajo y un enorme interior continental seco, con fuertes variaciones diarias de temperatura. Son consecuencias calculadas para ese escenario, no condiciones que ya estén desarrollándose.

La predicción recibió una objeción científica formal

La discusión no quedó fuera de la revista científica. Bernhard Steinberger, investigador del GFZ German Research Centre for Geosciences y de la Universidad de Oslo, publicó en noviembre de 2022 un comentario sobre el trabajo. Cuestionó la premisa de que una corteza más gruesa produzca necesariamente una litosfera más fuerte y señaló varias simplificaciones del modelo.

Entre sus objeciones estaban las zonas debilitadas que los autores introdujeron para iniciar la subducción y la forma difusa en que el modelo generaba la expansión del fondo oceánico, en lugar de reproducir dorsales bien definidas. Para Steinberger, esos supuestos podían inclinar el resultado hacia el cierre del Pacífico.

"En general, considero que es un artículo interesante, pero su predicción es bastante incierta", escribió Steinberger.

Huang, Li y Zhang respondieron en la misma revista. Defendieron que sus pruebas variaron la viscosidad de las zonas débiles sin cambiar la ruta de ensamblaje y argumentaron que la corteza oceánica no se comporta como la continental. También reconocieron que el modelado geodinámico requiere simplificaciones y que persisten ambigüedades que deberán resolver otros trabajos.

Ese intercambio cambia la lectura del titular. La ciencia no está discutiendo si las placas se mueven o si la subducción recicla el fondo del Pacífico. El desacuerdo aparece cuando un modelo convierte esos procesos actuales en un mapa situado a un cuarto de mil millones de años.

Lo que este cambio no significa para el presente

La frase "el Pacífico se encoge" puede sugerir efectos que el estudio no reporta. Conviene separar el proceso tectónico de cuatro interpretaciones equivocadas:

  • No describe una pérdida de agua oceánica. Cambia el recipiente geológico, no desaparece su contenido.
  • No explica el aumento actual del nivel del mar ni lo contradice. Son fenómenos distintos y operan en escalas de tiempo diferentes.
  • No es una consecuencia del calentamiento global. El enfriamiento citado por el estudio corresponde a la evolución térmica del interior terrestre durante miles de millones de años.
  • No permite pronosticar un sismo o una erupción. Esos riesgos dependen de fallas y segmentos tectónicos concretos, no de la fecha hipotética de Amasia.

Para México y el resto del borde americano del Pacífico, la parte tangible de esta historia está en la subducción que ya forma fosas y alimenta actividad sísmica y volcánica. El cierre completo, si el modelo acierta, quedaría a cientos de millones de años. Presentar a Amasia como un destino asegurado va más lejos de lo que hoy permite la evidencia.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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