Seis de los nueve especialistas independientes del comité asesor del Global Internet Forum to Counter Terrorism (GIFCT) renunciaron el lunes 28 de septiembre, según una carta obtenida por WIRED. Se oponen a un plan impulsado por Meta y otras empresas miembro que limitaría su capacidad para evaluar al consorcio, dedicado a coordinar la respuesta de las plataformas frente al extremismo violento en internet.
La disputa afecta una función que el propio GIFCT todavía describe como parte del trabajo del comité. Su página de gobernanza le atribuye la elaboración de un informe anual que revisa el desempeño anterior y recomienda prioridades. Meta preside este año la junta operativa del consorcio, integrada también por otras compañías tecnológicas.
La propuesta recortaría las evaluaciones del comité
Según la investigación de WIRED, una propuesta comunicada en julio por Nell McCarthy, vicepresidenta de políticas de contenido de Meta, daría a las empresas la selección de nuevos asesores, una decisión que antes correspondía a los miembros del comité. El órgano pasaría a llamarse "comunidad" y no podría evaluar la gobernanza, el presupuesto o las operaciones del GIFCT, ni formular recomendaciones conjuntas, de acuerdo con la carta de renuncia citada por el medio.
El contraste también aparece en los términos de referencia publicados por el GIFCT. Aunque el documento se presenta como borrador, establece entre las tareas del comité evaluar el avance del consorcio frente a sus objetivos y presentar recomendaciones a la junta. Incluso prevé que esta responda formalmente a sus informes. La propuesta descrita por WIRED restringiría precisamente esa capacidad de evaluación colectiva.
La reforma sigue sin aprobarse
Los renunciantes afirmaron en su carta, según WIRED, que sus objeciones fueron ignoradas y que perdieron confianza en la capacidad del GIFCT para cumplir su misión. Meta remitió al medio al consorcio para responder sobre las salidas. Un portavoz del GIFCT señaló a WIRED, en nombre de su dirección y de la junta presidida por Meta, que los cambios todavía no son definitivos y que buscan una participación más efectiva de la sociedad civil y los gobiernos.
La renuncia deja al comité con menos voces independientes mientras sigue abierta la decisión sobre sus atribuciones. El alcance final dependerá del texto que aprueben las empresas de la junta y de si los asesores conservan la facultad de evaluar el trabajo del GIFCT.