Fitch advierte que el desempleo por IA debilita la recaudación fiscal y eleva el riesgo crediticio global
Fitch advierte que el desempleo por IA debilita la recaudación de impuestos y eleva el riesgo crediticio global.
TL;DR:
- La agencia Fitch Ratings califica el desplazamiento laboral por inteligencia artificial y el alto gasto en infraestructura digital como riesgos crediticios globales emergentes.
- Durante los primeros cinco meses de 2026, los despidos atribuidos de forma directa a la IA alcanzaron los 87,714 casos, superando el acumulado de todo el año anterior.
- El premio nobel de economía Robert Shiller advierte que el pánico colectivo y las proyecciones catastrofistas de Silicon Valley podrían precipitar una recesión real.
La agencia calificadora Fitch Ratings colocó bajo la lupa a la inteligencia artificial y al elevado gasto corporativo en infraestructura digital, catalogándolos como riesgos crediticios emergentes a escala global. Según un informe de la institución, el acelerado desplazamiento de mano de obra provocado por la automatización amenaza con debilitar la base impositiva de las economías desarrolladas al reducir los ingresos fiscales por el trabajo de las personas. Este aviso, compartido con inversionistas clave en centros financieros como Hong Kong, Seúl, Singapur y Tokio, coincide con datos que reflejan una escalada drástica en los recortes de personal vinculados a la adopción tecnológica y con un debate creciente sobre el impacto psicológico de esta transición en la economía real.


El impacto en las arcas públicas y los sectores vulnerables
En su evaluación, Fitch detalló que, si bien se anticipa que la IA impulse ganancias en eficiencia operativa para muchas empresas, su implementación también "podría conducir a la dislocación del empleo y a la reducción de las bases impositivas en los mercados desarrollados". La calificadora mantiene una estricta vigilancia sobre varios factores financieros derivados de esta transición:
- Los riesgos asociados a la ejecución de grandes proyectos de infraestructura.
- El incremento sustancial de los gastos de capital (CapEx) corporativos.
- Las presiones imprevistas sobre los precios en los mercados de consumo.
- El peligro potencial de un efecto de contagio desde la alta volatilidad del mercado bursátil hacia los mercados de crédito.
Estas preocupaciones complementan los análisis que la agencia publicó en marzo de 2026, donde identificó a los sectores de baja intensidad de capital físico, como el desarrollo de software, los servicios corporativos y los medios de comunicación, como las industrias más expuestas a la disrupción. En estas áreas, la tecnología de lenguaje y automatización puede sustituir la mano de obra humana y los procesos establecidos de forma directa. No obstante, el negocio de habilitar estas tecnologías sigue siendo colosal; Fitch estima que los ingresos potenciales por servicios de IA podrían oscilar entre 800,000 millones y 1.4 billones de dólares anuales para el año 2030.
Las alarmantes cifras del mercado laboral en 2026
El impacto ya se percibe con claridad en las plantillas laborales. De acuerdo con los datos de la consultora de recolocación de personal Challenger, Gray & Christmas, los empleadores señalaron a la IA como la causa directa de casi el 40% de los 97,000 despidos anunciados en mayo de 2026. Esto elevó el total de recortes de personal atribuidos a la IA a 87,714 trabajadores durante los primeros cinco meses del año, una cifra que ya supera con creces los 54,836 despidos registrados por la misma causa en todo el transcurso de 2025.
La tendencia se alinea con proyecciones de diversas investigaciones sectoriales que advierten que hasta el 15% de los empleos en Estados Unidos podrían ser desplazados en un plazo de cinco años. Por su parte, la firma de análisis Goldman Sachs Research estima que la IA tiene el potencial de automatizar tareas que representan el 25% de las horas laborables en el mercado estadounidense, exponiendo a unos 300 millones de empleos a nivel global a procesos de automatización.
El riesgo de la profecía autocumplida
La velocidad del cambio ha generado un clima de ansiedad que preocupa a los macroeconomistas. El premio nobel de economía Robert Shiller publicó un análisis en el periódico The New York Times donde argumenta que el pánico en sí mismo plantea un grave peligro para la estabilidad financiera. Su tesis central apunta a que las expectativas negativas de la sociedad pueden precipitar los peores escenarios económicos.
"Cuando millones de personas toman millones y millones de decisiones basadas en expectativas negativas, existe el riesgo de que el miedo realmente ayude a engendrar esa realidad", advirtió Shiller.
Para sustentar su postura, Shiller citó un sondeo de Quinnipiac realizado en marzo en el que el 70% de los consultados cree que la IA reducirá los puestos de trabajo disponibles, además de un estudio de Pew Research que revela que apenas un 16% de los estadounidenses confía en que la tecnología tendrá un impacto social positivo durante las próximas dos décadas. El nobel cuestionó de forma directa las declaraciones de ejecutivos como Dario Amodei, director general de Anthropic, quien proyectó ante la prensa en mayo que la IA podría barrer con la mitad de los empleos administrativos de nivel inicial y disparar la tasa de desempleo general hasta un 20% en cinco años.
Ante este panorama, Shiller sugirió que los creadores de la tecnología asuman una mayor responsabilidad en sus discursos. "Quizás lo mejor que podamos hacer sea apelar directamente a los líderes de Silicon Valley que han estado promoviendo estas narrativas negativas con tanto vigor", sentenció el académico, agregando con pragmatismo que "puede resultar mucho más difícil vender más mercancías en un período de recesión".
La paradoja financiera de la IA se agudiza: mientras las grandes corporaciones invierten miles de millones en herramientas para prescindir de la fuerza laboral y buscar rentabilidad rápida, la pérdida de salarios debilita el consumo y reduce la recaudación que sostiene a los gobiernos de las mayores economías del mundo.