El plan de México para atraer a gigantes de Wall Street: Sheinbaum corteja a BlackRock y KKR
México busca captar capital de BlackRock, KKR y Macquarie para financiar su plan de infraestructura de 323,000 mdd.
TL;DR:
- El gobierno mexicano sostiene reuniones clave con BlackRock, KKR y Macquarie para financiar proyectos de energía, transporte y logística.
- La estrategia se apoya en una nueva ley de infraestructura promulgada en abril de 2026, que autoriza contratos de hasta 40 años.
- La administración de Claudia Sheinbaum busca reactivar la inversión privada para alcanzar un crecimiento económico sostenido del 3% anual.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha iniciado negociaciones formales con los fondos de inversión más grandes del mundo, incluyendo a BlackRock, KKR y Macquarie Asset Management, con el objetivo de asegurar el financiamiento para su ambicioso plan nacional de infraestructura. Según reveló un reporte de Bloomberg, altos funcionarios federales sostuvieron reuniones de trabajo y talleres de planeación para definir la participación del capital privado en sectores estratégicos de energía, transporte y logística. Este movimiento representa un giro de timón crucial en la política económica mexicana, buscando reactivar la confianza de los inversionistas de Wall Street tras años de restricciones en el sector energético durante la administración anterior.


Un marco legal flexible para contratos de hasta 40 años
Este acercamiento de alto nivel se produce en un momento clave. México acaba de poner en marcha la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, publicada en el Diario Oficial de la Federación el pasado 9 de abril de 2026.
Este marco legal introduce figuras novedosas para destrabar proyectos que antes se topaban con burocracia o candados estatales. Entre sus puntos clave destacan:
- La creación de vehículos de propósito específico (SPV) diseñados exclusivamente para canalizar capital privado hacia obras públicas.
- La autorización de contratos de concesión y operación de hasta 40 años de duración.
- La posibilidad de estructurar empresas conjuntas (joint ventures) en las que el gobierno mexicano puede mantener una participación mayoritaria, minoritaria o de partes iguales con los inversionistas privados.
La flexibilidad de este esquema es precisamente lo que ha despertado el interés de firmas financieras de nivel global, que buscan certidumbre jurídica a largo plazo antes de comprometer miles de millones de dólares en el país.
El multimillonario mapa de ruta para el sector energético
Las conversaciones no parten de cero. El plan de Sheinbaum es titánico: el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, presentado formalmente en febrero, contempla una bolsa total de 5.6 billones de pesos (alrededor de 323,000 millones de dólares) repartida en más de 1,500 proyectos distribuidos en ocho sectores estratégicos.
De acuerdo con las proyecciones detalladas en su momento por Edgar Amador, funcionario clave de la Secretaría de Hacienda, la distribución de los recursos se concentrará en las áreas con mayor rezago operativo:
- El 54% de los fondos se destinará directamente al debilitado sector energético nacional.
- El 30% se asignará a obras de transporte y conectividad, incluyendo carreteras, puertos, aeropuertos y el desarrollo de redes ferroviarias.
- El resto se dividirá entre proyectos de agua, salud, educación y logística.
Esta inyección de capital busca resolver un problema histórico de la economía mexicana. El gobierno ya ha comprometido 23,400 millones de dólares en gasto público para robustecer las líneas de transmisión y generación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), un paso necesario para dar viabilidad a las inversiones privadas en un sistema eléctrico actualmente presionado por constantes apagones.
De hecho, estas pláticas construyen sobre terreno ya avanzado. En marzo de este año, un consorcio de desarrolladores locales e internacionales (donde figuran la propia BlackRock, junto a Copenhagen Infrastructure Partners, Cox Energy y Grupo México) selló acuerdos por un valor estimado de 4,000 millones de dólares para ampliar la capacidad de generación eléctrica y estabilizar la red nacional.
El giro de timón frente a la política de López Obrador
El nuevo modelo económico promovido por la administración de Sheinbaum marca un distanciamiento definitivo de la postura de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, durante cuya gestión la inversión privada en el sector energético experimentó un prolongado estancamiento debido a la centralización estatal.
Para garantizar que esta transición se realice de forma ordenada, la ley de abril de 2026 ordena la creación del Consejo de Planificación Estratégica. Este organismo colegiado, que debe quedar formalmente instalado a más tardar a inicios de agosto de 2026 (al cumplirse el plazo legal de 120 días tras la promulgación de la ley), tendrá la tarea exclusiva de evaluar, priorizar y aprobar los proyectos que califiquen para recibir financiamiento mixto.
Con este andamiaje, el gobierno mexicano estima que el flujo constante de capital privado hacia el desarrollo de infraestructura permitirá alcanzar y sostener un crecimiento económico del 3% anual, una meta que dependerá enteramente de la rapidez con la que se logren firmar los primeros contratos bajo la nueva legislación.