Fiebre espacial: SpaceX llega a la bolsa
Durante muchos años, SpaceX ha jugado en una liga propia. Mientras los gigantes tecnológicos salían a bolsa, recaudaban miles de millones y se convertían en nombres de renombre mundial en los mercados bursátiles, la empresa espacial de Elon Musk
SpaceX, la empresa fabricante de cohetes y satélites dirigida por Elon Musk, presentó el miércoles una solicitud de salida a bolsa (OPV), allanando así el camino para una de las ofertas públicas iniciales más esperadas del año, para la que se prevé un volumen de ventas récord.
Durante muchos años, SpaceX ha jugado en una liga propia. Mientras los gigantes tecnológicos salían a bolsa, recaudaban miles de millones y se convertían en nombres de renombre mundial en los mercados bursátiles, la empresa espacial de Elon Musk.
Esta salida a bolsa aportará nuevos recursos financieros a la empresa con sede en Texas, que también respalda las ambiciones de Musk en el sector de la inteligencia artificial, en fuerte crecimiento. Esta decisión someterá a la empresa, hasta ahora privada, a un nuevo control por parte de los inversores públicos y las autoridades reguladoras, y la obligará a publicar periódicamente sus estados financieros.

La empresa del hombre más rico del mundo aspira a alcanzar una facturación de 80 000 millones de dólares o más. Esto la convertiría sin duda en la mayor salida a bolsa de la historia, superando a la de Saudi Aramco, que en 2019 recaudó 26 000 millones de dólares en el momento de su salida a bolsa.
La empresa saldrá a bolsa el próximo mes con el objetivo de alcanzar una valoración de unos 1,75 billones de dólares (en febrero era de 1,25 billones). Esta cifra situaría a la empresa en el noveno puesto de la clasificación de las mayores empresas del mundo en términos de capitalización bursátil. Tesla, la otra empresa dirigida por Musk, tiene una capitalización bursátil de unos 1,4 billones de dólares y ocupa el décimo puesto.
La empresa SpaceX ha anunciado su intención de cotizar en el Nasdaq con el símbolo SPCX. En abril, la empresa presentó una solicitud confidencial ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SEC) y la semana pasada comunicó que, a partir del 8 de junio, iniciaría una serie de reuniones para promover su salida a bolsa.
Esta salida a bolsa pone de manifiesto el interés de los inversores por Musk, quien lleva años esforzándose por alinear su imperio empresarial con sus opiniones políticas de extrema derecha y sus teorías conspirativas sobre la superioridad de la raza blanca. Hace apenas un año, Musk fue objeto de protestas a nivel nacional en los concesionarios de Tesla debido a su comportamiento, mientras «blandía una motosierra» en su calidad de director de la Oficina de Eficiencia Gubernamental bajo la presidencia de Donald Trump.

En lo que respecta a sus finanzas, el multimillonario siempre ha mantenido cierta discreción. Sin embargo, ante su salida a bolsa, se ha visto obligado a revelar el nivel real de rentabilidad de sus empresas en los sectores aeroespacial y de Internet por satélite. El año pasado, SpaceX registró unas pérdidas de más de 4.900 millones de dólares, frente a unos beneficios de 791 millones de dólares en 2024, según indican los documentos de la empresa presentados en el marco de la presentación obligatoria para las empresas que desean cotizar en bolsa.
Los gastos de inversión de la empresa casi se duplicaron en 2025, alcanzando los 20 700 millones de dólares frente a los 11 200 millones del año anterior, ya que la empresa invirtió sumas considerables en el desarrollo de la inteligencia artificial. Sin embargo, la facturación en 2025 alcanzó los 18 700 millones de dólares, lo que supone un aumento del 33 % con respecto al año anterior.
Musk fundó esta empresa en 2002 con el objetivo de desarrollar y gestionar cohetes reutilizables. Desde que el Gobierno cerró el programa «Shuttle» en 2011, SpaceX se ha convertido en el principal socio de la NASA para los lanzamientos.
Además de sus colosales contratos en los sectores de la aviación, el aeroespacial y la defensa, SpaceX también gestiona el servicio de Internet por satélite Starlink y una constelación de unos 10 000 satélites, así como la división de inteligencia artificial xAI, que recientemente ha adquirido X la red social anteriormente conocida como Twitter.
En febrero, la empresa espacial se asoció con xAI, una plataforma en la que Musk ofrece un chatbot llamado Grok, competidor de otros chatbots como ChatGPT de OpenAI y Gemini de Google.
SpaceX ha calificado esta fusión como un hito fundamental en la consecución de su proyecto destinado a lanzar una flota de centros de datos orbitales satélites destinados a proporcionar potencia de cálculo, al igual que sus homólogos terrestres, tal y como explica la página web de la empresa.
La empresa ha presentado este proyecto como una forma de resolver el problema del elevado consumo energético de las infraestructuras de inteligencia artificial, que supone una carga para la red eléctrica estadounidense y suscita oposición en muchas comunidades locales. Su salida a bolsa permitirá a SpaceX recaudar decenas de miles de millones de dólares, lo que proporcionará a la empresa los medios para perseguir sus ambiciones en el campo de la inteligencia artificial.
El anuncio de la salida a bolsa se produjo apenas dos días después de que el tribunal federal de San Francisco dictara una sentencia desfavorable para Musk en el marco de su demanda contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. Musk, cofundador de OpenAI, reprochaba a la empresa haber renunciado a su misión sin ánimo de lucro al adoptar una estructura comercial.
Los abogados de Altman afirmaron que Musk estaba motivado por el deseo de hacerse con el control de OpenAI. Un jurado compuesto por nueve personas consideró que la demanda contra OpenAI y Altman había prescrito. La jueza Yvonne González Rogers se sumó a esta decisión y desestimó la demanda. En un mensaje publicado en X, Musk anunció que apelaría el veredicto, calificándolo de «cuestión de plazos procesales».