El costo oculto de la IA: las emisiones de carbono de Amazon se disparan un 16% por el auge de los centros de datos
Las emisiones de Amazon subieron un 16% en 2025 debido al boom de centros de datos para inteligencia artificial.
TL;DR:
- Amazon emitió 81 millones de toneladas métricas de CO2 en 2025, un incremento del 16% impulsado por la expansión de AWS y su red logística.
- Las emisiones acumuladas del gigante del e-commerce han crecido un 58% desde 2019, alejando a la firma de sus metas de neutralidad de carbono.
- El sector tecnológico en general sufre el mismo impacto: Google registró un aumento del 18% en sus emisiones debido al desarrollo de hardware para inteligencia artificial.
La carrera por dominar la inteligencia artificial está cobrando una factura ambiental sin precedentes. Amazon emitió aproximadamente 81 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente en 2025, un incremento del 16% en comparación con el año anterior, según reveló la compañía en su más reciente reporte anual de sostenibilidad. Este repunte, impulsado principalmente por la construcción masiva de centros de datos para su división de nube (Amazon Web Services) y la expansión de sus redes de entrega, marca el segundo año consecutivo de aumentos en su huella de carbono. Con este resultado, el gigante tecnológico acumula un incremento del 58% en sus emisiones desde 2019, el mismo año en que prometió alcanzar la neutralidad de carbono para 2040, evidenciando la creciente brecha entre sus compromisos climáticos y la realidad operativa de la infraestructura digital.

La energía de la nube acelera el impacto de Amazon
La expansión física de Amazon Web Services (AWS) es el motor detrás de este incremento en el impacto ambiental de la compañía. De acuerdo con el documento de sostenibilidad publicado por la empresa, las emisiones relacionadas con la electricidad que adquiere para sus operaciones se dispararon un 34%. Esto refleja directamente el voraz consumo energético de las instalaciones que albergan los servidores de inteligencia artificial y almacenamiento en la nube, además de las necesidades energéticas de su masiva red logística de distribución.
Amazon ha defendido históricamente su meta para el año 2040, pero los números muestran una trayectoria opuesta. En lugar de reducir su huella de carbono, el gigante tecnológico ha visto cómo su volumen de gases de efecto invernadero crece año tras año. Esta tendencia no es un caso aislado dentro del sector tecnológico; es una consecuencia de la prisa por desplegar modelos de lenguaje y herramientas digitales complejas a gran escala.
Google enfrenta el mismo dilema por el hardware de IA
La revelación de Amazon coincide en la misma semana con la de su principal competidor en servicios en la nube. Google reportó que sus emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron un 18% en comparación con el año anterior, lo que representa el incremento anual más grande en la historia de la compañía. El detonante de este repunte fue la fabricación de hardware especializado para inteligencia artificial, principalmente chips y servidores de alto rendimiento.
El reporte ambiental de la empresa matriz de Google expuso los siguientes desafíos operativos durante el último periodo:
- La demanda de energía eléctrica se incrementó en un 37%, un nivel que supera por 3.5 veces el registro obtenido en 2019.
- El consumo total de agua dulce para enfriar los sistemas de procesamiento subió un 34%, alcanzando los 10.9 mil millones de galones (aproximadamente 41,200 millones de litros).
- El desarrollo y la construcción de infraestructura física anularon los esfuerzos de eficiencia operativa en otras áreas de la empresa.
A pesar de estas cifras, los directivos de Google destacaron que la empresa logró firmar acuerdos récord por 12 gigavatios de energía limpia. Gracias a ello, lograron que las emisiones directamente ligadas al consumo eléctrico disminuyeran un 3% respecto a 2024, manteniendo casi estable su proporción de electricidad libre de carbono. Sin embargo, admitieron que el acelerado crecimiento de la demanda de IA representa una realidad compleja que exige una gestión activa para no reducir sus estándares ambientales.
Una huella digital global que supera las estimaciones
El impacto de esta transformación tecnológica no se limita a las oficinas corporativas de Silicon Valley o Seattle. Un estudio de la firma de análisis Allianz Trade estimó que las emisiones globales procedentes de los centros de datos alcanzaron las 286 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2025. Este cálculo supera por un 57% las estimaciones que mantenía la Agencia Internacional de la Energía (AIE), evidenciando que los modelos oficiales podrían estar subestimando el costo de la infraestructura digital.
El reporte de Allianz Trade desglosa la procedencia de esta contaminación de la siguiente manera:
- El consumo de energía eléctrica directa representa el 76% de la huella de carbono de los centros de datos.
- La manufactura del hardware tecnológico y las obras de construcción civil representan el 23% restante.
- La concentración geográfica del problema es masiva: casi el 70% de las emisiones de estos complejos se localizan exclusivamente en Estados Unidos y China.
El análisis advierte que, si no ocurre una descarbonización rápida de las redes eléctricas mundiales, las emisiones generadas por el almacenamiento y procesamiento de datos podrían duplicarse ampliamente para el año 2030, alcanzando las 643 millones de toneladas de dióxido de carbono. Semejante volumen de contaminación generaría un costo estimado de 154,000 millones de dólares anuales en daños climáticos derivados.
Con los centros de datos operando a su máxima capacidad para sostener el procesamiento de millones de peticiones diarias de inteligencia artificial, los reportes de sostenibilidad corporativos han dejado de ser simples trámites informativos. Ahora actúan como un termómetro en tiempo real que mide la distancia, cada vez más amplia, entre las promesas verdes de la industria tecnológica y las implacables demandas energéticas de la economía digital.