Donald Trump anunció el 30 de septiembre de 2026 planes de inversión surcoreana por hasta US$200,000 millones en energía en Estados Unidos, pero Seúl aclaró que financiar Alaska LNG sigue sujeto a condiciones comerciales y legales. La diferencia importa: el anuncio agrupa una central de Texas ya seleccionada, un marco de cooperación nuclear y un proyecto de gas cuya participación surcoreana aún está en evaluación.
Reuters informó que Trump atribuyó unos US$54,000 millones al proyecto de Alaska. El gobierno surcoreano respondió que todavía no había decidido si invertiría ni cuánto aportaría.
La discrepancia tampoco se limita a Alaska. El Ministerio de Comercio, Industria y Recursos surcoreano explicó en su comunicado del 1 de octubre que los proyectos nucleares concretos aún deben definirse y aprobarse por separado.
Texas tiene un proyecto definido; los reactores tienen un marco de cooperación
Project Star, en Encinal, Texas, es el primer proyecto seleccionado bajo el programa bilateral. El ministerio cifra su costo en US$22,300 millones y su capacidad en 6,472 megavatios para abastecer centros de datos de inteligencia artificial. Su calendario apunta a iniciar operaciones por fases en 2029 y alcanzar el funcionamiento completo en 2032.
El gobierno surcoreano señala que esta iniciativa completó las revisiones internas y el informe al Parlamento requeridos. Related Companies y NextEra Energy encabezan su desarrollo.
Para Project Power, The Korea Herald detalla un marco de hasta US$120,000 millones destinado a ocho reactores: dos APR1400 surcoreanos y seis AP1000 de Westinghouse. Incluye US$100,000 millones de construcción y US$20,000 millones de reservas para contingencias.
Ese marco no autoriza automáticamente las ocho obras. Las ubicaciones, estructuras de propiedad y fechas siguen por definir; cada proyecto requiere evaluación comercial y aprobación surcoreana.
La condición de Alaska tiene un costo concreto detrás
Alaska LNG contempla transportar gas desde el norte del estado hasta una terminal de exportación en Nikiski. Seúl acordó comenzar su revisión, según el comunicado ministerial.
Reuters reportó el 1 de octubre que Glenfarne estima un costo total de US$44,500 millones a US$54,500 millones. Por unidad de capacidad exportadora, sería más del doble que una planta comparable de la costa estadounidense del golfo de México. El desarrollo necesita un gasoducto de unos 1,300 kilómetros, tratamiento del gas y una terminal de licuefacción.
Sus promotores destacan la cercanía con Asia como ventaja para reducir tiempos de transporte. Esa ventaja todavía debe traducirse en una inversión comercialmente viable.
Los US$200,000 millones forman parte del compromiso bilateral más amplio de US$350,000 millones, que también contempla US$150,000 millones para construcción naval. Para los proyectos energéticos, la etapa de aprobación de cada obra determina cuánto del anuncio puede convertirse en construcción.