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El BCE descarta subir los tipos de interés en julio pero mantiene la guardia por el conflicto de Irán

El BCE descarta una subida de tipos en julio como escenario base, pero mantiene la alerta por la inflación.

por Patricia Rodriguez
Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, durante una intervención sobre la política monetaria del BCE.

TL;DR:

  • Joachim Nagel confirmó que elevar los tipos de interés en julio no es el escenario base del Banco Central Europeo.
  • Los mercados financieros asignan un 96% de probabilidad a que la tasa de depósito se mantenga sin cambios en el 2.25%.
  • El repunte inflacionario, impulsado por el conflicto entre EE. UU. e Irán, mantiene al banco central bajo máxima alerta.

El Banco Central Europeo (BCE) mantendrá intactos los tipos de interés en su reunión del próximo 23 de julio de 2026, según confirmó Joachim Nagel, presidente del Bundesbank de Alemania. Aunque los vientos del conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán siguen presionando los precios de la energía, el banco central descarta una subida inmediata como escenario base. Los responsables de la política monetaria en Fráncfort prefieren actuar con cautela y analizar el impacto de las tensiones en el Estrecho de Ormuz antes de mover de nuevo ficha, tras el sorpresivo incremento de un cuarto de punto decretado en junio.

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Foto: Jakub Zerdzicki / Pexels

La pausa de julio gana fuerza en los mercados

A pesar del tono firme que mantiene la institución, el mercado da por sentado que la tasa de depósito se quedará en el 2.25% en la cita de la próxima semana. La herramienta ECB Watch estima ahora un 96% de probabilidad de que no haya cambios, una previsión muy distinta a la que existía poco después del incremento del 11 de junio, cuando los operadores llegaron a barajar una probabilidad de uno entre tres (cerca del 33%) para una subida consecutiva en julio.

El consenso entre economistas y operadores apunta a que cualquier ajuste adicional se pospondrá hasta septiembre de 2026, un mes clave porque Fráncfort contará con las nuevas proyecciones de su equipo técnico. Algunos analistas anticipan que, de persistir las tensiones geopolíticas, el BCE podría acometer dos subidas de 25 puntos básicos de aquí a principios de 2027, lo que elevaría la tasa de depósito hasta el 2.75%.

La sombra del conflicto en Oriente Medio sobre la inflación

El gran dolor de cabeza para Fráncfort sigue siendo la inflación, que ya rebasó la barrera del 3%, alejándose del objetivo oficial del 2%. Este repunte no es casual: responde de manera directa a la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, que bloqueó intermitentemente el tránsito de barcos petroleros por el Estrecho de Ormuz, encareciendo el suministro global de energía.

En las reuniones de Sintra, Portugal, Nagel ya advirtió que la presión sobre los costos de la energía sigue metida en el sistema económico y que la inflación permanecerá significativamente por encima de la meta del banco central. Aunque las partes han alcanzado acuerdos de tregua, el jefe del Bundesbank insiste en que las distorsiones tardarán en disiparse de la economía real.

El gobernador del Banco de Italia, Fabio Panetta, reforzó este mensaje de dureza al subrayar que el BCE debe actuar con firmeza frente a los efectos indirectos de la crisis.

"Nuestro objetivo es mantener las expectativas de inflación firmemente ancladas, limitando los efectos indirectos y de segunda ronda de los choques externos", señaló Panetta. El banquero italiano advirtió que los precios de la eurozona seguirán por encima del 3% hasta los primeros meses de 2027.

Por su parte, el gobernador del banco central de Austria, Martin Kocher, descartó por completo cualquier flexibilización de la política monetaria a corto plazo, reduciendo el debate a dos únicos caminos: subir tipos o mantenerlos.

"La inflación se está desacelerando, pero la incertidumbre sigue siendo extremadamente alta", comentó Kocher, cerrando la puerta a cualquier posibilidad de recortes en el horizonte cercano.

El dilema de la dependencia de los datos

La decisión de subir los tipos en junio de 2026 marcó un punto de inflexión, siendo la primera subida desde 2023. Aquel movimiento fue una reacción de emergencia ante el choque energético de Oriente Medio, pero ahora los funcionarios temen que el encarecimiento de los combustibles termine filtrándose a los salarios y al sector servicios, creando una espiral inflacionaria de segunda ronda.

La postura oficial de Fráncfort es la de una total dependencia de los datos macroeconómicos. Aunque la calma temporal en el mercado energético da un respiro de cara a la reunión de julio, Nagel y sus colegas insisten en mantener todas las cartas sobre la mesa y actuar con rapidez si el conflicto internacional vuelve a encender las alarmas.

La cita del próximo 23 de julio servirá para calibrar hasta qué punto el BCE está dispuesto a esperar antes de apretar de nuevo el freno monetario. Con las proyecciones de septiembre en el horizonte, Fráncfort se dispone a ganar tiempo, vigilando de cerca unas aguas internacionales que, aunque temporalmente en calma, siguen siendo altamente inflamables para la economía europea.

Fuentes: 1

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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