TL;DR:
- La administración Trump prioriza promover alternativas estadounidenses tras estudiar restricciones contra modelos chinos descargables.
- El programa federal de exportaciones ofrece licencias prioritarias, respaldo diplomático y acceso a financiamiento.
- China ya domina la distribución de modelos abiertos, con siete de los diez más descargados en Hugging Face al cierre de 2025.
Washington está cambiando el instrumento con el que quiere responder al dominio chino en los modelos de inteligencia artificial abiertos. La administración de Donald Trump se concentra ahora en hacer más competitivas y exportables las alternativas estadounidenses, después de que funcionarios estudiaran restricciones contra modelos chinos descargables, según un reporte de The New York Times publicado el 4 de agosto y recogido por AI News Weekly.
El giro señala una prioridad, no una norma nueva. La Casa Blanca no ha anunciado un veto contra la IA china ni ha retirado su esquema voluntario para revisar modelos avanzados antes de su distribución. Su apuesta consiste en volver más atractiva la tecnología estadounidense mediante licencias de exportación prioritarias, apoyo diplomático y acceso a financiamiento federal.
El término más preciso para buena parte de esta discusión es modelo de pesos abiertos: un sistema cuyos parámetros entrenados pueden descargarse, modificarse y ejecutarse en infraestructura propia. Washington y la industria suelen agruparlo bajo la etiqueta open source, aunque liberar los pesos no significa necesariamente publicar el código, los datos y todo el proceso de entrenamiento.
Del veto de facto a una ofensiva comercial
FomoEra documentó el 20 de julio de 2026 que distintas áreas del gobierno evaluaban cerrar el paso a los modelos chinos mediante la Entity List del Departamento de Comercio, avisos de seguridad, reglas de compras públicas y requisitos de responsabilidad para las empresas que los alojaran.
Ninguna de esas opciones llegó a convertirse en una medida oficial. Funcionarios preocupados por frenar la innovación ya habían bloqueado propuestas parecidas en 2025, mientras otras voces de seguridad nacional insistían en los riesgos de depender de laboratorios chinos.

El rumbo reportado ahora mueve el centro de gravedad. En lugar de volver más difícil usar Qwen, DeepSeek o Kimi, Washington quiere que empresas y gobiernos encuentren una opción estadounidense suficientemente barata, flexible y accesible como para elegirla por cuenta propia.
Eso no equivale a que las restricciones hayan desaparecido para siempre. Tampoco existe una orden pública que descarte sanciones por robo de propiedad intelectual, fallas de seguridad o incumplimiento de controles comerciales. La diferencia está en qué herramienta ocupa el primer lugar.
El plan ya ofrece licencias, diplomacia y dinero
La administración no parte de cero. El American AI Exports Program, creado por el Departamento de Comercio, funciona como la puerta federal para proyectos que quieran llevar tecnología estadounidense de IA a otros mercados.
Los consorcios seleccionados pueden recibir tres tipos de apoyo:
- La Oficina de Industria y Seguridad dará procesamiento prioritario a sus solicitudes de licencias de exportación.
- El gobierno estadounidense promoverá proyectos estratégicos y facilitará contactos con funcionarios extranjeros.
- El equipo federal canalizará y acelerará solicitudes de financiamiento ante las agencias correspondientes.
La propuesta abarca paquetes que combinan hardware, sistemas de datos, modelos de IA, ciberseguridad y aplicaciones para sectores como salud, educación, agricultura y transporte. La competencia deja así de limitarse al modelo: incluye chips, servidores, nube, energía, seguridad, crédito y relaciones diplomáticas.
El Plan de Acción de IA de la Casa Blanca ya había pedido en julio de 2025 un entorno favorable para los modelos abiertos estadounidenses. También encargó a la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información reunir a empresas para impulsar su adopción entre pequeños y medianos negocios.
China ya capturó la capa que usan los desarrolladores
La urgencia aparece en las cifras. Un informe publicado en marzo por la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China encontró que los laboratorios chinos distribuyen e iteran sus modelos abiertos con mayor rapidez que sus competidores estadounidenses.
Entre los datos del reporte están los siguientes:
- Los modelos chinos superaron a los estadounidenses en descargas acumuladas de Hugging Face en agosto de 2025.
- Entre noviembre y diciembre de 2025 ocuparon siete de los diez puestos con más descargas en esa plataforma.
- Las variantes creadas a partir de la familia Qwen, de Alibaba, rebasaron las 100,000 al terminar 2025.
- Una estimación de Andreessen Horowitz citada por la comisión calculó que cerca del 80% de las startups estadounidenses de IA usaban modelos base chinos para desarrollar sus productos.
Esa ventaja no significa que China lidere todos los segmentos. El mismo informe cita un análisis de RAND según el cual los modelos estadounidenses concentraron el 93% de las visitas mundiales a sitios de grandes modelos de lenguaje en agosto de 2025.
La grieta está en otro sitio. ChatGPT, Claude y Gemini dominan el acceso directo por internet, pero Qwen y otros modelos chinos ganaron terreno como cimientos descargables sobre los que startups, investigadores y empresas construyen sus propias herramientas.

Nvidia presiona por apertura y también vende la infraestructura
La industria estadounidense ya había empezado a empujar a Washington en esta dirección. El 24 de julio, Nvidia publicó la carta “Open Weights and American AI Leadership”, respaldada por empresas como Microsoft, Meta, Google, OpenAI, Amazon, AMD, IBM, Hugging Face y SpaceX.
El documento pide evitar restricciones prematuras, ampliar el acceso al cómputo e invertir en datasets, herramientas y sistemas compartidos de evaluación. Sus firmantes sostienen que los modelos descargables reducen costos, permiten trabajar con datos dentro de la infraestructura de cada organización y evitan quedar atrapado con un solo proveedor.
La carta también admite un riesgo concreto: una vez publicados, los pesos salen del control de su creador y las versiones modificadas resultan difíciles de rastrear o retirar.
Para Nvidia existe un incentivo comercial fácil de seguir. Más modelos descargables significan más inferencia ejecutada en GPUs, centros de datos y servidores, justo el mercado que sostiene su negocio. Los paquetes federales de exportación pueden impulsar al mismo tiempo modelos estadounidenses y el hardware necesario para utilizarlos.
Ese interés económico no invalida el argumento de apertura, pero sí explica por qué el fabricante está dispuesto a encabezar la campaña. Ninguna fuente consultada ha demostrado que la presión de Nvidia causara por sí sola el cambio dentro de la administración.
Promover modelos afuera no elimina el filtro de 30 días
La ofensiva exportadora convivirá con una política más cautelosa para los sistemas con capacidades avanzadas de ciberseguridad. La orden ejecutiva 14409, firmada el 2 de junio, pidió crear un proceso clasificado para identificar los llamados modelos de frontera cubiertos.
El esquema permite que los desarrolladores entreguen voluntariamente esos modelos al gobierno hasta 30 días antes de compartirlos con otros socios de confianza. La propia orden aclara que el procedimiento no autoriza una licencia obligatoria, un permiso previo ni un sistema federal de aprobación para publicar nuevas herramientas.
La Casa Blanca terminó el marco dentro del plazo fijado, pero no hizo público su contenido. Representantes de Meta, Anthropic, Google y OpenAI fueron convocados el 4 de agosto para revisarlo con asesores de Trump.

El punto pendiente afecta directamente a los pesos abiertos. El gobierno no ha explicado si un modelo descargable que cruce el umbral de capacidades recibirá el mismo tratamiento que un servicio cerrado ni qué ocurriría si su desarrollador decide no participar en la evaluación voluntaria.
Qué puede cambiar para América Latina y España
Las conversaciones internas de Washington no imponen una restricción directa a una empresa de México, España, Colombia o Argentina. Su efecto puede llegar a través de los proveedores de nube, los fabricantes de hardware y las licencias estadounidenses que sostienen buena parte de la infraestructura regional.
Si la estrategia produce alternativas competitivas, los desarrolladores hispanohablantes podrían recibir más modelos estadounidenses que puedan ejecutar localmente, ajustar a su idioma y conectar con datos privados. La competencia también podría reducir precios y dependencia de las APIs cerradas, aunque el programa federal no promete tarifas ni disponibilidad por país.
El componente financiero merece atención. La Casa Blanca puede acompañar proyectos de centros de datos y adopción tecnológica en países socios, pero el portal del programa no especifica qué mercados latinoamericanos recibirán prioridad ni qué consorcios obtendrán apoyo.
Washington ha desplazado su respuesta desde penalizar al rival hacia facilitar la venta de su propia tecnología. La estrategia necesitará algo más que respaldo diplomático: los laboratorios estadounidenses tendrán que publicar modelos descargables que compitan con Qwen y Kimi en desempeño, costo, licencias y facilidad de adaptación.