TL;DR:
- D-Wave demostró una operación de entrelazamiento entre dos de sus qubits de doble carril, publicada en Nature el 5 de agosto de 2026, y dice que ya la tiene integrada en sus sistemas de modelo de compuertas.
- Las cifras del paper: unos 500 nanosegundos por operación, erasures de 0.53% por compuerta, errores de fase en o por debajo de 0.1% y volteos de bit del orden de tres por cada millón de operaciones.
- Un día después, el reporte del segundo trimestre (3.07 millones de dólares de ingreso contra 4.03 esperados) tiró la acción 9.3% y la dejó por debajo de los 20 dólares.
D-Wave publicó el 5 de agosto de 2026 en Nature la pieza que le faltaba a su apuesta de modelo de compuertas: una operación de entrelazamiento entre dos qubits de doble carril que corre en unos 500 nanosegundos y conserva intacta la jerarquía de errores que hace atractiva a esa arquitectura. Al día siguiente, la compañía reportó su segundo trimestre y la acción se desplomó 9.3%. Las dos cosas ocurrieron y no se contradicen: el avance se midió en un laboratorio, entre dos qubits físicos, mientras el negocio factura 3.07 millones de dólares al trimestre contra 55 millones de gastos operativos. Esta nota separa una cosa de la otra.
La compuerta que faltaba en el catálogo
Un qubit de doble carril es un qubit superconductor que guarda la información en dos cavidades de microondas que se reparten un solo fotón. Si el fotón está en la cavidad izquierda, el estado es 0; si está en la derecha, es 1. Y si desaparece de las dos, el hardware se da cuenta en el momento y levanta la mano: eso es una erasure, un error con domicilio conocido. En un transmón convencional esa misma pérdida se disfraza de volteo de bit y el cálculo sigue, equivocado y sin avisar.
Ahí está la ganancia. Un código que corrige n volteos de bit corrige el doble de erasures, porque saber dónde ocurrió el fallo le ahorra trabajo al decodificador. D-Wave explica en su propio blog que las erasures son cerca del 90% de los errores cuando el qubit está en reposo. El problema era otro: nadie había demostrado que esa jerarquía sobreviviera a una operación de dos qubits, que es donde de verdad se juega el cómputo.
La solución que describe el paper se llama Swap-Wait-Swap. El truco, en su versión sin ecuaciones: se mueve el fotón del qubit de control a un acoplador transmón, se deja que la interacción entre el acoplador y el qubit objetivo haga su trabajo, y se devuelve el fotón a su cavidad. Encender y apagar el entrelazamiento sin tocar nada más. Las mediciones que reporta el equipo, sobre un estado de Bell con fidelidad de 99.60%, dan erasures de 0.53% por compuerta, errores de fase residuales en o por debajo de 0.1% y volteos de bit del orden de 2.8 por cada millón de operaciones. El error por compuerta, dice el artículo, está entre "los mejores reportados para qubits superconductores".
Lo que se midió, lo que se simuló y lo que solo está en el calendario
El titular que circuló toda la semana es que la tecnología recorta diez veces el error lógico. Esa cifra no salió de un experimento. Salió de simulaciones de un código de superficie alimentadas con los datos del paper, y el propio director de desarrollo de D-Wave, Trevor Lanting, lo dijo sin rodeos a Forbes:
"Determinar Lambda experimentalmente es parte de la hoja de ruta de D-Wave"
Hay un segundo matiz, y es técnico pero importante: la fidelidad que la compañía resume como cercana al 99.9% es post-seleccionada. Es decir, se calcula después de tirar a la basura las corridas donde saltó una erasure. Para caracterizar un qubit de borrado es la práctica estándar, aunque una computadora terminada no funcionaría así: en vez de descartar esos casos, tendría que corregirlos.
La prueba que sí cerraría el argumento ya tiene forma. Lanting adelantó a Forbes que la siguiente demostración será un código de superficie de distancia 3 con ciclos completos de corrección sobre 17 qubits de doble carril y sin post-selección, porque ahí las erasures se corregirían en lugar de descartarse. El material suplementario del artículo reproduce el resultado en otros siete pares de qubits del mismo chip de ocho, lo que descarta que la compuerta sea un golpe de suerte de un dispositivo afortunado.
Los 550 millones que le trajeron esta tecnología a la empresa del recocido
Nada de esto nació en D-Wave. La arquitectura de doble carril viene de Quantum Circuits Inc., la startup del físico de Yale Rob Schoelkopf, coinventor del transmón que usa media industria. D-Wave la compró por unos 550 millones de dólares en una operación que cerró en enero de 2026, y Schoelkopf firma hoy el paper como su científico en jefe. Más del 90% de la caída de caja del último año, de 819.3 a 546.2 millones de dólares, se explica por esa compra, según los datos que recogió Investing.com.
La consecuencia estratégica es que D-Wave quedó corriendo dos caballos a la vez: el recocido cuántico que la hizo famosa, orientado a problemas de optimización, y el modelo de compuertas de propósito general al que llegó comprando. Es la única compañía del sector que sostiene los dos programas, y también la única que tiene que financiarlos al mismo tiempo. La hoja de ruta que presentó junto con los resultados reparte el gasto así:
- 17 qubits de modelo de compuertas en 2026 y 49 en 2027
- 181 qubits en 2028
- 10 qubits lógicos en 2030 y 100 en 2032, con capacidad para más de un millón de operaciones
- Del lado del recocido, un sistema multichip de unos 20,000 qubits en 2029 y de 100,000 en 2031
El trimestre que la bolsa sí miró
El 6 de agosto, antes de la apertura, llegaron los números. Ingresos de 3.07 millones de dólares, prácticamente iguales a los de un año antes y por debajo de los 4.03 millones del consenso; pérdida de 0.13 dólares por acción frente a los 0.09 esperados; gastos operativos de 55 millones, 93% más que el año pasado; pérdida operativa de 53.3 millones y pérdida de EBITDA ajustado de 37.1 millones. La acción cerró 9.3% abajo, de vuelta bajo los 20 dólares, según el recuento de The Motley Fool.

Del otro lado del balance hay señales que no se parecen en nada a las anteriores. Las reservas del primer semestre llegaron a 35.5 millones de dólares, contra 2.9 millones del año pasado, un salto de 1,120% que incluye la venta de un sistema de 20 millones a Florida Atlantic University todavía sin reconocer como ingreso. Los compromisos contratados pendientes subieron 668% hasta 40.7 millones, y la compañía calcula que el 57% se convertirá en ingreso en los próximos doce meses. Los clientes comerciales aportaron el 62.4% de la facturación trimestral, contra 45.1% un año antes. Y el 27 de julio AT&T firmó la expansión de su acuerdo tras un piloto donde una tarea de optimización de red pasó de una hora a menos de 15 segundos.
El CEO Alan Baratz lo resumió en el comunicado con una frase que conviene leer despacio:
"D-Wave está traduciendo su liderazgo técnico en avance comercial"
La traducción, por ahora, va con retraso de varios trimestres. Tampoco es el único anuncio técnico grande de esta semana que la bolsa recibió con signo negativo: SK hynix aprobó 38,000 millones de dólares en dos fábricas y su acción cayó 4.88% el mismo día.
Preguntas rápidas sobre el avance de D-Wave
¿Qué es un qubit de doble carril?
Es un qubit superconductor que guarda la información en dos cavidades de microondas que comparten un solo fotón. La posición del fotón define si el estado es 0 o 1. Si el fotón se pierde, las dos cavidades quedan vacías y el hardware detecta el fallo en el momento, en vez de arrastrarlo en silencio.
¿D-Wave ya tiene una computadora cuántica tolerante a fallos?
No. Lo que publicó Nature es una compuerta entre dos qubits físicos con post-selección de errores. La hoja de ruta de la propia compañía coloca un sistema de 10 qubits lógicos en 2030 y otro de 100 en 2032. La siguiente prueba, según Trevor Lanting, es un código de superficie de distancia 3 sobre 17 qubits.
¿Por qué cayó la acción de D-Wave si el avance científico es real?
Porque el mercado reaccionó a los resultados del segundo trimestre, publicados un día después del paper. D-Wave facturó 3.07 millones de dólares frente a los 4.03 millones que esperaban los analistas, según Investing.com, y perdió 0.13 dólares por acción. Los gastos operativos subieron 93% hasta 55 millones.
Para quien sigue la carrera cuántica desde fuera, el calendario pesa más que el titular. Si el chip de 17 qubits corrige sus propios errores este año, sin descartar corridas, la promesa de 2032 empieza a tener suelo bajo los pies. Si no lo logra, D-Wave habrá pagado 550 millones de dólares por una compuerta excelente entre dos qubits.