TL;DR:
- El NIST, el Joint Quantum Institute de la Universidad de Maryland y la empresa Qunnect distribuyeron fotones entrelazados entre Gaithersburg y College Park usando fibra óptica comercial ya instalada.
- El enlace movió 1,500 fotones entrelazados por segundo y mantuvo el entrelazamiento disponible el 92.8% de un ciclo de 24 horas, con solo 7.2% del tiempo dedicado a corregir la polarización.
- El resultado quita de la mesa el argumento más caro contra las redes cuánticas: no hace falta construir una red de fibra dedicada.
Un equipo del NIST, del Joint Quantum Institute de la Universidad de Maryland y de la empresa neoyorquina Qunnect envió fotones entrelazados por 62 kilómetros de fibra óptica comercial, del campus de Gaithersburg al de College Park, en los suburbios de Washington. La mayor parte de ese cable no va enterrado: cuelga de postes. Aun así, el enlace repartió 1,500 fotones entrelazados por segundo y mantuvo el entrelazamiento disponible el 92.8% de un ciclo de 24 horas. El estudio se publicó el 15 de julio de 2026 en el Journal of Optical Communications and Networking y responde a la pregunta que tenía frenado el negocio: una red cuántica no necesita fibra propia, puede correr sobre la que ya está colgada en la calle.
El entrelazamiento cuántico es un estado en el que dos partículas comparten una sola descripción cuántica: medir una fija el resultado de la otra, sin importar qué tan lejos estén. Einstein lo llamó acción fantasmal a distancia y no lo decía como elogio. Hoy es la materia prima de cualquier red cuántica.
El problema es que ese estado viaja codificado en la polarización del fotón, es decir, la dirección en la que vibra su campo eléctrico. Y la polarización se retuerce cada vez que la fibra se dilata con el sol, se encoge de noche o se mece con el viento. Los cables que usó el equipo hacen las tres cosas todo el tiempo, además de aguantar la vibración del tráfico y algún pájaro que se les para encima. Nada de eso molesta a una llamada telefónica ni a un video en streaming, porque ahí la información va montada en la potencia de la luz. En cuántica sí molesta, y mucho.
"Es más o menos la peor conexión que se pueda tener", dijo Oliver Slattery, físico del NIST y coautor del estudio.

Dos cajas de Qunnect corrigen el cable en tiempo real
La solución del equipo no fue proteger el cable, sino compensarlo mil veces por segundo. Un par de dispositivos desarrollados por Qunnect manda por la misma fibra haces de luz de referencia. Al llegar al otro extremo, el sistema mide cuánto se deformó la polarización de esa luz y aplica a los fotones del experimento exactamente la transformación inversa. El cable sigue moviéndose; la corrección lo cancela.
Las cifras que dejó la prueba, según el NIST y el reporte del estudio recogido por Quantum Computing Report:
- 62 kilómetros (unas 38.5 millas) de fibra comercial entre el campus del NIST en Gaithersburg y un laboratorio de la Universidad de Maryland en College Park.
- 1,500 fotones entrelazados por segundo distribuidos de forma continua.
- 92.8% de un ciclo de 24 horas con entrelazamiento disponible, contra 7.2% del tiempo ocupado en corregir polarizaciones.
- Un parámetro de Bell (CHSH) promediado de S = 2.45 ± 0.08, por encima del techo clásico de 2, sostenido durante más de 20 horas seguidas.
- El experimento corrió a principios de 2025; el paper salió año y medio después.
Ese último número es el que cierra el argumento. Si S se queda en 2 o menos, la correlación podría explicarse con física clásica y no habría entrelazamiento que presumir. Que se sostenga arriba de 2 durante veinte horas sobre un cable que se balancea es la prueba de que el truco de compensación funciona fuera del laboratorio.
Austria llegó cuatro veces más lejos, pero muchísimo más lento
La comparación con el récord europeo explica mejor que nada por qué esta nota importa. En octubre de 2022, el Instituto de Óptica Cuántica e Información Cuántica de Viena, de la Academia Austríaca de Ciencias, publicó en Nature Communications un enlace entre Austria y Eslovaquia de 248 kilómetros de fibra desplegada, sin nodos de confianza intermedios. Cuatro veces la distancia de Maryland. Su ritmo: alrededor de 9 pares detectados por segundo.
Las dos cifras no se miden igual, así que no forman un marcador directo. Lo que sí muestran es dónde está el compromiso que define hoy a las redes cuánticas: o se estira la distancia, o se sube el ritmo. El experimento de Viena estiró la distancia sobre fibra enterrada, protegida del clima. El del NIST subió el ritmo sobre fibra expuesta, que es la que los operadores tienen colgada en la mayoría de las ciudades. Yicheng Shi, físico del NIST y autor principal, lo describió como una prueba de esfuerzo llevada a un entorno deliberadamente ruidoso, y su lectura es que los protocolos de red cuántica aguantan condiciones reales.
Falta la otra mitad del problema, que es la fuente de fotones. Un grupo de la Universidad de Stuttgart y la Julius-Maximilians de Wurzburgo, encabezado por Michal Vyvlecka, describió en el repositorio arXiv una fuente de fotones individuales y entrelazados montada en rack, basada en puntos cuánticos semiconductores y operando en la banda C de telecomunicaciones, con eficiencias de transmisión superiores al 50%. Es decir: por un lado se abarata el canal, por el otro se intenta abaratar el emisor. Ninguno de los dos está resuelto.
De Maryland a Albuquerque: el mismo proveedor monta una red abierta
El hilo que conecta el laboratorio con el mercado tiene nombre. Qunnect no solo puso los estabilizadores de polarización del experimento del NIST: dos de sus científicos, Mehdi Namazi y Mael Flament, firman el paper. Y la misma empresa opera ABQ-Net, la red cuántica de Albuquerque, Nuevo México, que según el comunicado de Qunnect arrancó en vivo el 24 de febrero de 2026 sobre fibra comercial y se presenta como la primera red cuántica de acceso abierto basada en entrelazamiento de Estados Unidos.
"Está 100% abierta a universidades, laboratorios nacionales e investigadores", dijo Namazi, director científico de Qunnect, a BankInfoSecurity.
A finales de julio de 2026 se sumaron cuatro compañías a probar tecnología sobre esa infraestructura: Infleqtion, Aliro, Tensora y Bandelier Technologies, con proyectos de generación de claves seguras, sincronización por entrelazamiento y geosensado. The Quantum Insider ubica ese testbed dentro de una apuesta estatal de Nuevo México superior a los 450 millones de dólares. El patrón se repite: el hardware que valida un experimento del gobierno federal es el mismo que se renta a startups un año después.
España ya construyó su red sobre exactamente este supuesto
Para el lector hispanohablante, la noticia no es abstracta. La red cuántica de Madrid, MadQCI, se diseñó desde el principio para convivir con la fibra óptica que ya existe, en lugar de exigir una infraestructura paralela. El proyecto MADQuantum-CM cerró en mayo de 2026 conectando 30 localizaciones con más de 700 kilómetros de enlaces, interconectado con redes experimentales de Indra y Telefónica Innovación Digital.
Indra, que coordinó la fase nacional del proyecto europeo EuroQCI, reporta que España suma cerca de 30 nodos en Madrid y un anillo de tres nodos en Barcelona, donde además dice haber realizado con éxito pruebas de enlaces aéreos y de sistemas de distribución de entrelazamiento. La compañía también lidera IberianQCI, el tramo del suroeste europeo que conecta las infraestructuras de España y Portugal: en tierra, Vigo con Valença mediante nodos de confianza; en el aire, tres estaciones ópticas en Madrid, Barcelona y el sur de Portugal.
Ahí es donde el dato del NIST se vuelve concreto. Cada kilómetro de fibra que una red cuántica puede arrendar en vez de tender es dinero que no se gasta, y eso decide qué países entran a la carrera y cuáles se quedan mirando.
Preguntas rápidas sobre las redes cuánticas
¿Qué es una red cuántica y en qué se diferencia de internet?
Es una red que reparte estados cuánticos, no bits. En lugar de codificar información en la potencia de la luz, distribuye fotones entrelazados entre dos puntos. Sirve para enlazar computadoras cuánticas, sincronizar sensores y generar claves de cifrado que delatan cualquier intento de intercepción.
¿Esto ya protege mis comunicaciones?
No todavía. El experimento del NIST demuestra que el entrelazamiento sobrevive en fibra comercial, pero a 1,500 fotones por segundo, un ritmo que el propio instituto describe como insuficiente para una red práctica. Las aplicaciones de cifrado cuántico siguen limitadas a redes piloto y clientes institucionales.
¿Hay redes cuánticas en países hispanohablantes?
España es el caso más avanzado. MadQCI conecta 30 localizaciones con más de 700 kilómetros de fibra, hay un anillo de tres nodos en Barcelona y el proyecto IberianQCI, liderado por Indra Space, une las infraestructuras española y portuguesa dentro de la red europea EuroQCI.
Durante años, el argumento contra las redes cuánticas fue de contabilidad antes que de física: nadie iba a tender fibra dedicada para una tecnología sin casos de uso probados. El enlace de Maryland corrió sobre el peor cable disponible, el que se dilata, se mece y aguanta pájaros, y funcionó veinte horas seguidas. Quien quiera montar una red cuántica ahora tiene que explicar por qué no usa la fibra que ya está colgada afuera.