Los agujeros negros supermasivos que se alimentan de forma activa en el corazón de una galaxia podrían favorecer la formación de estrellas en lugar de impedirla, según un estudio publicado el 14 de septiembre de 2026 en The Astrophysical Journal. Un equipo del Center for Astrophysics, Harvard y Smithsonian, encabezado por la astrofísica Peixin Zhu, mapeó nueve galaxias activas cercanas y halló un patrón repetido: anillos y arcos donde nacen estrellas alrededor de cada núcleo brillante. El resultado contradice una idea sostenida durante décadas, según la cual la energía que expulsan estos agujeros negros calienta el gas y frena el nacimiento de estrellas. Los autores advierten que es una asociación observada en una muestra pequeña y que todavía falta explicar cómo ocurre.
Un patrón que se repite en las nueve galaxias
El equipo estudió núcleos galácticos activos, las regiones intensamente brillantes que se encienden cuando un agujero negro supermasivo devora la materia a su alrededor. Al enfocar galaxias cercanas, los investigadores lograron imágenes de alta resolución de sus centros con el instrumento MUSE del Very Large Telescope, en Chile, y contrastaron esas observaciones con datos en rayos X del Observatorio Chandra y con modelos teóricos propios.
Con una nueva técnica de diagnóstico en tres dimensiones separaron tres señales que suelen confundirse: la formación de estrellas, la radiación del agujero negro y los choques, las ondas rápidas que aparecen cuando el material expulsado golpea el gas circundante. El mismo esquema se repitió en las nueve galaxias: anillos o arcos de formación estelar a distancias de entre 0.8 y 6 kilopársecs del centro (unos 2,600 a 19,600 años luz), conos de radiación que salen del disco y choques veloces orientados de forma perpendicular a esos conos.
"Lo más interesante de los choques es que siempre van perpendiculares a la dirección de los flujos que inyecta el agujero negro", dijo Peixin Zhu. Ese ángulo la tomó por sorpresa: cuando lo vio por primera vez desconfió del dato, hasta que sus propias simulaciones predijeron justo esa geometría.

Por qué contradice lo que se creía
Durante años, la explicación dominante ha sido que la energía de un agujero negro activo calienta el gas y frena el nacimiento de estrellas, que solo ocurre a temperaturas apenas por encima del cero absoluto. Este trabajo apunta en la dirección contraria: la materia que el agujero negro expulsa aportaría el impulso y la energía capaces de favorecer la formación estelar, aunque el mecanismo exacto queda para investigaciones futuras.
"En general, la gente piensa que, en conjunto, está impidiendo la formación estelar en las galaxias anfitrionas. Pero ahora, lo que estamos viendo es en realidad lo contrario", explicó Zhu. Su asesora y coautora, Lisa Kewley, directora del Center for Astrophysics, resumió el cambio de enfoque: "Estamos viendo que los agujeros negros no solo consumen material en los centros de las galaxias, sino que están reconfigurando activamente su entorno."
Nueve galaxias no son todo el universo
Los propios autores marcan el límite: con una muestra de nueve galaxias no se pueden extraer conclusiones sobre todo el cosmos. Niel Brandt, astrofísico de la Universidad Estatal de Pensilvania que no participó en la investigación, considera que el ángulo perpendicular de los choques sigue siendo un enigma por resolver, pero valora que el equipo haya trazado un mapa estructural, un anillo o arco de estrellas con conos de radiación y choques perpendiculares, que podría ser común a muchos de estos núcleos. Para ampliar la muestra, el grupo confía en telescopios en construcción en Chile, como el Extremely Large Telescope y el Giant Magellan Telescope, capaces de observar el cielo con una resolución mucho mayor.
Si el patrón se confirma en más galaxias, tocará revisar cómo entendemos el papel de los agujeros negros en la evolución galáctica, y quedará abierta una pregunta mayor: cuánto de lo que forma una galaxia depende del agujero negro que tiene en el centro.