El presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro canadiense Mark Carney acordaron el 20 de septiembre encargar a sus agencias espaciales, ministerios de Defensa e industrias el desarrollo y uso compartido de infraestructura espacial, incluidos sistemas de lanzamiento y estaciones terrestres de recepción y control. El anuncio se produjo durante su reunión en Saint-Pierre-et-Miquelon, territorio francés frente a la costa de Terranova, en un momento en que Ottawa busca estrechar su relación con la Unión Europea y reducir su dependencia estratégica de Estados Unidos. Ambos gobiernos también ampliarán la cooperación en defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial, resiliencia climática y seguridad transfronteriza.
Un acuerdo espacial con alcance estratégico
El comunicado de la oficina de Carney precisa que la instrucción involucra a las agencias espaciales, los ministerios de Defensa y las industrias de ambos países. El objetivo es desarrollar y compartir sistemas de lanzamiento, además de infraestructura terrestre para recibir y controlar señales.
La decisión conecta la política espacial con la seguridad nacional y la autonomía tecnológica. Francia y Canadá también señalaron que existe potencial para que participen industrias de la Unión Europea, aunque el anuncio no detalló calendario, presupuesto ni la ubicación de los futuros sistemas.

Canadá busca una relación más estrecha con la Unión Europea
Macron respaldó la propuesta de explorar una fórmula para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. El planteamiento surgió durante la gira europea de Carney y forma parte de una estrategia para ampliar las opciones comerciales y estratégicas de Ottawa mientras mantiene su relación con Estados Unidos.
En un discurso ante el Parlamento Europeo el 17 de septiembre, Carney describió la iniciativa como una alianza para el futuro basada en capacidades complementarias. Mencionó minerales críticos, defensa, inteligencia artificial, energía, espacio, pagos y comercio digital como áreas en las que Canadá y Europa podrían coordinarse más estrechamente.
La propuesta todavía enfrenta obstáculos políticos. Reuters señaló que varios países de la Unión Europea aún no han ratificado el Acuerdo Económico y Comercial Global entre Canadá y la UE, conocido como CETA, incluida Francia. Por ello, el respaldo de Macron representa apoyo político a la exploración del modelo, no la creación inmediata de una nueva relación institucional.
Un mensaje político desde Saint-Pierre-et-Miquelon
La elección del lugar añadió peso simbólico al encuentro. Saint-Pierre-et-Miquelon es una colectividad francesa de ultramar situada a unos 25 kilómetros de Terranova y representa el único territorio francés en América del Norte. La visita de Carney fue la primera de un primer ministro canadiense al archipiélago, mientras que Macron realizó la primera visita de un presidente francés desde 2014.
La reunión ocurrió pocas semanas después de que Donald Trump publicara una imagen que mostraba a Canadá, Saint-Pierre-et-Miquelon y otros territorios de Norteamérica cubiertos por la bandera estadounidense. Macron reafirmó la soberanía francesa sobre el archipiélago, y ambos líderes defendieron la soberanía, el Estado de derecho y la cooperación entre democracias.
Más allá del mensaje internacional, los gobiernos encargaron a la Comisión Mixta de Cooperación Regional ampliar su trabajo en cuatro áreas:
- integración económica y diversificación comercial;
- transición energética y descarbonización;
- resiliencia climática y sistemas de alerta temprana;
- seguridad transfronteriza.
El encuentro deja una agenda concreta, pero todavía no una red espacial operativa ni un calendario público para construirla. El avance de la cooperación dependerá de que ambos gobiernos conviertan estos encargos en proyectos, presupuestos y acuerdos ejecutables.