TL;DR:
- La Asociación Brasileña de la Industria del Café advierte que el calor extremo y las lluvias irregulares de El Niño amenazan la producción nacional.
- Aunque el gobierno proyectaba una cosecha histórica de 66.7 millones de sacos, el recorte estimado podría ser de hasta una quinta parte.
- Los precios a futuro del café ya registran alzas históricas que, según los tostadores, mantendrán el costo elevado durante al menos dos años.
El calentamiento del Pacífico ecuatorial por el fenómeno de El Niño amenaza con frustrar la cosecha récord de café proyectada por Brasil para el ciclo 2026/27. La Asociación Brasileña de la Industria del Café (Abic) advirtió este lunes que las temperaturas extremas y las lluvias irregulares podrían recortar la producción nacional hasta en un 20%. Este impacto mete presión a un mercado global ya castigado por años de escasez de suministro y precios históricamente elevados, lo que aleja la posibilidad de un alivio para los consumidores en el corto plazo.


El impacto climático amenaza una producción estimada de 66.7 millones de sacos
Antes de que las alertas climáticas se encendieran, la Compañía Nacional de Abastecimiento de Brasil (Conab) proyectaba una producción histórica de 66.7 millones de sacos de 60 kilogramos para el periodo actual. Sin embargo, el director ejecutivo de Abic, Celirio Da Silva, matizó ese optimismo al señalar que los efectos de El Niño podrían borrar de un plumazo una parte sustancial de ese volumen estimado.
"En una temporada normal se esperaría una pérdida del 15% al 20%. En la situación actual, esta es una mala noticia", advirtió Da Silva en declaraciones publicadas por Reuters.
El problema principal radica en el ciclo biológico de la planta. Los expertos agrícolas prevén que el fenómeno altere la floración del café durante la segunda mitad de 2026, con temperaturas inusualmente altas acompañadas de lluvias intermitentes que provocarán un florecimiento desigual y poco productivo. Wellis Caixeta, gerente de compras de la cooperativa Expocacer en Minas Gerais, explicó que esta maduración irregular del grano no solo afecta el volumen total, sino que introduce problemas de calidad y complica notablemente las tareas de recolección en los campos.
Los futuros del café entran en terreno de "acción meme"
La sola advertencia sobre el clima brasileño ha disparado la especulación en los mercados financieros. Desde que los meteorólogos declararon oficialmente la llegada de El Niño el mes pasado, los precios a futuro del grano se han disparado cerca de un 30%, de acuerdo con datos recopilados por el Los Angeles Times.
El nerviosismo de los inversionistas tocó techo el pasado 7 de julio, cuando los contratos a futuro del café registraron su mayor ganancia porcentual en un solo día desde el año 2000. Analistas consultados por Forbes describieron este comportamiento volátil como similar al de las llamadas "acciones meme".
Esta inestabilidad no es un bache temporal. Giuseppe Lavazza, presidente del gigante italiano de tostado Lavazza, señaló a Bloomberg que es muy poco probable que los consumidores vean precios más bajos en las tiendas durante al menos los próximos dos años. Según el directivo, en el negocio del café, la inestabilidad se ha convertido en la nueva constante.
Un sector más preparado pero vulnerable a las anomalías de temperatura
A pesar de los nubarrones, la industria cafetalera de Brasil defiende que tiene mejores herramientas de defensa que en crisis climáticas anteriores. En los últimos años, los productores brasileños han invertido masivamente en la expansión de sistemas de riego modernos, un movimiento estratégico que reduce su vulnerabilidad frente a regímenes de lluvia cada vez más caóticos.
Da Silva reconoció a Reuters que el sector ha logrado avances significativos en eficiencia de siembra y cosecha. Una muestra de esta resiliencia se vive en el norte del país, específicamente en el estado de Rondônia. Allí, la asociación local Caferon confía en alcanzar una cosecha récord de 3 millones de sacos, debido a que sus plantaciones de la variedad robusta cuentan con infraestructura de riego que las hace menos propensas a sucumbir ante las sequías prolongadas que suelen golpear a las regiones productoras de café arábica ubicadas en el sur.
No obstante, el recuerdo de años recientes obliga a mantener la cautela. Durante el ciclo 2023/24, la combinación de El Niño y olas de calor extremas recortó la producción de Brasil de una proyección inicial de 58.8 millones de sacos a un resultado real de 54.2 millones, un precedente que demuestra que, por más tecnología disponible, la naturaleza todavía tiene la última palabra sobre el precio de la taza matutina en todo el mundo.