El jugador francés, de gran velocidad, potencia y habilidad con el balón había llegado al América como contratación estrella, tras su debut con actuación espectacular, se pensaba que tendría una larga carrera en el equipo, pero no junto ni un año, y todo debido a que tuvo que irse del equipo, y del país, en medio de rumores sobre sus razones.
En su momento se le acusó de falta de profesionalismo, ya que no se aclaró por completo el motivo de su salida, y aunque se manejó justo la versión de que tanto él, pero principalmente sus hijos, habían sufrido de racismo, es hasta ahora que por sus declaraciones se comprueba que esto generó su pronta partida del nido.

Salida por culpa del racismo en México
Allan Saint-Maximin ha decidió romper el silencio y hermetismo sobre el tema que generó su salida del América de México, antes de siquiera completar un año en el club. Todo se debió a que sus hijos sufrieron de racismo en la escuela donde fueron ingresados los meses que el jugador francés estuvo en las Águilas.

El delantero francés habló contando que tanto él como su familia había sufrido de discriminación, pero los principales afectados fueron sus hijos.
“No fue culpa del Club América, no tengo nada en contra de ellos, ni de los jugadores ni del pueblo mexicano. Amo al club. Fue uno de los mejores lugares en los que he estado con mi familia”, contó Maximin a BBC.
Apenas llegado al equipo se dio un tremendo cambio en el jugador, pasando de ser muy hábil y entregado, a tener comportamientos de indisciplina, por lo que se le tachó como de falta de profesionalismo y compromiso con el club.
“Les expliqué a los niños que lo que pasó no era normal. Fue una decisión difícil para mí y mi familia, pero asumo mi responsabilidad porque siempre digo que nunca aceptaré cosas así. Era importante demostrar a la gente, especialmente en mi situación, que puedo perder muchas cosas, pero nunca lo aceptaré”, añadió.
Situaciones como esta no tienen justificación, y aunque es cierto que el jugador fue contratado para jugar con el América, si la situación personal del jugador es mala, claro que se manifestará en su desempeño, y más si se trata de una afectación a sus hijos, peor si se trata de racismo, y si consideramos que son extranjeros, también es responsabilidad de los locales a su alrededor de tratarlos con respeto, como mínimo.

Maximin lo dejó claro, y sabe que se trató de un evento aislado, que involucra a algunas personas, por lo que dice no tener rencor ni culpar en la generalidad ni al América, ni a su afición, ni al pueblo de México. Además, reconoció que tristemente este tipo de conductas, aunque son criticables y no se deben de aceptar, pueden suceder en México, en Francia, y en cualquier parte del mundo.
“Me dio un poco de pena lo de mi hijo, pero este tipo de cosas pasan en todas partes, incluso en Francia, mi país de origen. Como les dije, no tienen por qué aceptarlo. Después, cuando nos mudamos a Lens, todo estuvo bien, pero ves algunas cosas y piensas que en cada sitio hay cosas que no te van a gustar”, finalizó.