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IA

Sacks avala que Anthropic y OpenAI frenen la IA, pero les niega la exención antitrust

David Sacks respondió al plan de Dario Amodei con un adelante y una negativa. Anthropic y OpenAI pueden frenar sus modelos cuando quieran, dice, pero sin exención antitrust, sin un régimen de aprobación por encima de la responsabilidad por producto y sin METR como evaluador.

por Gerardo Pavez
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Foto de Werner Pfennig en Pexels

David Sacks les dijo a Anthropic y OpenAI que adelante: si sus modelos sin lanzar les parecen lo bastante peligrosos, que frenen. Lo que rechazó fue la lista de condiciones. En una publicación en X difundida horas después del ensayo que Dario Amodei publicó el 12 de septiembre de 2026, Sacks sostuvo que las dos empresas ya son la frontera y no necesitan pedir nada a cambio: ni una suspensión de la ley antitrust, ni un proceso de aprobación regulatoria que pase por encima de la responsabilidad por producto, ni a METR como evaluador independiente. El desacuerdo no es sobre si conviene frenar la inteligencia artificial, sino sobre quién autoriza ese freno y quién lo verifica.

Sacks respalda el freno y rechaza una por una las condiciones

Sacks encabeza el Consejo de Asesores del Presidente en Ciencia y Tecnología (PCAST) y fue zar de IA y criptomonedas de la Casa Blanca hasta marzo de 2026. Su respuesta parte de un reconocimiento poco común en este debate: dice no ver lo que Amodei y Sam Altman ven dentro del laboratorio, y por eso respalda que decidan frenar si los modelos que aún no lanzan lo ameritan.

A partir de ahí, el texto es una lista de negativas. Según la reproducción de TNW, Sacks les pidió dejar de fingir que la ley antitrust tiene que suspenderse "para que formen un cártel" y dejar de exigir un régimen de aprobación que desplace a la responsabilidad por producto. En el mismo mensaje puso en duda que METR sea independiente y que haga falta poner a esos evaluadores a vigilar competidores que ni siquiera están en la frontera.

También cuestionó el motivo. Frenar ya es buen negocio, escribió: si un modelo habilita un ciberataque de verdad dañino, la empresa queda expuesta a demandas por responsabilidad por producto, y el mercado castiga a los sistemas que se comportan de forma impredecible o no autorizada. Después del episodio de Hugging Face, cambiar algo de potencia bruta por fiabilidad es darle al cliente lo que pide, dijo, según el despacho de ANI.

La forma más fácil de no construir superinteligencia es que acuerden no construirla.

David Sacks, en su publicación en X reproducida por la agencia ANI.

Condicionar ese freno a que antes se apruebe el marco regulatorio que las empresas prefieren, advirtió, se verá como un chantaje al público y al sistema político. Si frenan sin pedir nada, ganan credibilidad para la siguiente conversación; si no lo hacen, quedará como un intento de captura regulatoria o como una operación de temporada electoral. Sobre la regulación, agregó que frenar daría espacio a una discusión más inteligente que la de apagarlo todo, la postura que le atribuyó a Bernie Sanders, y que China difícilmente entrará en un acuerdo global. El propio Trump ya le puso número a esa ventaja y la calculó en cerca de un año.

El paso 2 del ensayo pide justo la exención que Sacks llama cártel

El plan de Amodei tiene tres pasos y Anthropic solo asume el primero por su cuenta. El segundo consiste en que las empresas de frontera de países democráticos se coordinen para fijar estándares comunes y límites al ritmo de avance, y ahí el ensayo es explícito sobre lo que necesita del gobierno de Estados Unidos: por razones antimonopolio conviene que medie o al menos habilite esas conversaciones, y que emita "una exención estrecha para ciertos tipos de conversaciones sobre seguridad". Una nota al pie del mismo texto lo repite.

Esa pieza, la que el ensayo no puede resolver sin Washington, es exactamente la que Sacks describe como formar un cártel. El ensayo tampoco esconde su preferencia regulatoria: dice que el método más efectivo para frenar es una regulación que alcance a todas las empresas de frontera estadounidenses, incluidas las que no quieran cooperar de forma voluntaria.

Cubrimos el ensayo completo cuando se publicó, con el detalle de los tres pasos y del compromiso que Anthropic asumió sin fecha ni equipo confirmado.

Amodei pide frenar la IA: Anthropic aún sin fecha
Amodei propone tres pasos para frenar la IA. Anthropic asume solo el primero y el ensayo no fija fecha ni nombra al equipo.

METR, el evaluador que sostiene el primer paso, queda en la mira

El primer paso del plan es el que da sentido a todo lo demás: evaluadores externos con acceso parecido al de un empleado, capaces de comprobar en los detalles si la empresa cumple lo que dice cumplir. El ensayo menciona a METR como ejemplo del tipo de organización que haría ese trabajo, no como el equipo ya elegido. TNW recoge además que Sacks considera a esa organización entrelazada con los inversionistas y el personal de Anthropic. No precisó a qué relaciones concretas se refiere.

METR ya había publicado su posición sobre el tema el 14 de agosto de 2026, semanas antes del intercambio. En ese texto informó compromisos por unos 71 millones de dólares en seis meses y afirmó que "no hemos aceptado financiamiento de estas empresas", en referencia a las compañías de frontera, ni donaciones hechas por su personal o por instrucción suya. El mismo documento reconoce una dependencia menor pero real: esas empresas le aportan una cantidad importante de tokens gratuitos para sus evaluaciones, su investigación y su ingeniería. Entre sus donantes enumera a fundaciones como The Audacious Project, Schmidt Sciences, Pew y Packard.

La pregunta queda abierta en los dos sentidos. Sacks dice no ver lo que pasa dentro del laboratorio, y el paso que rechaza en su forma actual está diseñado precisamente para que alguien de fuera sí lo vea.

Europa ya va a correr el experimento que Sacks propone

La comparación la hizo TNW y apunta a la Unión Europea. La Comisión retiró en febrero de 2025 su propuesta de directiva de responsabilidad por IA al considerar que las reglas revisadas de responsabilidad por producto ya cubrían el software. Desde el 9 de diciembre de 2026 esas reglas tratan al software independiente, los sistemas operativos y los sistemas de IA como productos bajo responsabilidad objetiva: quien demanda no tiene que probar culpa, el defecto puede incluir vulnerabilidades de ciberseguridad o comportamientos que se vuelven inseguros después del lanzamiento, y un tribunal puede ordenar al demandado que entregue pruebas.

La diferencia con lo que plantea Sacks es que Europa no eligió entre los dos caminos. Las obligaciones por riesgo sistémico de la Ley de IA aplican a los modelos de frontera desde agosto de 2025 y, desde el 2 de agosto de 2026, la Comisión puede exigir evaluaciones y multar con hasta el 3% de la facturación global. El régimen de aprobación que Sacks rechaza y el de responsabilidad que prefiere van a operar sobre los mismos modelos al mismo tiempo.

En las fuentes consultadas no aparece una respuesta pública de Anthropic, OpenAI ni METR a lo que escribió Sacks. El freno que propuso Amodei sigue dependiendo de dos cosas que su empresa no controla: que los competidores lo acompañen y que Washington habilite esas conversaciones. La respuesta de Sacks no cierra ninguna de las dos, pero deja por escrito que la segunda no será automática.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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