Saltar al contenido

Juez tumba las demandas contra LinkedIn por escanear extensiones: un demandante no alegó tener una

La orden de Vince Chhabria no decide si el escaneo es legal: ni Jeff Ganan ni Nicholas Farrell alegaron que una extensión suya entregara datos privados a LinkedIn. Tienen hasta el 22 de septiembre para corregir sus demandas o la desestimación será definitiva.

por Gerardo Pavez
Experienced middle aged ethnic happy male working with netbook at table with judge hammer
Foto de Sora Shimazaki en Pexels

El juez federal Vince Chhabria desestimó el 8 de septiembre de 2026 las dos demandas colectivas que acusaban a LinkedIn de revisar en secreto las extensiones instaladas en el navegador de sus usuarios, pero su orden no decide si esa práctica es legal. En tres páginas, el juez del Distrito Norte de California concluyó que ni Jeff Ganan ni Nicholas Farrell alegaron que una extensión suya hubiera entregado información privada a la plataforma, propiedad de Microsoft. De Ganan escribió que nunca afirma haber tenido alguna instalada. Los dos tienen hasta el 22 de septiembre para presentar demandas corregidas; si no lo hacen, la desestimación será definitiva.

Para el juez, el sondeo sin permiso no basta como daño

La orden resuelve ambos casos por falta de legitimación para demandar, lo que en la jerga judicial de Estados Unidos se conoce como standing. En una corte federal no alcanza con señalar una posible infracción. Quien demanda debe alegar un daño concreto sufrido por él mismo, un requisito que Chhabria apoyó en TransUnion contra Ramirez, un precedente de 2021 de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Ninguno de los dos lo cumplió. «Ganan nunca alega que tuviera instalada extensión alguna», escribió el juez. Farrell sí aseguró que «desde hace tiempo tiene varias extensiones de navegador instaladas» y que, en general, esas herramientas suelen revelar información sensible de quienes las usan, pero nunca dijo que una de las suyas lo hubiera hecho.

En su respuesta a la moción de LinkedIn, Ganan sostuvo que el daño es «el sondeo no permitido, no lo que arroja». Chhabria también descartó esa teoría. Recordó que el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito ya había establecido que, en la privacidad en internet, importan tanto la forma de recopilar como la sensibilidad de lo recopilado, y que quien demanda debe identificar información embarazosa, invasiva o de otro modo privada que la empresa haya recogido.

Las demandas se apoyaban en el informe BrowserGate, cuyos autores aseguran que la lista de LinkedIn incluye extensiones religiosas, de opinión política, de búsqueda de empleo o de apoyo a personas neurodivergentes. Para el juez, que citó Popa contra Microsoft, un fallo de 2025 del Noveno Circuito, identificar categorías de información privada que hipotéticamente podría revelarse no alcanza; la demanda tiene que ligar ese daño con la persona que demanda.

Lo que LinkedIn admite del escaneo y lo que quedó sin comprobar

La orden no discute si el escaneo existe, un punto que ya tiene respaldo independiente. BrowserGate, publicado a principios de abril por Fairlinked e.V., una asociación alemana que dice representar a usuarios comerciales de LinkedIn, acusa a la plataforma de inyectar JavaScript oculto para detectar miles de extensiones y ligar el resultado a perfiles con nombre, empleador y cargo. En una nota del 3 de abril, BleepingComputer confirmó parte de la acusación con una prueba propia: un script con nombre aleatorio, cargado por el sitio de LinkedIn, buscaba 6,236 extensiones en navegadores basados en Chromium, como Chrome, e intentaba acceder a archivos asociados al identificador de cada una.

High-resolution close-up of HTML code displayed on a computer screen, perfect for technology themes.
Imagen ilustrativa de código en una pantalla; no muestra el script que analizó BleepingComputer. · Foto de Bibek ghosh en Pexels

El script recogía también datos del equipo, como núcleos de CPU, memoria disponible, resolución de pantalla, zona horaria, idioma, estado de la batería, audio y almacenamiento. Tampoco era nuevo. En 2025 ya se había documentado, cuando buscaba unas 2,000 extensiones. BleepingComputer no pudo verificar, en cambio, para qué usa LinkedIn esa información ni si la comparte con terceros, como sostiene el informe.

Fairlinked va más lejos. Asegura que LinkedIn busca más de 200 productos que compiten con sus herramientas de ventas, como Apollo, Lusha y ZoomInfo, y que, al conocer el empleador de cada usuario, puede saber qué compañías los usan.

LinkedIn no niega la detección. A BleepingComputer le explicó que busca extensiones que extraen datos sin consentimiento de los miembros o que violan sus términos de servicio, para proteger la privacidad y la estabilidad del sitio. «No usamos estos datos para inferir información sensible sobre los miembros», afirmó la empresa, que también sostiene que lo informa en su política de privacidad, donde habla de recopilar datos del navegador y sus complementos. Una de las demandas replicaba, según PCMag, que ningún usuario razonable entendería con esas referencias genéricas que LinkedIn interrogaría su navegador para enumerar sus extensiones.

La empresa atribuye el informe a una disputa con el creador de Teamfluence, una herramienta cuyas cuentas restringió por extraer datos, y recuerda que un tribunal alemán ya le negó la medida cautelar que pidió contra LinkedIn. Fairlinked replicó en abril, según PCMag, que ese litigio trataba de la suspensión de cuentas, no del escaneo, y que seguía en apelación.

El 22 de septiembre decide si las demandas siguen vivas

Las demandas, presentadas el 6 de abril, pedían indemnizaciones y que LinkedIn dejara de escanear extensiones, según PCMag. La de Ganan invocaba la ley federal de privacidad de las comunicaciones electrónicas y la ley de California contra el acceso informático no autorizado y el fraude.

LinkedIn pidió en junio desecharlas en una etapa temprana. De acuerdo con MediaPost, argumentó que, aun si todo lo alegado fuera cierto, eso no demostraría una violación de privacidad; que las extensiones «pueden degradar el funcionamiento del sitio y facilitar el fraude y el abuso», y que los usuarios no tenían una expectativa razonable de privacidad porque las instalan por voluntad propia y están hechas para interactuar con los sitios que visitan.

Chhabria retomó ese último punto al cerrar su orden. Ante los argumentos adicionales de LinkedIn de que los usuarios descargan las extensiones por voluntad propia y de que estas, por su naturaleza, exponen datos a los sitios web de forma intencional, escribió que «parece poco probable que los demandantes puedan alegar alguna vez una violación de privacidad, y mucho menos ganar al final». Aun así, por precaución, dio 14 días para corregir las demandas. Si no se presenta una demanda corregida antes de que venza el plazo, la desestimación será definitiva, sin opción de volver a presentar esos reclamos.

La orden también prevé el escenario contrario. Si Farrell y Ganan corrigen sus demandas y ambas logran plantear un reclamo válido, los casos se unirán, Farrell será el demandante principal y su abogado quedará como representante provisional de la demanda colectiva.

La tabla separa lo que la orden del 8 de septiembre resolvió de lo que dejó abierto.

Qué resolvió la orden del 8 de septiembre de 2026 en las demandas contra LinkedIn
Punto en disputa Qué consta Estado tras la orden
Si LinkedIn detecta extensiones LinkedIn lo reconoce; BleepingComputer contó 6,236 en su prueba de abril La orden no lo examina
Si los demandantes sufrieron un daño Ganan no alegó tener extensiones; Farrell dijo tener varias, sin señalar que alguna revelara datos privados Resuelto en contra: falta legitimación
Si el sondeo en sí es el daño Ganan sostuvo que el daño es el sondeo no permitido, no lo que arroja Rechazado: hay que identificar información privada recopilada
Si hay expectativa de privacidad LinkedIn alega que las extensiones se instalan por voluntad propia y exponen datos a los sitios Sin decidir; el juez ve poco probable que se llegue a alegar una violación
Qué hace LinkedIn con los datos Fairlinked alega mapeo de herramientas rivales; LinkedIn niega inferir información sensible Sin examinar; BleepingComputer no pudo comprobarlo
Futuro de las demandas Plazo de 14 días para corregirlas Hasta el 22 de septiembre de 2026; sin demanda nueva, la desestimación es definitiva

Nada en la orden obliga a LinkedIn a modificar su detección de extensiones. Lo que deja fijado es la vara para cualquier demanda corregida: no basta con alegar que LinkedIn revisa el navegador, habrá que señalar qué información privada de quien demanda terminó en poder de la empresa.

Fuentes: 1, 2, 3

Gerardo Pavez imagen de perfil
por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

Leer más de Política