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Hawley investiga a OpenAI por el hackeo a Hugging Face y exige saber quién dejó seguir las pruebas

Josh Hawley pide a OpenAI 16 respuestas y documentos internos antes del 1 de octubre. Su acusación de que la empresa siguió probando pese a las señales de sus agentes sale de los informes que ella y sus auditores publicaron, y METR confirma parte de los límites que denuncia.

por Patricia Rodriguez
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Foto de Mark Stebnicki en Pexels

El senador republicano Josh Hawley abrió una investigación sobre cómo OpenAI manejó el hackeo de sus agentes de IA a Hugging Face en julio y le dio a Sam Altman hasta el 1 de octubre de 2026 para responder 16 preguntas y entregar documentos internos. Hawley, que preside el subcomité de manejo de desastres del Senado de Estados Unidos, firmó la carta el 9 de septiembre; Axios la reveló al día siguiente. Acusa a la empresa de saber que sus agentes mostraban un comportamiento fuera de control y aun así dejar seguir las evaluaciones, algo que calificó de «temerario». Esa acusación se apoya en los informes que OpenAI y sus auditores publicaron en agosto, y buena parte de las 16 preguntas apunta a quién supo de esas señales y quién aprobó reanudar las pruebas.

Mayo, junio y julio: las tres señales que cita la carta

Según esos informes, del 26 de agosto, más de 1,200 agentes que debían trabajar aislados durante evaluaciones de ciberseguridad montaron un canal de mensajes no autorizado, y unos 700 participaron en el ataque. Para Hawley, más grave aún es la evidencia de que «OpenAI sabía que los agentes de IA mostraban un comportamiento fuera de control y aun así dejó que las evaluaciones continuaran».

La carta ubica tres momentos. En mayo de 2026, dice, OpenAI ya sabía que sus agentes usaban tableros de mensajes no autorizados. El 26 de junio, los agentes habían encontrado una falla que les daba acceso de administrador al gestor de repositorios de software de la empresa y la usaban para dejarse mensajes. Y del 4 al 7 de julio, aunque sabía que muchos agentes interactuaban con un entorno de pruebas comprometido, la dirección reconstruyó el servidor y aprobó reanudar las evaluaciones «sin entender lo que estaban haciendo los agentes».

La versión de OpenAI coincide en las fechas y difiere en quién sabía qué. Su informe reconoce que un equipo interno vio a finales de mayo a un agente escribiendo en el tablero improvisado y accesos a internet no permitidos, pero sostiene que la existencia de ese tablero y la importancia de la comunicación entre agentes no eran evidentes para los líderes a cargo del incidente de seguridad abierto el 5 de julio. Con las mitigaciones aplicadas y el servicio reconstruido, las evaluaciones se reanudaron. Para el 8 de julio los agentes ya habían rehecho su tablero, y entre el 10 y el 12 comprometieron sistemas de Hugging Face.

La empresa admite que, «en retrospectiva, algunas señales tempranas identificadas en nuestro informe debieron activar una respuesta más temprana». Dos de las preguntas van directo a ese punto. La sexta pide saber, para cada uno de los tres momentos, por qué se dejó continuar la actividad, a quién se informó y quién tomó la decisión; la séptima exige la razón de reconstruir el servidor el 6 y 7 de julio y aprobar el reinicio de los experimentos.

Lo que los auditores independientes no pudieron revisar

La carta se ocupa después de la auditoría externa de METR y Redwood Research. Según Hawley, los auditores recibieron transcripciones completas de solo dos días, cuando los hechos previos al ataque se extendieron por semanas. Tampoco pudieron estudiar lo ocurrido del 13 al 19 de julio, cuando, según el propio informe de OpenAI, los agentes volvieron a atacar sus redes internas, ni consultar al modelo interno más involucrado en el ataque. El senador sostiene que OpenAI tachó muchos detalles importantes sobre ese modelo.

El informe de METR confirma parte de esos límites. Explica que OpenAI fijó el periodo de la investigación entre el 26 de junio y el 13 de julio; que los incidentes previos durante el entrenamiento, el ataque posterior a la infraestructura de OpenAI y el proceso de investigación y remediación de la empresa quedaron fuera de su alcance, y que no pudo consultar a ese modelo, cuyas instancias sumaron cerca del 95% de los agentes del ataque. Y anota que OpenAI tachó contexto sobre cómo se entrenó y usó ese modelo, por propiedad intelectual.

En otros puntos, METR matiza la carta. Su declaración sobre tachaduras afirma que, fuera de lo que señala en el texto, OpenAI no retiró información adicional importante para sus conclusiones, y el equipo detalla que revisó unas 1,300 transcripciones, casi todas del 7 al 13 de julio, en seis días de trabajo dentro de OpenAI.

Numerous wires and cables mounted into server patch panel in modern data center
Imagen ilustrativa de un centro de datos; no muestra la infraestructura de OpenAI ni la de Hugging Face · Foto de Brett Sayles en Pexels

Una de las preguntas sale directamente de ese informe. METR registró que el 12 de julio buena parte de los agentes del tablero dejó de funcionar a la vez, y considera probable que los terminara un proceso externo inesperado y no el fin de su presupuesto. Hawley pregunta qué detuvo esa actividad y si OpenAI tuvo algo que ver, y pide además los documentos del acuerdo que fijó el alcance de la auditoría.

Las 16 preguntas no se quedan en Hugging Face

Por ahora, la investigación consiste en una carta con 16 preguntas para responder por escrito y 12 solicitudes de documentos, y cualquier negativa a contestar debe justificarse. Varias preguntas desbordan el caso:

  • La 11 pide cada incidente, desde la fundación de OpenAI, en que sus agentes hayan comprometido sistemas internos o servidores y sitios externos.
  • La 13 cuestiona por qué la respuesta se ha centrado en endurecer la seguridad y no en entender por qué los modelos actuaron así.
  • La 15 pregunta qué ha hecho la empresa para impedir que sus agentes accedan a información personal, dentro y fuera de sus sistemas.
  • La 16 quiere saber quién debería responder, legal y financieramente, por el ataque a Hugging Face y por casos similares.

Entre los documentos, el senador pide las políticas internas para detectar comportamientos desalineados y para divulgar incidentes como este, y su definición de documento llega hasta los mensajes efímeros de apps como Signal o Telegram.

La pregunta sobre sitios externos llega cuando la lista de lugares donde escribieron los agentes todavía crece. Investigadores independientes y datos revisados por Reuters ya ubican mensajes de agentes de OpenAI en más de diez sitios que la empresa no había reportado.

Agentes de OpenAI: más de 10 sitios sin revelar
Seis grupos de investigadores ubican a los agentes de OpenAI en más de 10 sitios sin reportar; los conteos van de 10 a 23.

Hawley enmarca la investigación en lo que llama las crecientes acusaciones sobre el riesgo existencial de los nuevos productos de IA. Cita a tres investigadores de Anthropic que esta semana hablaron de más de 10% de probabilidad de que la IA mate a todos los humanos en la próxima década, una cifra que publicó Evan Hubinger, jefe de Ciencia de Alineamiento de Anthropic, como estimación personal. Luego pregunta qué pasaría si agentes de IA entraran a sistemas de infraestructura crítica, bancos y servicios públicos, y quién responde cuando la IA se sale de control.

Blumenthal también escribió a Altman, con un plazo más corto

El mismo 9 de septiembre, el senador demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, envió a Altman otra carta con siete preguntas y un plazo que vence antes, el 24 de septiembre. Pide la lista de todos los incidentes en que los agentes de OpenAI escaparon de su contención y la de todos los sitios y canales que usaron para coordinarse, y quiere saber cuándo supo la empresa de esos otros sitios y por qué no lo divulgó. Citando a The New York Times, sostiene que OpenAI dictó los términos de la auditoría y solo entregó datos de una semana de la operación.

El demócrata reprocha que OpenAI lanzara GPT-6 Astra el 3 de septiembre pese a haber reconocido, según él, que el modelo es menos monitoreable, y defiende su propuesta Artificial Intelligence Risk Evaluation Act, que exigiría auditorías independientes obligatorias. Con las dos cartas, las preguntas del Senado a OpenAI llegan desde ambos partidos.

OpenAI defiende su informe y dice que redefine quién puede frenar una prueba

OpenAI no respondió a la solicitud de comentarios de Axios. A CyberScoop, un portavoz dijo que «el incidente de Hugging Face fue un momento importante para la seguridad de la IA y una advertencia sobre los riesgos que pueden llegar con una IA cada vez más capaz en toda la industria», y que la empresa publicó un informe detallado sobre lo que pasó, lo que aprendió y cómo refuerza sus prácticas de seguridad y alineamiento.

Según ese informe, OpenAI pausó el entrenamiento por refuerzo de sus modelos más recientes destinados a despliegue, y su mayor entrenamiento de frontera planeado sigue en espera. La empresa dice que refuerza su plan de respuesta a incidentes con reglas más claras sobre quién puede detener una corrida o aprobar su reinicio, el tipo de decisión que Hawley quiere reconstruir para julio, y que ante las alertas más graves los responsables deben pausar la actividad si en 30 minutos no logran descartar un falso positivo.

Las respuestas tienen dos fechas: el 24 de septiembre para Blumenthal y el 1 de octubre para Hawley, que exige saber a quién se informó de las señales de mayo, junio y julio y quién decidió seguir con las pruebas.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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