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Bloqueo en la mina de Rio Tinto en Mongolia frena el cobre hacia China y aviva la pelea por las ganancias

Manifestantes frenaron los envíos de cobre de Oyu Tolgoi en el Gobi mientras Mongolia exige más ingresos a Rio Tinto.

por John P.
Bloqueo en la mina de Rio Tinto en Mongolia frena el cobre hacia China y aviva la pelea por las ganancias

TL;DR:

  • El Movimiento de Reforma Radical levantó una barricada en el desierto de Gobi y detuvo este miércoles los envíos de concentrado de cobre de la mina Oyu Tolgoi.
  • La mina aporta cerca del 9% de los ingresos fiscales de Mongolia; una semana de bloqueo le costaría al Estado unos 35.000 millones de tugriks (13,3 millones de dólares), según la operadora.
  • El gobierno, dueño del 34% del yacimiento, presiona a Rio Tinto para renegociar el reparto y le reclama unos 450 millones de dólares en impuestos.

Manifestantes bloquearon este miércoles por la mañana la salida de cobre de Oyu Tolgoi, la gigantesca mina que Rio Tinto opera en el desierto de Gobi, y cortaron a medias el suministro de un metal del que depende la industria de energías limpias de China. La protesta, organizada por un grupo llamado Movimiento de Reforma Radical, levantó una barricada en la carretera por la que salen los camiones cargados de concentrado rumbo a la frontera. La operadora, Oyu Tolgoi LLC, confirmó que los envíos quedaron detenidos. Detrás del corte hay un reclamo que en Mongolia lleva años sin resolverse: que la riqueza mineral del país se reparta mejor entre su gente. El gobierno posee el 34% de la mina y Rio Tinto el resto, y desde hace meses Ulán Bator exige una tajada mayor. Nadie sabe todavía si fue un gesto de un día o el arranque de un pulso más largo.

Los videos que el propio movimiento subió a Facebook muestran una escena modesta: un puñado de personas junto a un muro de neumáticos, en una carretera de dos carriles que cruza el desierto bajo un cielo despejado. Sobre el camino colgaba una pancarta blanca con tres palabras en rojo: "Stop Rio Tinto". No hubo enfrentamientos. Tampoco quedó claro si la barricada buscaba solo llamar la atención o si es el primer movimiento de una campaña con potencial para sacudir el comercio entre Mongolia y China.

Cuánto le cuesta el bloqueo a las arcas de Mongolia

La cuenta la hizo la propia empresa. Oyu Tolgoi LLC —la sociedad que comparten Rio Tinto y el Estado mongol— calcula que el yacimiento genera alrededor del 9% de los ingresos fiscales de todo el país. Con ese peso, cada semana de bloqueo se traduce en unos 35.000 millones de tugriks, equivalentes a 13,3 millones de dólares, que el gobierno dejaría de recaudar. La operadora advirtió que la interrupción amenaza con dejarla sin cumplir compromisos contractuales y con golpear el presupuesto estatal.

El Ejecutivo reaccionó rápido. En una reunión de gabinete, el primer ministro Uchral Nyam-Osor instruyó al ministro de Justicia y Asuntos Internos a hacer cumplir la ley y a responsabilizar a quienes obstruyan de forma ilegal las operaciones comerciales, según informó el propio gobierno en Facebook.

La disputa de fondo: cuánto se queda Mongolia de su cobre

El bloqueo no salió de la nada. Es el episodio más reciente de un choque que se viene calentando por cómo se divide el dinero que sale del subsuelo. En marzo, el entonces primer ministro Gombojavyn Zandanshatar se sentó con la jefa de cobre de la compañía, Katie Jackson, y puso sobre la mesa una lista de exigencias: subir la participación del país en los beneficios hasta cerca del 60%, acelerar el pago de dividendos, bajar los intereses de los préstamos y eliminar la comisión anual de gestión que cobra la minera. El gobierno calificó de injustos los términos vigentes, según reportó el Financial Times.

Las palabras de Zandanshatar en aquella reunión marcaron el tono. En un video del encuentro citado por el Financial Times, advirtió a los ejecutivos de Rio Tinto:

Toda esta situación da la impresión de que se está engañando al pueblo mongol y al parlamento.

El reclamo de fondo, según recogió la agencia estatal Montsame, es que con el esquema actual Mongolia no vería dividendos del proyecto hasta dentro de 20 o 30 años.

La tensión también tiene frente judicial. Mongolia demandó a la minera por un presunto pago insuficiente de impuestos de unos 450 millones de dólares, vinculado al cálculo de la depreciación de los ejercicios 2021 y 2022. El caso está en tribunales. No siempre fue así de áspero: en 2022 Rio Tinto condonó una deuda de unos 2.400 millones de dólares que el país arrastraba y presentó el gesto como un reinicio de la relación, el que despejó el camino para excavar la mina subterránea. Tres años después, el clima es otro.

Por qué el cobre del Gobi le importa al mundo

Oyu Tolgoi no es una mina cualquiera. Está a unos 80 kilómetros de la frontera con China y se asienta sobre uno de los mayores depósitos de cobre y oro que se conocen en el planeta. La extracción a cielo abierto arrancó en 2011 y la producción subterránea empezó el año pasado; Rio Tinto calcula que para 2030 el megaproyecto, valorado en torno a 18.000 millones de dólares, será la cuarta mina de cobre más grande del mundo. Por eso cualquier parón se mira con lupa.

El cobre es la columna vertebral de la transición energética: va en los autos eléctricos, en las redes de transmisión, en los paneles solares y en las turbinas eólicas. Y China, el mayor consumidor del metal, lidera todas esas industrias. Cortar aunque sea por unos días la salida de un proveedor de este tamaño llega en mal momento para un mercado que ya descuenta una oferta cada vez más ajustada, con el cobre y el oro rondando máximos históricos.

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Photo by Ryutaro Uozumi / Unsplash

El nacionalismo de los recursos vuelve a la mesa

Detrás de la pancarta hay algo más grande que una mina. Lo que se juega en el Gobi es la misma pregunta que recorre a los países ricos en minerales cuando los precios se disparan: quién se queda con la renta. El Movimiento de Reforma Radical llegó a pedir la expulsión de los inversores extranjeros; otras voces dentro del gobierno se quedan en renegociar para llevarse una porción mayor. Es un guion que conocen bien las naciones productoras de cobre, América Latina incluida, donde el debate sobre regalías y participación estatal reaparece cada vez que el metal sube. Con elecciones nacionales el año que viene y los precios por las nubes, la presión sobre Ulán Bator para que el subsuelo se traduzca en prosperidad no va a aflojar.

Por ahora son unos neumáticos apilados en una carretera del desierto. Pero la escena resume una incomodidad que va a seguir ahí: el metal que el mundo necesita para descarbonizarse depende de un puñado de yacimientos, y la gente que vive sobre ellos quiere su parte. Si el bloqueo se repite, dejará de ser una postal y pasará a ser un problema de suministro.

Fuentes: 1, 2, 3

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por John P.

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