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Ataques israelíes matan a cuatro personas en el sur de Líbano pese al acuerdo EE. UU.-Irán

Drones israelíes mataron a cuatro personas en Nabatieh pese al alto el fuego y al pacto EE. UU.-Irán.

por Ricardo Perez
Ataques israelíes matan a cuatro personas en el sur de Líbano pese al acuerdo EE. UU.-Irán

TL;DR:

  • Drones israelíes alcanzaron tres vehículos en el distrito de Nabatieh —en Meifdoun y Choukine— el martes 16 de junio: al menos cuatro muertos y varios heridos, según la agencia estatal libanesa NNA.
  • El acuerdo marco entre EE. UU. e Irán, anunciado el domingo 14, extiende el alto el fuego 60 días y contempla reabrir el estrecho de Ormuz, con firma formal prevista el viernes 19 en Suiza.
  • La ofensiva israelí desde el 2 de marzo deja 3,826 muertos, 11,851 heridos y más de un millón de desplazados, según las cifras oficiales libanesas más recientes.

Drones israelíes mataron al menos a cuatro personas e hirieron a varias más el martes 16 de junio en el sur de Líbano, donde tres vehículos fueron alcanzados en el distrito de Nabatieh. Los ataques ocurrieron pese al acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán que, según sus impulsores, debía poner fin a las hostilidades en todos los frentes, incluido Líbano. El contraste cuesta ignorarlo: mientras en Suiza se prepara la firma de un pacto que promete calma, en las afueras de Nabatieh siguen cayendo proyectiles.

Un segundo impacto sobre quienes acudieron a auxiliar

Según la agencia estatal libanesa NNA, un dron israelí golpeó primero un vehículo en la localidad de Meifdoun y volvió a atacar la zona cuando varios vecinos se habían acercado al lugar. Después fue alcanzado un segundo vehículo en la misma localidad y, poco más tarde, un tercero en el pueblo cercano de Choukine. Equipos de la Autoridad Sanitaria Islámica, la Asociación de Scouts Al-Risala y la Cruz Roja Libanesa retiraron a muertos y heridos de las áreas atacadas.

No fue un episodio aislado. El alto el fuego que rige en el sur de Líbano desde el 17 de abril se ha violado una y otra vez. La prensa libanesa contabilizó casi una decena de ataques de artillería israelí sobre los bordes de Nabatieh en una sola mañana, en una ciudad todavía cubierta de polvo por el bombardeo continuo.

El desequilibrio del fuego salta a la vista. Según el recuento de la FPNUL —la misión de paz de la ONU en Líbano— citado en los reportes, la fuerza registró cientos de trayectorias de proyectiles en una sola jornada, la enorme mayoría atribuidas a las tropas israelíes y apenas una decena a Hezbolá.

Israel no se retira y la tregua sigue desangrándose

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha dejado claro que su país no se retirará del sur de Líbano, en contra de lo que estipula el acuerdo. Sobre el terreno, el ejército israelí no da señales de abandonar las decenas de localidades que ocupa ni sus posiciones avanzadas, que llegan hasta los suburbios de Nabatieh. Durante la guerra, Israel invadió y ocupó cerca del 7 % del sur libanés, una franja que describió como "zona de seguridad" para proteger a las comunidades del norte, y arrasó por completo muchos pueblos fronterizos.

El costo humano es el que mantiene viva la tensión. La ofensiva, en marcha desde el 2 de marzo, ha dejado 3,826 muertos y 11,851 heridos, según las cifras oficiales libanesas más recientes. Más de un millón de personas —1.2 millones, según el recuento libanés— siguen desplazadas, y muchas no pueden volver porque las tropas israelíes permanecen en el camino. En Nabatieh no hay agua, electricidad ni red telefónica; el casco antiguo y su mercado quedaron reducidos a escombros, y quienes regresan lo hacen para encontrar sus casas niveladas.

Hezbolá tampoco ha dejado de disparar. Sus drones de primera persona se han vuelto el mayor dolor de cabeza para el ejército que ocupa el sur, y el grupo ha seguido lanzando proyectiles contra posiciones israelíes durante la tregua.

El estrecho de Ormuz y un reloj de 60 días

El pacto que enmarca todo esto se anunció el domingo 14 de junio. Lo comunicó el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, tras 107 días de guerra y una mediación en la que también participó Catar. El acuerdo extiende el alto el fuego 60 días, contempla la reapertura del estrecho de Ormuz y abre una ventana para negociar el programa nuclear iraní. La firma formal está prevista para el viernes 19 de junio en Suiza.

Aquí está el punto que trasciende la región. Por Ormuz pasaba cerca del 20 % del petróleo y el gas natural licuado del mundo antes de la guerra, así que su cierre tensó los mercados energéticos. Reabrirlo —algo que, advierten los mediadores, no será inmediato por el desminado y las reparaciones— alivia esa presión y, con ella, el riesgo de nuevas alzas en el precio de los combustibles que también se sienten en América Latina y España. El presidente Donald Trump autorizó la apertura del estrecho y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense. "Barcos del mundo, enciendan sus motores", escribió en Truth Social.

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Photo by Fredrick F. / Unsplash

Irán, por su parte, dio por terminada la guerra. Su Consejo Supremo de Seguridad Nacional lo planteó así:

"La guerra y las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, terminarán de forma inmediata y permanente a partir de esta noche."

Esa declaración choca de frente con lo ocurrido en torno a la firma: Israel atacó objetivos de Hezbolá en Beirut horas antes del cierre previsto, lo que llevó a Teherán a amenazar con levantarse de la mesa antes de recular.

Las preguntas que el acuerdo deja para después

El memorando es, ante todo, un compromiso para seguir negociando. Las cuestiones nucleares más espinosas —cómo diluir el uranio altamente enriquecido de Irán y cómo congelar y vigilar su programa— quedaron aplazadas a esa ventana de 60 días, y ni siquiera la firma estaba cerrada del todo al momento de los anuncios. En Washington y en Israel hay voces que dudan de que se llegue a un pacto definitivo.

El sur de Líbano vive así la paz en su versión más frágil: anunciada en los comunicados, ausente en Nabatieh. Para las familias que entierran a sus muertos este martes, la distancia entre un alto el fuego firmado y uno respetado no es un matiz diplomático. Es cuestión de vida o muerte.

Fuentes: 1, 2, 3

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