Anthropic concentra en unas 20 personas la fábrica de productos que sostiene su crecimiento. El equipo se llama Labs, rota a sus integrantes entre proyectos y responde al cofundador Ben Mann, según el reportaje que Business Insider publicó el 7 de septiembre de 2026 con la firma de Stephen Council. Funciona como una incubadora de startups dentro de la empresa: propone apuestas, las prueba y cada dos semanas las somete a una revisión que decide si siguen, cambian de rumbo, se fusionan con otra idea o se cancelan. De ese circuito salieron Claude Code, el Model Context Protocol y Claude Design. Mann calcula que solo entre 20% y 30% de las ideas prospera. El dato importa ahora porque Anthropic tramita su salida a bolsa y Labs es la pieza encargada de convertir sus modelos de frontera en productos que se vendan.
Cada dos semanas, una apuesta sigue o se cancela
Labs trabaja por ciclos. Cada dos semanas, los prototipos pasan por una revisión de perseverar o pivotar, la misma lógica que usan las aceleradoras. La idea que no convence se descarta o se funde con otra, y quien la trabajaba pasa a un encargo distinto. La que sí funciona se gradúa: sale de Labs y arma su propio equipo dentro de Anthropic.
El umbral de graduación se mide en personal, no en ingresos. Mann explicó a Business Insider que un proyecto suele salir del laboratorio cuando pasa de cuatro personas, así que la plantilla no crece y siempre queda hueco para una apuesta nueva. Ese mismo mecanismo explica la rotación: los integrantes se van con el producto que crece y Labs vuelve a contratar.
Mann tampoco esconde de dónde viene el formato. Cita a Bell Labs como referencia y en 2018 trabajó en Area 120, la incubadora interna de Google. La otra comparación es X, la fábrica de moonshots de la misma compañía, de donde salieron Waymo y Google Brain. Lo que Anthropic añade, según Mann, es la cercanía con la investigación: los desarrolladores de producto se enteran antes que nadie de qué capacidades están mejorando en los modelos y empiezan a construir sobre ellas.
Ese acceso no elimina el fracaso, lo abarata. Mann sostiene además que las ideas descartadas no siempre se pierden: algunas terminan dentro de otro prototipo o de un producto distinto, como la extensión de Claude para Chrome.
Claude Code empezó como una idea que Mann consideró demasiado corta
A finales de 2024, los investigadores de la casa avisaron a Labs de que los modelos nuevos mostraban fuerza en programación agéntica. Mann le encargó el proyecto a Boris Cherny, que acababa de entrar en la empresa y llegó con otra propuesta: una herramienta para analizar código. La respuesta fue que la idea no era lo bastante grande, porque los agentes ya podían ejecutar muchas más operaciones de las que casi nadie conocía entonces. Su consejo a los recién llegados, contó a Business Insider, es subir bastante el nivel de ambición.
El prototipo se volvió popular puertas adentro y Anthropic lo publicó como vista previa en febrero de 2025. Cherny dirige hoy Claude Code, la herramienta que escribe, edita y ejecuta código con los modelos de la propia empresa. En enero de 2026, Anthropic afirmó que ese producto pasó de vista previa de investigación a un negocio de mil millones de dólares en seis meses, y cifró en ese momento el Model Context Protocol en 100 millones de descargas mensuales.
Ese mismo mes la compañía anunció la expansión de Labs. Mike Krieger, cofundador de Instagram y hasta entonces Chief Product Officer, se sumó al equipo para construir junto a Mann, mientras Ami Vora quedó al frente de la organización de Producto con el CTO Rahul Patil. "Labs nos da espacio para romper el molde y explorar", dijo Daniela Amodei, presidenta de Anthropic, en ese anuncio.
La salida a bolsa cambia lo que Labs tiene que demostrar
Anthropic presentó el 1 de junio de 2026 un borrador confidencial del formulario S-1 ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos para una posible oferta pública de acciones. La propia empresa aclaró entonces que la operación depende de las condiciones de mercado y que no había fijado el número de acciones ni el precio. Ese trámite es lo que pone a Labs bajo observación: un inversionista público quiere comprobar que los modelos de frontera terminan en ingresos y no solo en demostraciones.
El crecimiento también empuja a Anthropic contra el software que ya usan sus clientes. Mike Gualtieri, analista de inteligencia artificial de Forrester, dijo a Business Insider que la empresa camina por una cuerda floja, porque cada herramienta que lanza compite con programas que esas mismas compañías tienen contratados. Claude Design, por ejemplo, se cruza con Adobe y Figma.
Hacia adentro el efecto es el contrario. Mann contó que su equipo presionó a investigadores de otras áreas para mejorar los modelos de audio y su comprensión del amárico, una lengua de Etiopía, y que el desarrollo de Claude Design despertó interés por mejorar los resultados visuales. La forma de trabajar también se contagió: otros equipos de ingeniería de producto ya armaron sus propios grupos de apuestas.
Mann quiere llevar el método a la investigación biológica y al almacenamiento de energía limpia. Por ahora, lo comprobable es más acotado: un equipo que acierta, según su propio cálculo, entre dos y tres de cada diez veces, y que suelta cada proyecto en cuanto pasa de cuatro personas, produjo tres de los productos con los que Anthropic llegará a los inversionistas.