TL;DR:
- Ray Kurzweil se sumó como asesor de producto y visión de Subsense, anunciado la noche del 2 de septiembre de 2026 en la sede de la empresa en Palo Alto.
- Subsense desarrolla una interfaz cerebro-computadora sin cirugía, con nanopartículas administradas por la nariz y un casco externo que las controla.
- La compañía levantó 27 millones de dólares, sigue en fase preclínica con experimentos en ratones y su propia web advierte que la FDA no ha autorizado ni evaluado sus productos.
Ray Kurzweil, investigador de Google y uno de los nombres más citados cuando se habla de fusionar humanos con máquinas, entró como asesor de producto y visión de Subsense, una empresa de Palo Alto que desarrolla una interfaz cerebro-computadora sin cirugía. El método consiste en administrar nanopartículas por la nariz y controlarlas desde un casco externo con bobinas magnéticas, para leer actividad neuronal y estimular zonas específicas del cerebro. El anuncio se hizo la noche del miércoles 2 de septiembre de 2026 en la sede de la compañía, durante su foro anual, con Kurzweil presente, según reportó Fortune. Subsense tiene cuatro años, levantó 27 millones de dólares y sigue en etapa preclínica, con experimentos en ratones. El casco que exhibió esa noche era una maqueta que no funciona.
El acceso al cerebro entra por la nariz, no por el cráneo
Subsense llama NanoBCI a su plataforma. Combina dos tipos de nanopartículas biocompatibles que viajan dentro del cerebro con un dispositivo externo que las controla de forma inalámbrica, según describe la propia empresa en su sitio. Las partículas funcionan como antenas capaces de leer señales neuronales y también de escribirlas, lo que la compañía llama una interfaz bidireccional.
La vía de entrada es nasal, la forma en que Subsense propone llegar al cerebro sin abrir el cráneo. Fortune, que cubrió el evento, comparó el procedimiento con inhalar un medicamento para la alergia en aerosol nasal y advirtió que, aunque no exige cirugía, sigue siendo bastante invasivo.
La comparación obligada es Neuralink, la empresa de Elon Musk, donde el implante requiere perforar el cráneo para colocar electrodos. Ese sistema ya está puesto en personas. Fortune cuenta alrededor de una docena de pacientes, varios con parálisis por lesiones de médula espinal, que hoy manejan una computadora con el pensamiento.
Las dos rutas hacia el cerebro se separan en el método de acceso y, sobre todo, en qué tan lejos ha llegado cada una.
| Empresa | Acceso al cerebro | Etapa de desarrollo | Personas con el sistema instalado |
|---|---|---|---|
| Subsense | Nanopartículas administradas por la nariz y casco externo con bobinas magnéticas | Preclínica, con experimentos en ratones | Ninguna |
| Neuralink | Electrodos implantados tras perforar el cráneo | Implantes colocados en pacientes | Alrededor de una docena, según Fortune |
La FDA no ha autorizado nada, y la propia web de Subsense lo dice
En el mismo evento donde apareció Kurzweil, el casco que Subsense mostró era una maqueta sin funcionamiento, con un aspecto entre gorra de béisbol y casco de ciclista, según la descripción de Fortune. El trabajo de la empresa sigue en etapa preclínica, con pruebas de distintos elementos de la tecnología y experimentos en ratones.

El propio sitio de la empresa lo aclara en su pie de página. Ahí advierte que sus productos no están autorizados, aprobados ni habilitados por la FDA para comercializarse en Estados Unidos, y que la agencia todavía no ha evaluado sus afirmaciones de desempeño. Subsense dice haber iniciado conversaciones tempranas con el regulador y haberle presentado su ruta, un paso previo que no equivale a permiso para probar en humanos.
El primer producto que la compañía proyecta es médico, para lectura neuronal y neuromodulación en enfermedades como el párkinson y la epilepsia. Solo después, según su propio plan, la plataforma pasaría a usos que la empresa describe como interacción entre humanos e inteligencia artificial a nivel neuronal y extensión cognitiva. Fortune fija el calendario con la reserva que corresponde y señala que faltan años para que la tecnología esté disponible, si es que llega a salir del laboratorio.
Qué asesora Kurzweil y dónde pone el límite la propia CEO
El cargo de Kurzweil es asesor de producto y visión. Según el comunicado de Subsense, su función será opinar sobre el desarrollo de producto y tecnología a largo plazo, y sobre cómo podría evolucionar la plataforma más allá de sus aplicaciones médicas iniciales. No es un puesto de ingeniería ni implica trabajo experimental.
En el escenario, Kurzweil repitió la tesis que sostiene desde hace décadas. Dijo que el objetivo último es fusionar el teléfono con el cerebro y describió los aparatos externos como una barrera que frena el acceso a la potencia de la inteligencia artificial. El sentido de la especie, agregó, es "ir a fronteras más lejanas, expandir quiénes somos", de acuerdo con Fortune. El comunicado recuerda además que Kurzweil escribió en 2003 que usar nanobots como extensores del cerebro mejoraba la idea de los implantes neuronales instalados por cirugía, y que en una charla TED de 2014 planteó conectar el neocórtex humano con uno sintético alojado en la nube.
Tetiana Aleksandrova, cofundadora y CEO de Subsense, fue quien marcó la distancia. En el comunicado dijo que parte de las ideas que Kurzweil lleva una carrera pensando siguen perteneciendo al futuro, y que el trabajo de la empresa es averiguar, paso a paso, "qué partes de ese futuro podemos empezar a construir hoy".
Esa frase ordena el resto. Kurzweil aporta el marco conceptual y un nombre que abre puertas en un campo que buena parte del público todavía asocia con la ciencia ficción. Lo que Subsense tiene comprobado hoy cabe en una lista corta de dinero levantado, un laboratorio en Palo Alto, experimentos en ratones y una conversación apenas iniciada con la FDA.
El cambio que valdría la pena seguir no está en el organigrama de Subsense sino en su expediente regulatorio. Un ensayo autorizado en humanos movería la historia de categoría. Por ahora, la plataforma sigue probándose en ratones.