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Trump firma dos órdenes cuánticas: una computadora científica para 2028 y cifrado poscuántico federal para 2031

Dos órdenes de Trump fijan una computadora cuántica para 2028 y adelantan a 2031 el cifrado poscuántico federal.

por Ana Ambriz
President Donald Trump holds up a signed executive order about quantum computing, in the Oval Office of the White House, Monday, June 22, 2026, in Washington. (AP Photo/Jacquelyn Martin)

TL;DR:

  • Trump firmó dos órdenes ejecutivas centradas en computación cuántica y ciberseguridad el 22 de junio.
  • La meta principal: una computadora cuántica "científicamente relevante" en una instalación del Departamento de Energía para 2028.
  • La segunda orden adelanta a diciembre de 2031 —antes era 2035— la migración del gobierno federal a criptografía resistente a lo cuántico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes 22 de junio de 2026 dos órdenes ejecutivas para acelerar la carrera por la computación cuántica y, en el mismo movimiento, blindar al gobierno federal contra la amenaza que esa misma tecnología representa. La primera fija una meta con fecha: una computadora cuántica "científicamente relevante" alojada en una instalación del Departamento de Energía para 2028. La segunda adelanta a diciembre de 2031 —cuatro años antes de lo previsto— el plazo para que las redes civiles del gobierno migren a un cifrado capaz de resistir ataques cuánticos. Juntas, ponen reloj oficial a una tecnología que hasta ahora vivía más en los laboratorios y las conferencias que en la agenda de la Casa Blanca.

Para dimensionar la apuesta conviene separar lo que ya quedó firmado de lo que todavía no tiene letra chica.

La primera orden, titulada "Ushering in the Next Frontier of Quantum Innovation" ("Inaugurando la próxima frontera de la innovación cuántica"), arma un esfuerzo nacional para construir la primera máquina lo bastante potente como para abrir lo que el gobierno llama la era del descubrimiento científico habilitado por lo cuántico. Dicho en simple: una computadora capaz de hacer ciencia que las supercomputadoras de hoy no alcanzan. El texto reparte tareas con plazos concretos:

  • La Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) tiene 180 días para actualizar la Estrategia Nacional Cuántica.
  • El Departamento de Energía definirá las especificaciones técnicas de la computadora y la hospedará en un laboratorio nacional.
  • Los Departamentos de Comercio, Defensa y Energía, más la NASA, deberán entregar planes para desplegar sensores y redes cuánticas en un plazo de cinco años.
  • Defensa tiene 60 días para elegir al menos tres proyectos de sensores cuánticos de nueva generación, con la mira puesta en tenerlos operativos para el 30 de septiembre de 2028.
  • Se reconstituye el Comité Asesor de la Iniciativa Nacional Cuántica y se amplía el equipo de contrainteligencia dedicado a proteger la investigación cuántica del espionaje extranjero.

Ninguna de las dos órdenes destina un dólar nuevo. Las agencias tendrán que moverse con los fondos que ya tienen, un matiz que no es menor cuando la meta es tan grande.

Inside an old-fashioned control room.
Photo by Igor Saikin / Unsplash

Nadie ha definido todavía qué es una computadora "científicamente relevante"

Aquí está el hueco más grande de todo el anuncio. La orden marca el objetivo, pero no dice con qué vara se medirá. Según funcionarios de la Casa Blanca, esa especificación llegará después y la fijará el Departamento de Energía, basada en la escala del sistema. Traducido: el gobierno se puso una meta para 2028 antes de definir exactamente qué hay que construir para cumplirla.

La computación cuántica es una rama de la informática que aprovecha fenómenos de la mecánica cuántica —como la superposición y el entrelazamiento— para resolver ciertos cálculos mucho más rápido que las máquinas tradicionales. Esa promesa lleva años escrita en papers y presentaciones; lo que cambia ahora es que tiene plazo presidencial.

El optimismo lo puso Michael Kratsios, director de la OSTP y el mismo funcionario que sacó adelante la Ley de Iniciativa Cuántica Nacional durante el primer mandato de Trump. En una llamada con periodistas no se anduvo con rodeos sobre el calendario:

"Creemos que esto puede ocurrir para 2028."

La frase aterriza justo en medio de una pelea que el propio sector cuántico no ha resuelto: cuánto falta para que estas máquinas pasen de la promesa a algo comercialmente viable. Hay quien ve el horizonte cerca y quien lo ve a una década o más. La orden elige bando.

La segunda orden adelanta cuatro años el cifrado del gobierno

Mientras una orden mira hacia la máquina del futuro, la otra mira hacia la defensa. El segundo texto adelanta a finales de 2031 el plazo para que las redes civiles federales migren a criptografía poscuántica, el conjunto de algoritmos diseñados para sobrevivir a una computadora cuántica. Antes, ese reloj marcaba 2035, según el Memorando de Seguridad Nacional 10.

Los algoritmos que entrarán en uso son los que ya validó el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST). Las agencias que no lleguen al nuevo plazo tendrán que explicarle a la Oficina de Administración y Presupuesto por qué se quedaron atrás. Las redes militares y de inteligencia quedan fuera de este mandato: esas van por un carril aparte que coordina la Agencia de Seguridad Nacional.

Y de este lado del idioma, el dato importa más de lo que parece. Los estándares del NIST son la referencia que sigue buena parte de la industria global, incluidas empresas, bancos y gobiernos de habla hispana en América Latina y España. Cuando Washington adelanta su propio reloj, lo que hoy es plazo federal mañana se vuelve costumbre del sector.

Por qué esto pone nervioso al mundo cripto

Las órdenes hablan de redes de gobierno, no de blockchains. Pero el riesgo es el mismo, y por eso la noticia se leyó con lupa en el mundo de los activos digitales. El término que ronda es "Q-Day": el día en que una computadora cuántica sea capaz de romper la criptografía de curva elíptica que protege la mayoría de las llaves privadas de Bitcoin.

El consejo asesor cuántico de Coinbase puso números a ese miedo abstracto este mes. Calcula que cerca de 7 millones de BTC —alrededor de un tercio de todo el Bitcoin que llegará a existir— están expuestos a un eventual ataque cuántico, no porque la matemática esté rota hoy, sino porque sus llaves públicas ya quedaron registradas para siempre en la cadena. De esa cifra, unos 1,7 millones viven en direcciones heredadas del formato más antiguo de Bitcoin; el resto, en monedas cuya llave pública se reveló al reutilizar direcciones.

La diferencia con el gobierno es incómoda. Una red federal puede actualizar su cifrado por decreto; una moneda cuya llave ya está expuesta en un libro contable público, no. No existe orden ejecutiva que parchee Bitcoin.

Conviene bajarle al alarmismo: ninguna máquina actual puede hacer ese trabajo. El propio consejo de Coinbase lo enmarca como un problema de planeación a largo plazo, no como una emergencia. Lo que cambió hoy es que el gobierno de Estados Unidos puso su propia fecha dura, y eso acorta la pista para todos.

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Photo by Kanchanara / Unsplash

Detrás de las órdenes hay 2.000 millones de dólares y una pelea por el liderazgo

Las firmas de este lunes no salieron de la nada. El mes pasado, el Departamento de Comercio anunció incentivos por más de 2.000 millones de dólares para nueve empresas cuánticas bajo la ley CHIPS and Science, con el gobierno tomando participación accionaria a cambio. El grueso —1.000 millones— va para el esfuerzo de IBM; GlobalFoundries recibe 375 millones, y firmas como D-Wave, Rigetti e Infleqtion, 100 millones cada una. La Casa Blanca suma además 625 millones de dólares ya invertidos en institutos nacionales de investigación cuántica.

El CEO de IBM, Arvind Krishna, dijo que esos apoyos acelerarían la innovación cuántica estadounidense. En el Despacho Oval, Trump enmarcó la jugada en clave de competencia:

"Vamos a invertir en el liderazgo cuántico estadounidense como nunca antes."

El telón de fondo es la carrera con potencias rivales. La Casa Blanca advierte que países adversarios avanzan rápido y que algunos buscarían usar lo cuántico para socavar la seguridad económica y nacional de Estados Unidos. De ahí que las dos órdenes mezclen, en el mismo paquete, ambición tecnológica y blindaje defensivo.

Por ahora, lo firmado son metas y plazos. La máquina de 2028 todavía no tiene especificación, el cifrado nuevo todavía no está instalado y el debate sobre si el calendario es realista sigue abierto. Lo que ya cambió es el mensaje: la computación cuántica dejó de ser una conversación de laboratorio para convertirse en una prioridad con fecha en el calendario de la Casa Blanca.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Ana Ambriz

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