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Abogados de Uber preguntan por ropa y alcohol en miles de demandas por violencia sexual

Una investigación documentó preguntas sobre ropa, alcohol y traumas en más de 4,000 demandas contra Uber.

por Patricia Rodriguez
Abogados de Uber preguntan por ropa y alcohol en miles de demandas por violencia sexual
Photo by Dan Gold / Unsplash

TL;DR:

  • The New York Times encontró un patrón de preguntas sobre ropa, alcohol, vida sexual y traumas previos en demandas contra Uber.
  • Más de 4,000 litigios han sido presentados por pasajeros que acusan a la empresa de no proteger a sus usuarios frente a conductores.
  • Uber sostiene que debe investigar la credibilidad, la causa de los daños y la validez de cada reclamo, sin culpar a quien denuncia.

Los abogados de Uber han examinado el consumo de alcohol, la ropa, la vida sexual, los expedientes médicos y los traumas de mujeres que demandaron a la empresa tras denunciar violencia sexual durante un viaje. Una investigación de The New York Times, basada en miles de páginas de registros judiciales y transcripciones, encontró ese patrón dentro de más de 4,000 demandas. El hallazgo abre un choque directo con el discurso público de la compañía, que describe su respuesta a la violencia sexual como centrada en las sobrevivientes y consciente del trauma.

Uber responde que el proceso judicial es adversarial y que tiene el derecho y la responsabilidad de defenderse. La empresa afirma que las preguntas buscan medir hechos concretos, la causa de los daños emocionales y la validez de cada reclamo. También señala que las demandas varían mucho en gravedad y sustento, y que alrededor de 30 casos fueron desestimados por fraude.

Una declaración bajo juramento expuso el método

El caso que abre la investigación ocurrió en Florida. En abril de 2025, una mujer de 24 años declaró por videoconferencia en su demanda por negligencia contra Uber. El conductor se había declarado culpable de violarla mientras estaba inconsciente durante un viaje en Tampa en 2021 y cumplía una condena de 10 años de prisión. La demanda sostenía que Uber debió hacer más para detectar y supervisar a un hombre con condenas previas por delitos violentos.

En sus documentos, Uber argumentó que la propia demandante había actuado de manera negligente y contribuido a sus lesiones. Durante la declaración, una abogada de la empresa le preguntó cuánto vodka había bebido, qué dosis de un medicamento con receta había tomado, cómo era su vestido y qué tipo de calzado usaba. Después llegaron preguntas sobre su infancia, relaciones sexuales consentidas, abusos anteriores y si alguna vez había intercambiado sexo por dinero. Su abogado terminó la sesión.

La existencia de una condena penal contra el conductor no resolvía automáticamente la demanda civil contra Uber. La mujer todavía debía demostrar la responsabilidad de la empresa y el vínculo entre sus decisiones corporativas y el daño reclamado. Tampoco todos los expedientes parten de una condena. En la vía penal, la fiscalía debe probar la culpabilidad más allá de una duda razonable; en la civil, el jurado suele decidir si la versión de la demandante es más probable que la contraria. El punto que documenta la investigación es otro: hasta dónde llegó la defensa para disputar la relación entre las decisiones de Uber y el daño.

Miles de casos abrieron la vida privada de las demandantes

Las demandas no forman una sola acción colectiva. Miles quedaron coordinadas en el litigio multidistrital 3084, supervisado por el juez federal Charles Breyer en el Distrito Norte de California, para compartir descubrimiento de pruebas y resolver asuntos procesales comunes. Cada persona conserva su reclamo individual.

The New York Times revisó los tres casos que ya llegaron a juicio y cerca de una docena que avanzaron a la etapa de intercambio de documentos y declaraciones. Los expedientes mostraron varias líneas recurrentes de investigación:

  • Mensajes privados, publicaciones en redes sociales, historias clínicas y notas de terapia.
  • Consumo de alcohol o drogas, ropa, actividad sexual y conducta durante la noche denunciada.
  • Agresiones anteriores, abuso infantil, violencia doméstica, depresión, ansiedad e intentos de suicidio.
  • Declaraciones de amistades, padres, parejas, exparejas y terapeutas.
  • Solicitudes de evaluaciones psiquiátricas y de documentos sobre traumas no relacionados con el viaje.

En uno de los casos, un padre del que la demandante estaba distanciada conoció durante el litigio datos privados sobre abuso infantil y un aborto, de acuerdo con documentos citados por el periódico. En otro, Uber pidió información sobre abuso sexual sufrido durante la infancia. Los jueces han limitado en distintos grados cuánto de ese material puede presentarse ante un jurado.

Sala de tribunal vacía con bancas y estrado
Imagen ilustrativa de un tribunal civil en Estados Unidos · Foto de Christian Wasserfallen en Pexels

Por qué el pasado puede entrar en una demanda civil

Buena parte de las demandantes pide compensación por dolor y sufrimiento. Eso permite que la defensa investigue si el daño emocional provino del incidente denunciado o de hechos anteriores. Uber llama a esa revisión una práctica estándar en casos de lesiones personales y sostiene que debe realizarla cuando una persona atribuye a un viaje la totalidad de sus afectaciones.

Las leyes estadounidenses que protegen a denunciantes de violación restringen el uso de su historial sexual durante un juicio, pero no bloquean por completo el descubrimiento de pruebas en una disputa civil. El juez decide qué solicitudes son pertinentes, cuáles resultan desproporcionadas y qué información puede escuchar finalmente el jurado. Por eso una pregunta puede aparecer en una declaración sin llegar al juicio.

Ese matiz importa. La investigación no concluye que todas las preguntas sean ilegales ni que las más de 4,000 acusaciones estén probadas. Sí muestra que el margen procesal para discutir daños emocionales puede convertir años de la vida privada de una demandante en material de defensa.

La promesa pública de Uber choca con su estrategia judicial

Uber cambió su postura pública en mayo de 2018, cuando dejó de exigir arbitraje obligatorio para reclamos individuales de agresión o acoso sexual. Tony West, director jurídico de la compañía, presentó la medida como una forma de devolver a las sobrevivientes el control sobre la vía para contar y resolver sus casos.

"Las sobrevivientes podrán contar su historia donde y como lo consideren", escribió West.

La política de Uber para reportes internos en California también dice que una persona no tiene que probar una agresión para que la empresa restrinja la cuenta denunciada. El proceso elimina como requisitos la corroboración y la evaluación de la credibilidad de la sobreviviente, y admite que la falta de pruebas adicionales no significa que el hecho no ocurrió.

Ese estándar interno no gobierna una demanda civil. West dijo al periódico que el sistema adversarial puede ser especialmente duro para las sobrevivientes, pero aseguró que su equipo debe tratarlas con respeto, compasión, cortesía y dignidad. La subdirectora jurídica Katie Waitzman añadió que las preguntas sobre ropa, consumo y traumas buscan evaluar hechos específicos, no avergonzar ni responsabilizar a las mujeres.

Abogadas externas que representan a Uber defendieron su obligación profesional de examinar la credibilidad de los reclamos. La empresa también insiste en que sus conductores son contratistas independientes y que no debe responder por actos criminales ajenos a las tareas que desempeñan en la plataforma.

Tres juicios ya pusieron a prueba la defensa

Los primeros tres casos ofrecieron resultados divididos. Uber ganó el primero, celebrado en California en septiembre de 2025. El jurado consideró negligentes sus medidas de seguridad, pero no concluyó que esa negligencia hubiera causado el daño de la demandante. La empresa perdió los dos juicios siguientes, y las tres decisiones están bajo apelación.

En febrero de 2026, un jurado de Arizona concedió $8.5 millones de dólares a Jaylynn Dean y concluyó que el conductor actuaba como agente de Uber. El mismo jurado rechazó que la empresa hubiera sido negligente o que sus sistemas de seguridad fueran defectuosos. Uber apeló y presentó ese resultado como prueba de que había actuado responsablemente, según Reuters.

La empresa perdió otro juicio en Carolina del Norte en abril. En ambos procesos, los abogados de Uber llevaron ante el jurado antecedentes de consumo de sustancias y otros traumas de las demandantes. Los jueces permitieron solo una parte de la información solicitada.

Uber acordó recientemente resolver cientos de demandas, incluidas algunas que se acercaban a juicio, pero continúa disputando otras. La mayoría de los casos sigue en etapas tempranas, de modo que los primeros veredictos funcionan como pruebas para calcular riesgos, posibles acuerdos y el valor de los reclamos restantes.

Deborah Tuerkheimer, profesora de derecho en Northwestern University, y Nora Freeman Engstrom, especialista en ética jurídica en Stanford, advirtieron que revisar traumas, historiales médicos y relaciones íntimas puede volver a traumatizar a las demandantes y presionarlas para aceptar acuerdos o desistir. Para Uber, limitar esas preguntas también podría impedirle separar los daños atribuidos al viaje de lesiones emocionales anteriores.

Con miles de expedientes todavía abiertos, los jueces tendrán que fijar ese límite caso por caso. Sus decisiones definirán el costo legal para Uber y cuánto de la vida privada de una persona puede convertirse en campo de batalla cuando exige responsabilidad civil por una agresión denunciada durante un viaje.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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