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Trump da por hecha la renuncia de Starmer, pero el premier británico insiste en que peleará

Trump publicó en Truth Social que Starmer renunciará. Downing Street no lo confirma y el premier dice que peleará.

por Ricardo Perez
Trump da por hecha la renuncia de Starmer, pero el premier británico insiste en que peleará

TL;DR:

  • Trump escribió en Truth Social que Starmer "renunciará" y lo culpó de fracasar en inmigración y energía, sin aportar pruebas.
  • Andy Burnham ganó el escaño de Makerfield el 18 de junio con casi 55% de los votos y ya puede desafiarlo; una contienda formal exige 81 diputados.
  • Medios británicos reportan que Starmer podría fijar el lunes 22 de junio un calendario de salida, aunque Downing Street insiste en que peleará.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo 21 de junio que el primer ministro británico Keir Starmer "renunciará", una afirmación que publicó en su red Truth Social sin ofrecer pruebas y antes de cualquier anuncio oficial desde Londres. La declaración cae en mitad de la crisis política más seria del mandato de Starmer: la prensa británica reporta que el líder laborista podría fijar este lunes un calendario para dejar el cargo, acorralado por su propio partido tras el ascenso de su rival Andy Burnham. Downing Street no confirmó plan alguno y remitió a la postura que el premier fijó el viernes, cuando dijo que no piensa "apartarse". Si Starmer cae, sería el sexto primer ministro británico en soltar el puesto en una sola década.

Trump no dejó espacio a la duda. En su mensaje habló del futuro de Starmer como si ya estuviera escrito:

"Keir Starmer renunciará como primer ministro del Reino Unido. Fracasó estrepitosamente en dos temas muy importantes: INMIGRACIÓN Y ENERGÍA (¡ABRAN EL PETRÓLEO DEL MAR DEL NORTE!). ¡Le deseo lo mejor! Presidente DJT".

El detalle incómodo es que nadie en Londres ha confirmado esa salida. Tampoco está claro si el presidente tenía información de primera mano o si solo reaccionaba a los reportes de la prensa británica; según la agencia AP, los dos líderes ni siquiera hablaron durante el fin de semana. Starmer pasó el sábado y el domingo en Chequers, la residencia campestre de los primeros ministros, junto a su familia, y lo único que publicó fue un mensaje por el Día del Padre.

Desde el gobierno, el secretario de Negocios, Peter Kyle, intentó bajar la temperatura. Dijo a la BBC que Starmer está "tomándose un tiempo para reflexionar sobre las realidades políticas" que enfrenta y que sigue siendo un primer ministro que "siempre antepone a su país". ¿Y los reportes de renuncia? Para Kyle, pura "especulación".

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Photo by Ashleigh Joy Photography / Unsplash

Trump y Starmer: de aliados a choque por Irán y el petróleo del Mar del Norte

El ataque no salió de la nada. Trump lleva meses presionando a Londres para que reabra la perforación petrolera en el Mar del Norte y ha criticado de frente la apuesta británica por la energía eólica, dos de sus obsesiones recurrentes. La inmigración es la otra.

La relación, que arrancó tibia pero cordial, se enfrió con la guerra en Irán, a la que el Reino Unido no se sumó. De aquel "encantador de Trump" que algunos veían en Starmer queda poco: en los últimos meses el premier ha recibido más regaños que elogios desde Washington. Que ahora el presidente celebre públicamente su caída, antes de que ocurra, es el siguiente capítulo de ese desencuentro.

Burnham arrasó en Makerfield y ahora tiene la puerta abierta

La amenaza real para Starmer no está en Truth Social, sino dentro del laborismo. Andy Burnham, hasta esta semana el popular alcalde del Gran Mánchester, ganó el escaño de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, en los comicios parciales del jueves 18 de junio. Se llevó casi el 55% de los 45,510 votos, más de 9,000 por encima del candidato de Reform UK que quedó segundo, y mejoró en 10 puntos el resultado laborista de 2024.

El camino se le despejó a propósito. El 14 de mayo, Josh Simons renunció a su banca por Makerfield justamente para abrirle el paso a Burnham al Parlamento. Su discurso de victoria no dejó dudas sobre lo que busca: "Todo el mundo sabe que la política no está funcionando", lanzó. "Todos sienten que el país no está donde debería estar. Esta noche podría, solo podría, ser el punto de inflexión".

Burnham jurará como diputado este lunes 22 de junio. Ese mismo día, según la prensa británica, Starmer podría anunciar su calendario de salida. La coincidencia no es casual: con Burnham dentro de los Comunes, ya tiene el arma para retar a Starmer por el liderazgo del partido.

La regla de los 81 diputados que decide el desenlace

Aquí entran las reglas internas del laborismo, y conviene entenderlas. Para forzar una contienda contra el líder en funciones, un retador necesita la nominación conjunta del 20% de los diputados laboristas: hoy, 81 parlamentarios, según el Institute for Government. Si en cambio Starmer renuncia por su cuenta, la contienda por un nuevo líder se activa de forma automática.

Un punto clave para no perderse: renunciar al liderazgo del partido no significa dejar Downing Street de un día para otro. Lo habitual es que el líder saliente siga como primer ministro hasta que se elija a su sucesor.

Wes Streeting, que renunció en mayo a la Secretaría de Salud en protesta por la conducción de Starmer, ya avisó que competirá si hay contienda. Y desde la Cámara de los Lores, el veterano laborista Charlie Falconer fue todavía más crudo: dijo a la BBC que a Starmer no le queda "absolutamente ninguna autoridad" y pidió un proceso de transición pactado entre Burnham y el premier para fijar cuándo se produce el relevo.

Starmer promete pelear, pero su propia base mira a Burnham

Starmer no piensa rendirse sin dar batalla. El viernes felicitó a Burnham, pero avisó que se presentará si se convoca una contienda por el liderazgo:

"Me presentaré, competiré. He dicho repetidamente que no voy a apartarme de eso".

El problema es que los números no lo acompañan. Un sondeo de YouGov a 706 afiliados laboristas, difundido en mayo, mostró que el 59% respaldaría a Burnham frente a Starmer en un cara a cara, contra apenas un 37% que se quedaría con el premier. Como primera opción para liderar el partido, Burnham aventaja a Starmer por 47% a 31%.

La paradoja es que esa misma base no cree que Starmer haya gobernado mal: el 66% piensa que ha hecho un buen trabajo como primer ministro. Lo que no le creen es que pueda volver a ganar. Solo el 28% ve probable que el laborismo retenga el poder en 2029 si Starmer sigue al frente; con Burnham, la cifra salta al 74%. Por eso el 61% quiere que dé un paso al costado antes de las próximas elecciones generales.

El desgaste viene de lejos. Starmer prometió crecimiento económico, servicios públicos reparados y alivio en el costo de vida, y no terminó de entregar ninguno. A eso se sumaron tropiezos como el nombramiento de Peter Mandelson —amigo del fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein— como embajador británico en Estados Unidos. Mientras tanto, el laborismo pierde votantes por la izquierda con los Verdes y por la derecha con Reform UK, el partido antiinmigración de Nigel Farage que encabeza las encuestas nacionales.

Si el lunes Starmer pone fecha a su salida, cerrará meses de erosión y le dará a Trump justo el final que el presidente ya proclamó. Pero ese guion todavía no está escrito en Londres: hasta ahora, el único que dio por terminada la era Starmer fue un presidente al otro lado del Atlántico, no el premier británico ni su partido.

Fuentes: 1, 2, 3

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