TL;DR:
- El Instituto de Astrofísica de Canarias y la empresa estadounidense Predictive Science Inc. publicaron el 31 de julio la simulación de la corona solar que debería verse durante el eclipse total del 12 de agosto, calculada en el supercomputador La Palma.
- La NASA volará un WB-57 a 50,000 pies con cuatro cámaras que graban al menos 20 imágenes por segundo, y estudiantes universitarios lanzarán 86 globos entre Islandia y España.
- Desde el suelo, la totalidad dura 2 minutos y 18 segundos como máximo. Todo el operativo funciona además como ensayo para el eclipse del 2 de agosto de 2027.
El Instituto de Astrofísica de Canarias ya publicó cómo debería verse la corona solar durante el eclipse total del 12 de agosto de 2026, y lo hizo antes del eclipse. La simulación, calculada en el supercomputador La Palma junto al grupo estadounidense Predictive Science Inc., predice las estructuras que aparecerán alrededor del Sol cuando la Luna lo tape sobre el norte de España. Ese día la predicción se compara contra las fotografías. Si coinciden, los modelos de calentamiento coronal ganan crédito; si no, los astrofísicos tendrán que revisar sus hipótesis térmicas. Alrededor de esa prueba se mueve un aparato desigual: un avión de la NASA a 15,000 metros, 86 globos lanzados por estudiantes universitarios y una red de voluntarios con telescopios de 1,800 dólares.
La franja de totalidad cruzará Groenlandia, Islandia, España y un rincón de Portugal, en una banda de unos 293 kilómetros de ancho. Y ahí está el problema de fondo que todos persiguen: la superficie del Sol ronda los 6,000 °C, pero la corona alcanza millones de grados, según el propio IAC. Nadie sabe con certeza qué mecanismo físico calienta esa capa exterior, y desde la Tierra solo se ve a simple vista durante los pocos minutos de un eclipse total.

La simulación se calculó en La Palma y se puede consultar punto por punto
El cálculo no salió de una sola foto del Sol. Como es imposible ver toda la estrella a la vez, el equipo reconstruyó el mapa magnético cosiendo observaciones tira por tira a lo largo de una rotación solar completa, con datos del satélite SDO de la NASA, de Solar Orbiter de la ESA y de la red internacional GONG, que tiene una de sus estaciones clave en el Observatorio del Teide. Con ese mapa de partida, el supercomputador resolvió las ecuaciones magnetohidrodinámicas que describen cómo se forman los penachos y las estructuras que se verán el 12 de agosto. El código lo desarrolló Predictive Science y lo adaptó el Servicio de Informática Especializada del IAC.
La imagen que el instituto publicó corresponde a la vista desde Palencia, pero el equipo abrió también un mapa interactivo donde cualquiera puede elegir su punto geográfico y ver qué corona le tocaría.
En Palencia el IAC reunirá a más de 40 astrónomos españoles, marroquíes y estadounidenses bajo el proyecto NATE (North African Telescope Eclipse), que nace ese día y se consolida un año después en Marruecos, con la Mohammed VI Polytechnic University y el Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos. Durante tres días el equipo montará charlas, talleres y puntos de observación segura mientras prueba en vivo el protocolo de datos de la red.

Un avión a 460 millas por hora y 86 globos lanzados por estudiantes
En el escalón más caro está el WB-57 de la NASA. En su cono de nariz lleva el SCIFLI Multispectral Airborne Imager, cuatro cámaras desarrolladas en el Centro de Investigación Langley que registrarán al menos 20 imágenes por segundo en luz visible e infrarroja. Volando a 50,000 pies queda por encima de las nubes y capta longitudes de onda infrarrojas que la atmósfera baja absorbe antes de que lleguen al suelo, algo que solo se ha logrado unas pocas veces. Persiguiendo la sombra a 460 millas por hora, el avión estira su ventana de observación de los 2 minutos y 18 segundos del suelo a casi tres minutos.
El mismo instrumento ya voló en el eclipse de abril de 2024, y de ahí salieron las correcciones para esta campaña: el equipo de Amir Caspi, del Southwest Research Institute en Boulder, ajustó los tiempos de exposición porque las zonas más brillantes se quemaron en las imágenes de aquella vez.
"El Sol siempre está cambiando. Cada eclipse es diferente."
El segundo escalón lo cargan estudiantes. El Nationwide Eclipse Ballooning Project, que dirige Angela Des Jardins desde Montana State University, manda equipos universitarios a Islandia y España. En Islandia, dos equipos lanzarán 80 globos en una campaña que arranca 18 horas antes del eclipse y no para hasta ocho horas después, para medir qué le pasa a la capa límite, la porción de atmósfera que toca el suelo. En España, tres equipos soltarán seis globos con cámaras de 360 grados para fotografiar la sombra desde arriba y sensores de ozono.
Seis estudiantes de Connecticut llegan a Burgos con un globo y un sensor de ozono
Uno de esos equipos españoles viene de Connecticut. Seis estudiantes de la University of Hartford y la University of Bridgeport viajan a Burgos para lanzar un globo con cámara de 360 grados y equipo de medición de ozono, según reportó la emisora pública Connecticut Public. El 17 de julio hicieron el ensayo general en el campus de Hartford: inflaron un globo de gran altitud, lo soltaron atado, lo recuperaron y lo pincharon con un cuchillo.
Nicolas Zoghb, profesor asistente de Bridgeport, precisó a esa emisora que el globo no llega al espacio sino al borde de la estratosfera. Luis Cardoso, estudiante de maestría del mismo equipo, contó que lo que estudian en clase sobre globos sonda y diseño de satélites lo están aterrizando por fin en algo que se lanza de verdad.
Los voluntarios aportan lo que un solo avión no puede
El escalón más barato es también el que da continuidad. La Dynamic Eclipse Broadcast Initiative es una red de observadores voluntarios coordinada por astrónomos de Southern Illinois University Carbondale y financiada en parte por la NASA y la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Bob Baer, uno de sus investigadores principales, explicó a Space.com que armaron un montaje portátil y relativamente barato: unos 1,800 dólares por equipo contando computadora, montura, telescopio y cámara.
Con eso, en el eclipse de 2024 desplegaron más de 80 equipos con telescopios idénticos a lo largo de la franja estadounidense. Subieron el material casi en tiempo real a transmisiones en vivo, y varios integrantes del proyecto recibieron premios Emmy por esa cobertura. La parte científica llegó después: voluntarios del proyecto firman un artículo aceptado en Astrophysical Journal Letters que siguió la estructura y la dinámica de la corona interior desde 11 estaciones distintas a lo largo de 49 minutos de evolución. Un avión no puede hacer eso. Una sola persona con un telescopio, tampoco.
"La fuerza del proyecto es la red de telescopios."
Para el 12 de agosto la iniciativa manda solo dos equipos: uno a León y otro al pueblo vallisoletano de Valoria la Buena, a 150 kilómetros al sureste. Detrás de ese despliegue modesto hay ocho meses de preparación y un dato que casi nadie contó: el citizen scientist Charles Greenwald, que encabeza el segundo equipo, viajó varias veces a Guadalajara, México, para entrenar a su gente antes de la expedición a España, además de probar las actualizaciones del software que gobierna las cámaras durante la totalidad.
Lo que ni la NASA ni el IAC pueden dar por hecho todavía
Las propias instituciones enumeran sus incógnitas, y conviene leerlas antes que los titulares:
- En los eclipses de octubre de 2023 y abril de 2024, la capa límite se adelgazó donde el cielo estaba despejado, pero no donde había nubes. En Islandia, en agosto, los días son larguísimos y las noches cortas, así que la influencia nocturna puede ser mucho más débil. Matthew Bernards, profesor de ingeniería química de la Universidad de Idaho y responsable de uno de los equipos islandeses, lo plantea como la pregunta central del experimento: si este eclipse alcanzará a colapsar la capa límite.
- El ozono bajó durante la totalidad en 2024. Nadie sabe si repetirá el comportamiento ahora, con el eclipse ocurriendo más tarde en el día y en otra estación del año.
- La predicción de la corona puede no cuadrar. Ese es su trabajo.
La ESA también observará el eclipse desde tierra y desde el espacio para afinar cómo se propagan las tormentas solares, y su misión Solar Orbiter, en vuelo desde 2020, lleva años midiendo la atmósfera y el viento del Sol. Miho Janvier, coinvestigadora principal de esa misión, resumió a la agencia AFP el valor del ejercicio en términos poco solemnes: los eclipses sirven para comprobar qué tan buenos son los modelos, o qué tan malos. Ese aviso importa fuera del laboratorio, porque de esos modelos salen las alertas de clima espacial que hoy protegen satélites, redes eléctricas y comunicaciones.
Preguntas rápidas sobre el eclipse del 12 de agosto
¿Se verá el eclipse total del 12 de agosto en México?
No. La franja de totalidad cruza Groenlandia, Islandia, España y un pequeño rincón de Portugal. La NASA ubica el eclipse parcial en partes del norte de Estados Unidos, Canadá, Europa y el noroeste de África, y no incluye a México ni a América Latina en esa lista.
¿Dónde se puede ver la predicción de la corona solar?
El IAC y Predictive Science Inc. publicaron un mapa interactivo en eclipse.predsci.com/local-view que permite elegir cualquier punto geográfico y ver la simulación de la corona para esa ubicación. La imagen que difundió el instituto corresponde a la vista desde Palencia.
¿Cuánto dura la totalidad del eclipse del 12 de agosto?
Dos minutos y 18 segundos como máximo desde el suelo, según la NASA, en un punto cercano a Islandia. En España es más corto: el Instituto Geográfico Nacional calcula 76 segundos en A Coruña, con el Sol a solo 12 grados sobre el horizonte. El avión de la NASA estira su vista a casi tres minutos.
El 12 de agosto la sombra de la Luna cruzará de Groenlandia a Baleares y la corona quedará expuesta poco más de un minuto en buena parte de la franja española. De esos segundos salen los datos con los que se afinan los modelos que avisan cuándo una tormenta solar puede tumbar un satélite o una red eléctrica. Y el 2 de agosto de 2027, con seis minutos y 23 segundos de totalidad sobre el norte de África, los mismos equipos volverán a intentarlo con más estaciones y menos margen de error: la iniciativa de voluntarios ya trabaja en un plan tentativo de 27 equipos y empieza a reclutar este otoño.