TL;DR:
- Un equipo dirigido por Amanda Sickafoose, del Planetary Science Institute, analizó diez ocultaciones estelares de Plutón entre agosto de 2017 y julio de 2023 y publicó los resultados en The Planetary Science Journal.
- La presión se mantuvo plana desde el sobrevuelo de New Horizons en 2015 hasta cerca de 2021; al comparar ese periodo con 2022, bajó 16% (más o menos 2 puntos) en el modelo que incluye bruma y 7% (más o menos 6 puntos) en el de atmósfera limpia.
- Plutón no vuelve a acercarse al Sol hasta 2114, y los modelos citados en el propio estudio esperan un descenso importante de presión sin que eso implique un colapso total.
La atmósfera de Plutón dejó atrás casi seis años de calma y empezó a perder presión, según un estudio publicado en The Planetary Science Journal por un equipo que encabeza Amanda Sickafoose, del Planetary Science Institute. Al comparar diez ocultaciones estelares observadas entre agosto de 2017 y julio de 2023, los autores concluyeron que la presión se mantuvo en meseta desde el sobrevuelo de New Horizons, en julio de 2015, hasta más o menos 2021, y que en 2022 cayó 16%. La medición pesa porque la atmósfera de Plutón vive pegada a sus hielos: está sostenida por el equilibrio de vapor con la superficie, así que una presión que baja apunta a nitrógeno que vuelve a congelarse mientras el planeta enano se aleja del Sol.
Nadie tiene una nave cerca desde que New Horizons pasó de largo, y ni los mejores telescopios espaciales ven a Plutón como algo más que una mancha diminuta. De ahí el rodeo: hay que esperar a que ese mundo de 2,377 km de diámetro, unos dos tercios de nuestra Luna, se cruce justo delante de una estrella. Cuando ocurre, su sombra barre una franja de la Tierra y quien caiga dentro mide cómo se apaga y regresa la luz. La atmósfera desvía los rayos antes de que el cuerpo sólido los tape del todo, y las partículas de bruma los dispersan como niebla. De esa curva salen la presión, la temperatura y el estado de la bruma. El equipo reunió diez eventos, y solo cuatro pudieron registrarse desde dos o más sitios a la vez.

Dos cifras para la misma caída, y una casi se la come el error
El estudio no entrega un solo número. A 1,275 km del centro de Plutón, con un modelo de atmósfera limpia, la presión bajó 7%, con un margen de 6 puntos: el rango real va de 1% a 13%. A 1,215 km, unos 28 km sobre la superficie y el radio de referencia que la literatura usa desde hace años, con un modelo que sí incluye bruma, la caída fue de 16% con margen de 2 puntos. El titular se quedó con el 16, que es el dato más firme de los dos, aunque también el que depende de suponer una atmósfera con bruma como la que New Horizons fotografió en 2015.
Los propios autores cierran el resumen del paper advirtiendo que "se necesitan más datos para confirmar un cambio reciente de presión". No es cortesía académica: la calidad de los diez conjuntos varía muchísimo, desde curvas con relación señal-ruido de 158 hasta otras de un solo dígito, y algunas resultaron demasiado ruidosas para sacar conclusiones firmes.
Siete años de resultados que no cuadraban entre sí
Plutón lleva desde 2019 sin consenso. Un equipo japonés reportó en 2020 una caída cercana a 21% entre 2016 y 2019, medida desde un solo telescopio. Otro grupo, a partir de la ocultación del 15 de agosto de 2018, sostuvo que la atmósfera ya empezaba a congelarse. Y en 2021 el equipo de Sicardy analizó una ocultación observada desde Devasthal, en India, y concluyó justo lo contrario: meseta desde mediados de 2015. Antes de toda esa discusión la serie histórica iba en la otra dirección, con una presión que se duplicó entre 1988 y 2002 y siguió subiendo de forma monótona hasta 2016.
Lo que aporta este trabajo no es una ocultación más, sino diez procesadas con el mismo método, que es exactamente lo que faltaba para comparar peras con peras.
"Nuestro trabajo sugiere que la atmósfera empezó a bajar de presión hace poco", dijo Sickafoose. La investigadora espera reunir más datos en los próximos años, incluso décadas, para confirmar o descartar la tendencia.
México, España y Chile pusieron telescopios en esta medición
La lista de sitios del paper se lee como un mapa: Hawái, Arizona, Nuevo México, Texas, California, Alemania, Sudáfrica, Australia. Y tres paradas en países de habla hispana.
La primera es mexicana. La curva de luz con mejor relación señal-ruido de todo el conjunto, 158, no salió de un gigante en Chile ni de Mauna Kea. Salió del telescopio de 2.1 metros del Observatorio Astronómico Nacional de la UNAM en Sierra San Pedro Mártir, Baja California, durante la ocultación del 15 de agosto de 2018, contra 27 del IRTF en Mauna Kea o 21 del Magellan de 6.5 metros en Las Campanas. Pesan dos cosas ahí: la estrella de esa noche era de las más brillantes de la serie y la cámara leía cada décima de segundo. Ese conjunto tampoco es del equipo de Sickafoose; lo publicó en 2022 un trabajo firmado por Silva-Cabrera y colegas en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, y los autores lo incorporaron porque mejoraba el ajuste atmosférico.
La segunda es española. La ocultación del 23 de agosto de 2022 se siguió con el telescopio Liverpool de 2.3 metros en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, y la del 20 de noviembre de 2018 desde el Observatorio del Teide, en Tenerife.
La tercera es chilena. El evento del 6 de agosto de 2021 se cazó desde Las Campanas con el Magellan Clay, desde Cerro Pachón con Gemini Sur y desde Cerro Tololo, y resultó una ocultación rasante: las cuerdas rozaron la atmósfera sin llegar a tapar el disco. Entre los diecisiete firmantes del paper aparece además Patricio Rojo, del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile.
Sputnik Planitia es la razón por la que la atmósfera puede aguantar
Que la presión baje no significa que Plutón se quede sin aire. El estudio recuerda que los modelos de transporte de volátiles llevan años partidos entre dos finales: colapso en las próximas décadas o una atmósfera que sobrevive a los 248 años de órbita completa. Los más recientes coinciden en un descenso importante de presión y, al mismo tiempo, apuntan a que el depósito de nitrógeno de Sputnik Planitia, la llanura helada que forma el lado izquierdo del corazón de Plutón, sumado a la inercia térmica del subsuelo, alcanza para sostener algo de atmósfera durante toda la vuelta.
El calendario tampoco premia la impaciencia. Plutón pasó por su perihelio en 1989 y desde entonces se aleja; no volverá a acercarse al Sol hasta 2114, según el Planetary Science Institute. Con esa órbita de 248 años terrestres y un eje inclinado unos 122 grados, la luz que recibe cada región de la superficie cambia de forma extrema a lo largo de un año plutoniano, y eso es lo que empuja el hielo de un hemisferio al otro.

Preguntas rápidas sobre la atmósfera de Plutón
¿Se está quedando Plutón sin atmósfera?
No es lo que dice el estudio. El equipo de Sickafoose midió una caída de presión de 16% entre el periodo 2015-2021 y 2022, y advierte que hacen falta más datos para confirmarla. Los modelos citados en el paper esperan un descenso importante en las próximas décadas, y también que el nitrógeno de Sputnik Planitia sostenga algo de atmósfera durante toda la órbita.
¿Qué es una ocultación estelar?
Es el instante en que Plutón pasa justo delante de una estrella vista desde la Tierra y proyecta su sombra sobre nuestro planeta. Los telescopios que caen dentro de esa franja miden cómo se atenúa y regresa la luz de la estrella: la atmósfera desvía los rayos antes de que el cuerpo sólido los bloquee, y de esa curva se deducen presión, temperatura y bruma.
¿Cuándo volverá Plutón a acercarse al Sol?
En 2114, de acuerdo con el Planetary Science Institute. Plutón pasó por su perihelio en 1989 y desde entonces se aleja, con una órbita que dura 248 años terrestres. Es la primera vez que entra en el sistema solar exterior desde que fue descubierto en 1930, así que cada medición de presión de las próximas décadas es material nuevo.
Lo que sigue es agenda y paciencia. Cada medición futura depende de que Plutón se cruce con una estrella brillante y de que la sombra caiga sobre alguien con el telescopio listo esa noche. Si la caída se repite en las próximas ocultaciones, la discusión abierta desde 2019 se cierra del lado de quienes anticiparon el congelamiento, y en esa cuenta seguirán pesando los telescopios de México, España y Chile.