TL;DR:
- La NOAA mantiene activo su aviso de El Niño desde el boletín del 9 de julio y calcula en 97% la probabilidad de que el evento siga vigente a inicios de 2027.
- El índice semanal de la región Niño 3.4 marca +1.2 °C, pero el de la región Niño 1+2, frente a Perú y Ecuador, va en +2.7 °C.
- El INTA calcula que hasta 5.2 millones de hectáreas de Corrientes podrían quedar bajo agua si se repite un evento como el de 1997-1998.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA le asigna un 81% de probabilidad a que El Niño llegue a categoría muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, un nivel que lo colocaría entre los episodios más grandes del registro histórico, que arranca en 1950. El aviso de El Niño sigue activo desde el boletín del 9 de julio y la agencia calcula en 97% la probabilidad de que el fenómeno siga en pie hasta principios de 2027. Tres gobiernos ya se movieron con ese pronóstico en la mano: Perú tiene su costa en alerta, México publicó su calendario de lluvias y ciclones, y en Argentina el INTA le puso número al peor escenario. Lo que no existe en ninguna escala oficial es el apodo con el que circula todo esto, "Súper Niño", que la Conagua mexicana pidió expresamente dejar de usar.
El Niño es la fase cálida del ENOS, el ciclo natural del Pacífico ecuatorial que calienta la superficie del mar, cambia el rumbo de las corrientes y con ellas reordena las lluvias de medio planeta. Aparece cada dos a siete años y el episodio anterior, el de 2023-2024, ayudó a que esos dos años rompieran uno tras otro el récord de temperatura global, según la Organización Meteorológica Mundial.
Los números del boletín del 9 de julio conviene leerlos con calma. El índice semanal de la región Niño 3.4, el termómetro estándar del fenómeno, marcaba +1.2 °C. El de la región Niño 1+2, la franja de océano pegada a las costas de Perú y Ecuador, iba en +2.7 °C. El más occidental, Niño 4, apenas en +0.5 °C. El calentamiento no está repartido parejo y la parte que más quema es justo la que le toca a Sudamérica.
Debajo del agua pasa algo que explica el resto. Una onda Kelvin de hundimiento profundizó la termoclina y empujó calor hacia el Pacífico oriental, y los índices de Oscilación del Sur, que miden cómo responde la atmósfera, ya venían claramente negativos. Cuando el océano y el aire se acoplan así, el evento deja de ser una posibilidad de modelo.
Por qué "Súper Niño" no aparece en ninguna escala oficial
La escala que usan los organismos meteorológicos tiene cuatro peldaños y ninguno se llama de esa forma. El International Research Institute for Climate and Society, de la Universidad de Columbia, los define por la anomalía de la región Niño 3.4: débil entre +0.5 y +1.0 °C, moderado entre +1.0 y +1.5, fuerte entre +1.5 y +2.0, y muy fuerte por arriba de +2.0. La Conagua maneja la misma lógica con tres etiquetas y una advertencia extra: calificó de incorrectos los apodos "Súper Niño" y "Niño Godzilla" y pidió a los medios evitar adjetivos sin sustento científico.
El punto no es de vocabulario. Ponerle nombre de monstruo a un evento sugiere que ya se sabe qué va a pasar en cada región, y eso es exactamente lo que ningún organismo firma. Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional mexicano, lo resumió con dos ejemplos que desarman cualquier automatismo:
"Cada evento del Niño es diferente a otro"
En 2015, con un Niño muy fuerte encima, México cerró con superávit de lluvias. En 2023 hubo un déficit importante. Misma categoría, resultados opuestos.
México: más ciclones en el Pacífico y menos en el Atlántico
El SMN ubica el fortalecimiento del fenómeno entre septiembre y octubre de 2026 y su pico en diciembre, con 63% de probabilidad de que alcance la categoría muy fuerte. Es una cifra distinta al 81% de la NOAA porque recorta un periodo distinto, así que no se leen una contra la otra; lo que sí comparten las dos agencias es el calendario. Sobre ese pronóstico, Conagua presentó un escenario de efectos que reparte agua y sequía de manera muy desigual dentro del país:
- Entre julio y agosto se esperan lluvias por debajo del promedio en el noreste, el sur y el sureste.
- A partir de octubre las precipitaciones vuelven a niveles normales o superiores al promedio.
- De noviembre de 2026 a abril de 2027, el norte y el noreste entran en un periodo claramente más húmedo.
- La temporada arranca con un pronóstico de 18 a 21 ciclones tropicales en el Pacífico y de 11 a 15 en el Atlántico.
- Para la primavera de 2027 se anticipan temperaturas arriba del promedio, más ondas de calor, mayor riesgo de incendios forestales y problemas de calidad del aire.
El reparto de ciclones tiene una explicación física: El Niño refuerza los vientos en altura sobre el Caribe, que decapitan las tormentas antes de que se organicen, y al mismo tiempo suelta ese freno en el Pacífico. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el gobierno federal desarrolla un sistema de alertas por celular para avisar de riesgos meteorológicos.
Perú tiene su costa en alerta hasta abril de 2027
El ENFEN, la comisión multisectorial peruana que monitorea el fenómeno, publicó su Comunicado Oficial N° 13 el 17 de julio y mantuvo el estado de "Alerta de El Niño Costero". Su lectura es la más específica de todas porque Perú vive pegado a la región Niño 1+2, la que va en +2.7 °C.
En esa franja, el organismo considera probable que El Niño Costero siga hasta abril de 2027 con magnitud fuerte, y no descarta que llegue a magnitud extraordinaria hacia fines de este año. Para la región Niño 3.4 proyecta magnitud muy fuerte en noviembre y diciembre de 2026. En el trimestre julio-septiembre, las temperaturas del aire se mantendrían muy por encima de lo habitual en toda la costa, y para el verano 2026-2027 el escenario más probable son lluvias superiores a lo normal en la costa norte y central, mientras la región andina central y sur se queda entre condiciones normales e inferiores.
El efecto ya se está cobrando en el mar. Con las aguas cálidas, la anchoveta se repliega hacia el litoral y más profundo de lo normal, gastando reservas energéticas, mientras entran especies de aguas ecuatoriales y oceánicas como el barrilete, el atún aleta amarilla y los picudos. El ENFEN pidió a las autoridades intensificar la preparación de cara a la temporada de lluvias, que va de septiembre de 2026 a abril de 2027.
Argentina: el número que el INTA puso sobre la mesa
Del otro lado del continente, la cuenta se hace en hectáreas. El INTA advirtió el 30 de julio, según difundió el medio especializado AgroLatam, que hasta 5.2 millones de hectáreas de Corrientes podrían quedar bajo agua si en la próxima primavera se desarrolla un evento de intensidad parecida al de 1997-1998.
Aquella referencia no es retórica. En ese episodio las precipitaciones subieron entre 50% y 90% respecto de un año normal y el 58% de la superficie provincial terminó cubierta por agua durante abril y mayo de 1998. Hoy esa cobertura ronda el 22%, pero los investigadores aclararon que la retracción de lagunas y esteros no reduce el riesgo: más de 3 millones de hectáreas que ahora están secas volverían a inundarse.

Ditmar Kurtz, investigador del INTA Corrientes, sostuvo que todos los modelos climáticos coinciden en la posibilidad de un evento fuerte o muy fuerte entre septiembre y octubre, aunque sigue habiendo incertidumbre sobre la intensidad final. El organismo desarrolló junto al Gobierno de Corrientes la plataforma SAEPga, armada a partir de 37,300 catastros rurales, que permite al productor meter su número de catastro y ver qué partes de su campo son las más bajas. La recomendación de Kurtz fue directa:
"No queda otra que prepararse"
En la provincia de Buenos Aires el gobierno tomó el mismo camino. El ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, ubicó cerca del 90% la probabilidad de entrar en una fase cálida de intensidad relevante, y municipios como Olavarría y Zárate ya avanzan con esquemas de emergencia, según La Letra Chica. El meteorólogo Marcelo Madelón dijo en Infobae que las lluvias del sur de Brasil ya hacen crecer el Iguazú, el Uruguay y el Paraná, y que eso todavía no es el evento grande sino su anticipo. Su diagnóstico sobre la capacidad de respuesta fue igual de seco:
"Argentina no cuenta con infraestructuras adecuadas"
España y Europa quedan del lado difuso del pronóstico
Para el continente europeo, la Organización Meteorológica Mundial anticipa un contraste norte-sur: más probabilidades de lluvias por encima de lo normal en el sur y por debajo de la media en el norte. Es la señal más débil de todas las que aparecen en este pronóstico, porque la influencia de El Niño sobre la península ibérica llega filtrada por otros patrones atmosféricos. El organismo sí es tajante en lo general: un episodio fuerte eleva el riesgo de olas de calor terrestres y marinas, sequías y lluvias torrenciales en numerosas regiones a la vez, que es precisamente lo que hace difícil planear con una sola etiqueta.

Preguntas rápidas sobre El Niño 2026-2027
¿Qué es el Súper Niño y por qué dicen que el término es incorrecto?
No es una categoría científica. La escala oficial clasifica el evento por la anomalía de la región Niño 3.4: débil, moderado, fuerte y muy fuerte, este último por encima de +2.0 °C. La Conagua calificó de incorrectos los apodos Súper Niño y Niño Godzilla y pidió evitar adjetivos sin sustento científico.
¿Cuándo llega El Niño a México y qué pasa con las lluvias?
El SMN ubica el fortalecimiento entre septiembre y octubre de 2026, con el pico en diciembre. Julio y agosto vienen con lluvias por debajo del promedio en noreste, sur y sureste; desde octubre vuelven a niveles normales o superiores, y el norte entra en fase húmeda de noviembre de 2026 a abril de 2027.
¿Hasta cuándo dura la alerta de El Niño costero en Perú?
El ENFEN mantiene el estado de Alerta de El Niño Costero y considera probable que el evento continúe hasta abril de 2027 en la región Niño 1+2, con magnitud fuerte y sin descartar magnitud extraordinaria hacia finales de 2026. La temporada de lluvias corre de septiembre de 2026 a abril de 2027.
Las próximas dos fechas están marcadas en el calendario: la NOAA publica su siguiente boletín el 13 de agosto y el ENFEN el 14 de agosto. Ahí se verá si ese 81% sube, baja o se sostiene. Mientras tanto, los plazos que sí están fijos son los de la temporada de lluvias peruana, que arranca en septiembre, y los de la primavera austral, que es cuando el agua empieza a bajar por la cuenca del Plata. Los organismos no piden esperar la confirmación: piden limpiar desagües y clasificar hacienda ahora.