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SpaceX se hunde en bolsa tras su IPO récord, pero su debut de bonos atrae 89.000 millones

La acción de SpaceX cae tras su IPO récord, pero su debut de bonos atrae 89.000 millones en demanda

por Ricardo Perez
SpaceX se hunde en bolsa tras su IPO récord, pero su debut de bonos atrae 89.000 millones
Photo by SpaceX / Unsplash

TL;DR:

  • SpaceX lanzó su primera emisión de bonos en EE. UU.: busca entre 20.000 y 25.000 millones de dólares en cinco tramos que se fijan este 23 de junio de 2026.
  • La demanda llegó a unos 89.000 millones, más de cuatro veces el monto buscado, apenas dos semanas después de la mayor salida a bolsa de la historia.
  • El contraste es brutal: los bonistas hacen fila para prestarle mientras la acción (NASDAQ: SPCX) cae más de 30% desde su pico de 225,64 dólares.

SpaceX abrió su primera venta de bonos en Estados Unidos y los inversionistas la desbordaron. La compañía de Elon Musk busca levantar entre 20.000 y 25.000 millones de dólares y atrajo cerca de 89.000 millones en órdenes, según reportó Bloomberg, en una de las mayores colocaciones de deuda con grado de inversión del año. La operación —cinco tramos que se fijan este martes 23 de junio de 2026— llega menos de dos semanas después de que SpaceX protagonizara la IPO más grande jamás registrada. Y ocurre justo cuando su acción se desploma: el mercado de deuda se pelea por prestarle al mismo tiempo que la bolsa castiga sus planes de gasto. Ese choque de señales es la verdadera historia.

Los números de la colocación explican el apetito. En el extremo bajo del rango buscado, la demanda supera la oferta más de cuatro veces. El tramo más largo, con vencimiento en 2056, ajustó su precio a alrededor de 1,75 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro, señal de que los compradores aceptaron un rendimiento menor con tal de entrar. Cinco bancos coordinan la emisión: Goldman Sachs, Morgan Stanley, JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup.

¿A dónde va el dinero? No a financiar cohetes nuevos, sino a ordenar la casa. Los fondos refinancian un préstamo puente de 20.000 millones que SpaceX usó este año para retirar cerca de 17.500 millones en deuda basura de alto interés heredada de X y xAI. Ese puente costaba alrededor de 4,5% anual, más o menos la mitad de lo que pagaban los bonos chatarra que reemplazó. La emisión convierte ese financiamiento temporal en deuda permanente del mercado de capitales.

stock market candlestick chart on dark screen
Photo by Maxim Hopman / Unsplash

La paradoja: el mercado de bonos compra lo que la bolsa vende

Aquí está el nudo. Mientras los accionistas vendían, los bonistas hacían exactamente lo contrario. La acción de SpaceX, que cotiza en el Nasdaq como SPCX, perdió más de 30% desde su máximo; por la cuenta de Benzinga, cerca de un billón de dólares de valor de mercado se evaporó en una semana. Y aun así, su primer bono recibió cuatro veces más demanda de la que pedía.

La explicación está en que cada mercado mira un tablero distinto. Al bonista le basta una pregunta: ¿alcanza el efectivo para pagar la deuda? Al accionista le toca otra mucho más exigente: ¿justifican Starship, la infraestructura de IA y los centros de datos una valoración de varios billones?

Los acreedores tienen motivos para estar tranquilos:

  • SpaceX declaró alrededor de 100.800 millones de dólares en caja y unos 29.000 millones en deuda de largo plazo.
  • Las tres grandes calificadoras le dieron grado de inversión el 18 de junio: Moody's la puso en Baa1, Fitch en BBB+ y S&P en BBB, todas con perspectiva estable.
  • Buena parte de lo recaudado refinancia obligaciones que vencen en 2027, no proyectos nuevos, lo que abarata el riesgo de la operación.
  • Starlink, con unos 12 millones de suscriptores, genera un flujo de ingresos recurrente que los prestamistas ven como el activo más sólido del balance.

Robert Schiffman, analista de Bloomberg Intelligence, resumió el atractivo: la operación dejaba comprar deuda de un emisor primerizo y, de paso, diversificar la exposición al boom de la IA. Los inversionistas de bonos suelen ser más cautos que los de acciones, y que aceptaran una sobredemanda de cuatro a uno dice que hasta el dinero conservador apuesta a que Starlink rinde lo suficiente para cubrir la deuda.

De los 225 dólares al desplome: el efecto Anysphere

Para entender el castigo bursátil hay que rebobinar dos semanas. El 12 de junio de 2026, SpaceX debutó en el Nasdaq a 135 dólares por acción y recaudó unos 75.000 millones, lo que la valoró en torno a 1,77 billones: la mayor IPO de la historia, por encima del récord de Saudi Aramco. El estreno fue eufórico. La acción tocó un máximo intradía de 225,64 dólares el 16 de junio, un alza de 25% en menos de tres días que empujó su valoración cerca de los 2,6 billones.

Entonces vino el frenazo. Ese mismo 16 de junio, SpaceX anunció la compra de Anysphere —la empresa detrás de la herramienta de IA Cursor— por 60.000 millones de dólares en acciones, una jugada que desconcertó al mercado. En los días siguientes la acción borró del orden de 600.000 millones de dólares desde su pico. Hoy ronda los 154 dólares.

El economista Mohamed El-Erian capturó la división: quien compró en la IPO sigue en ganancias, mientras que quien persiguió el máximo quedó por debajo del agua. Y los fundamentos explican la cautela. SpaceX reportó una pérdida neta de unos 4.900 millones en 2025 y un flujo de caja libre negativo de 14.000 millones ese año, más del doble del anterior; en el primer trimestre de 2026 perdió otros 4.000 millones. Sus ingresos sumaron 18.700 millones en 2025, un alza de 33% interanual, pero gasta mucho más de lo que factura. Starlink, que aporta cerca del 61% de la facturación y es el motor rentable, sostiene a unos segmentos espaciales y de IA que operan en déficit.

Por qué le toca de cerca al inversor hispanohablante

Esta no es una historia lejana para el lector de habla hispana. La IPO de SpaceX reservó cerca del 10% de las acciones para el minorista europeo —unos 55,55 millones de títulos—, con España entre los países elegibles y Banco Santander como coordinador minorista de la oferta europea. Brókers como XTB, DEGIRO o Interactive Brokers ofrecieron el debut, y Kraken habilitó en España un token (SPCXx) respaldado uno a uno por acciones reales. Muchos pequeños inversionistas de España y América Latina entraron a SPCX, y los que lo hicieron cerca del pico hoy cargan pérdidas.

Para ellos, la señal de los bonos conviene leerla con matices: la deuda con grado de inversión la compran fondos e instituciones, no el minorista, y mide la capacidad de pago de SpaceX, no el precio de su acción. Hay además un punto que las calificadoras marcaron: Musk conserva alrededor del 85% del poder de voto, una concentración de control que pesa en el gobierno corporativo de la empresa.

La pregunta de fondo sigue abierta, y los dos mercados la responden distinto. Los bonistas solo necesitan que Starlink y el balance aguanten para cobrar; los accionistas necesitan que las apuestas de largo plazo —Starship, IA, centros de datos, las adquisiciones recién digeridas— den retornos que justifiquen billones de valoración. El mercado de deuda ya dio su veredicto del primer día: está dispuesto a poner el dinero. La bolsa, por ahora, todavía lo está pensando.

Fuentes: 1, 2

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