SpaceX lanza su primer bono pese a tener $100.8 mil millones en caja; SPCX cae por tercer día
SpaceX debuta en bonos para refinanciar deuda y revela $100.8 mil millones en caja; SPCX cae con fuerza.
TL;DR:
- SpaceX (Nasdaq: SPCX) abrió su primera oferta de bonos senior no garantizados, dirigida a inversionistas institucionales, diez días después de su IPO récord del 12 de junio.
- Reveló unos $100.8 mil millones en efectivo al 19 de junio; según Bloomberg, busca al menos $20 mil millones para pagar un préstamo puente ligado a la compra de xAI.
- La acción se hundió hasta cerca de 12% en la jornada, encaminada a su tercera caída consecutiva, aun con calificaciones grado de inversión de Fitch, Moody's y S&P.
SpaceX salió este lunes 22 de junio a vender deuda por primera vez como empresa pública, apenas diez días después de protagonizar la mayor oferta pública inicial en la historia de Wall Street. En documentos presentados ante la SEC, la compañía de Elon Musk —que cotiza en Nasdaq bajo el símbolo SPCX— anunció una oferta de bonos senior no garantizados y reveló que tenía cerca de $100.8 mil millones en efectivo al 19 de junio. El mercado reaccionó de inmediato: la acción se hundió y enfiló su tercera jornada consecutiva en rojo. Y dejó una pregunta incómoda flotando en la pantalla: ¿para qué se endeuda una empresa sentada sobre $100 mil millones? La respuesta vive en una deuda que arrastra desde su apuesta por la inteligencia artificial.
La operación es, en el papel, rutina financiera. SpaceX abrió la colocación de notas no garantizadas dirigida a inversionistas institucionales calificados bajo la Regla 144A y a compradores fuera de Estados Unidos bajo la Regulación S; es decir, una venta privada, no una emisión pública registrada. La empresa fue clara sobre a dónde irá el dinero, pero guardó silencio sobre cuánto piensa levantar.
Según la documentación, los recursos netos se destinarán a:
- Pagar por completo el saldo de su préstamo puente (bridge loan).
- Cubrir las comisiones y gastos relacionados con la operación.
- Usar el remanente, si lo hay, para fines corporativos generales.
Lo que SpaceX no dijo fue el monto ni el precio de los bonos. Ese dato lo aportó Bloomberg: la compañía busca recaudar al menos $20 mil millones, una cifra que calza con el tamaño del préstamo puente que necesita refinanciar.
Por qué una empresa con $100 mil millones sale a pedir prestado
El número de caja impresiona, pero no cuenta toda la historia. Es una foto del 19 de junio, y la propia empresa advirtió que su efectivo al 30 de junio podría ser materialmente distinto, así que pidió no tomar la cifra como referencia fija. Lo de fondo es otra cosa: ese préstamo puente de unos $20 mil millones —el grueso de los $29.1 mil millones de deuda de largo plazo que SpaceX reportó a marzo— vence en septiembre de 2027 y se contrató para financiar la compra de xAI, la startup de inteligencia artificial de Musk, cerrada en febrero. Refinanciarlo con bonos a tasa de grado de inversión sale más barato que dejarlo en un crédito puente. No es una empresa corta de efectivo buscando oxígeno. Es una empresa cambiando deuda cara por deuda barata.
Calificaciones grado de inversión para un debutante que pierde dinero
Aquí asoma la primera contradicción. SpaceX nunca había emitido bonos en dólares y, aun así, llegó al mercado con el sello que más tranquiliza a los inversionistas conservadores. Tres agencias le pusieron nota de grado de inversión el mismo día en que sus acciones caían cerca de 4%:
- Fitch asignó BBB+ y destacó que SpaceX ha puesto en órbita más del 80% de la masa global desde 2023.
- Moody's otorgó Baa1 con perspectiva estable, subrayando su dominio en lanzamientos orbitales y la mayor red de banda ancha en órbita baja, Starlink.
- S&P Global completó el trío de calificaciones grado de inversión.
La foto financiera, en cambio, es la de una empresa que todavía quema dinero: SpaceX perdió $4.9 mil millones en 2025 y otros $4.28 mil millones solo en el primer trimestre de 2026, con una valuación que ronda los $2.2 billones de dólares. El examen real, como apuntó la prensa especializada, no es si SpaceX es una buena historia de crecimiento, sino si sus ingresos contratados alcanzan para pagar $20 mil millones de deuda mientras sigue gastando a gran escala. Hoy Starlink aporta la mayor parte de los ingresos; el crecimiento que promete vive del lado de la IA, donde la compañía ha cerrado acuerdos de cómputo de largo plazo —reportados con firmas como Anthropic y Alphabet (Google)— que le dan a los tenedores de bonos un flujo que modelar.
La euforia post-IPO encuentra su techo
La caída de este lunes no salió de la nada. Desde su debut del 12 de junio —una IPO que recaudó cerca de $86 mil millones tras ejercerse la opción de sobreasignación y que convirtió a Musk en el primer billonario del planeta, con una fortuna por encima del billón de dólares—, la acción vivió una montaña rusa. Subió tan fuerte en sus primeros días que su valor de mercado superó por momentos a Amazon y, brevemente, a Microsoft. Después llegó el aterrizaje: bajó 5% el miércoles, 3.6% el jueves y volvió a hundirse el lunes. Pese a todo, al cierre del jueves seguía 37% arriba de su precio de salida de $135.
La señal del lunes tiene nombre conocido en los mercados: sell the news. La acción llegó a caer cerca de 12% en la jornada y rondaba una baja de 9% hacia media mañana en Nueva York. Recortó parte del golpe cuando el brazo de IA de SpaceX anunció un acuerdo para venderle capacidad de cómputo a la startup ReflectionAI, valuado hasta en $6.3 mil millones según CNBC. La presión vendedora, aun así, no soltó.
La sombra ESG sobre el bono
No todos celebran por igual. Días antes de la IPO, MSCI le asignó a SpaceX una calificación CCC, la más baja de su escala ESG, citando preocupaciones de gobernanza y sostenibilidad. La empresa sacó 1 sobre 10 en controversias y 3.2 sobre 10 en gobernanza, con señalamientos sobre el control concentrado de Musk, que posee cerca del 42% de la compañía pero maneja alrededor del 85% de los votos. La respuesta de Musk fue, como suele, directa. En X escribió:
"Lamentablemente, los cohetes eléctricos son imposibles."
Con esa frase desestimó las reglas ESG que penalizan a las industrias intensivas en emisiones, en un eco de 2022, cuando llamó "estafa" a la salida de Tesla del índice ESG del S&P 500. El detalle no es menor: en 2026 las calificaciones ESG dejan su zona gris para volverse instrumentos regulados, lo que le dará a esa etiqueta CCC más peso formal justo cuando SpaceX se asienta en los mercados públicos.
Para SpaceX, vender bonos es apenas mover una pieza: cambia un crédito puente por deuda más barata sin tocar su montaña de efectivo. Para el mercado, es la primera prueba de fuego sobre si los inversionistas más cautos del mundo están dispuestos a financiar la apuesta de Musk por la IA —en la Tierra y, eventualmente, en órbita— al ritmo y la escala que él imagina. La caída de la acción sugiere que el entusiasmo, por ahora, tiene límite.