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Reseña de Supergirl: Milly Alcock brilla en un space western de DC que no termina de despegar (70/100)

Milly Alcock conquista como Kara Zor-El, pero la nueva Supergirl de DC tropieza en su guion. Reseña: 70/100.

por Patricia Rodriguez
Reseña de Supergirl: Milly Alcock brilla en un space western de DC que no termina de despegar (70/100)

TL;DR:

  • La nueva Supergirl llega a cines de México y Latinoamérica el 25 de junio de 2026 (26 a nivel global), como la segunda película del DCU de James Gunn tras Superman.
  • Milly Alcock, vista en La Casa del Dragón, encabeza un space western de unos 175 millones de dólares dirigido por Craig Gillespie y basado en el cómic "Woman of Tomorrow".
  • Nuestro veredicto: 70/100. Actuación protagónica y villano sólidos, pero CGI irregular y un Lobo (Jason Momoa) que se siente metido a la fuerza.

Supergirl ya está en cines. La segunda película del nuevo Universo DC de James Gunn, dirigida por Craig Gillespie y protagonizada por Milly Alcock, llega a las salas de México y Latinoamérica el 25 de junio de 2026 —un día antes que su estreno global del 26— y cambia por completo el ánimo que dejó Superman. Aquí Kara Zor-El no es la heroína luminosa de siempre: es cínica, está rota y se autodestruye en una odisea espacial de venganza. La vimos antes de su llegada a salas, y este es nuestro veredicto: la película funciona cuando confía en su protagonista y se cae cuando depende de sus efectos. Calificación: 70 de 100. Recomendable, con reservas.

La historia arranca con un cumpleaños. Kara celebra sus 23 años en un bar de un planeta de sol rojo —donde, lejos del sol amarillo de la Tierra, no tiene poderes— y la fiesta se le descarrila cuando aparece Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley), una niña que vio a una banda de piratas masacrar a su familia y que solo quiere una cosa: matar al responsable. A eso se suma un reloj. Krypto, el superperro, recibe un dardo envenenado, y a Kara le quedan 72 horas para conseguir el antídoto. Venganza y cuenta regresiva: ese es todo el motor.

La cinta adapta de forma libre "Supergirl: Woman of Tomorrow", la miniserie de ocho números de Tom King y Bilquis Evely, y forma parte del bloque inicial que Gunn bautizó como "Capítulo Uno: Dioses y Monstruos". Se rodó en los estudios Warner Bros. Leavesden, en Londres, con locaciones en Escocia e Islandia, y según Tribuna de México costó alrededor de 175 millones de dólares. No es una cifra menor para una heroína que, hasta ahora, solo había tenido un cameo.

Milly Alcock sostiene la película casi sola

Si Supergirl se mantiene en pie, es por Alcock. La australiana —que el público ya ubicaba como la joven Rhaenyra en La Casa del Dragón— construye una Kara que está a años luz de la prima dulce y obediente de otras versiones. Su Kara bebe, se mete en peleas, suelta veneno y carga con la culpa del sobreviviente: vio morir a todo Krypton mientras su primo crecía tranquilo en una granja de Kansas. La contraposición con Superman se resume en una sola frase de ella en la película: "yo veo la verdad".

La propia actriz describió a su personaje, en entrevista con Reforma, como "una mujer con muchos defectos, flexible, traumatizada, valiente y hasta grosera", moldeada por el cómic de King. Y se le cree. Alcock pasa del sarcasmo a la herida sin que se note la costura, y en los flashbacks hablados en kryptoniano —idioma que ya dominaba de sus días en Poniente— sostiene escenas enteras solo con la cara. La crítica internacional coincide aquí incluso cuando no coincide en nada más: SlashFilm habla de una actuación que la consagra como estrella, Collider la llama directamente la mejor Supergirl que ha dado el cine, y hasta Variety, que destroza la película, admite que Alcock es lo único que se salva.

Un space western de venganza, no la comedia cósmica que prometía

Quien entre esperando otro Guardianes de la Galaxia se va a topar con algo distinto. Gillespie —el mismo de Yo, Tonya y Cruella— filmó un western espacial más cercano a True Grit y a Mad Max que al humor de colores de Marvel. La dupla central funciona como el clásico par de pistolero a regañadientes y compañera insoportablemente decidida. Ruthye es testaruda y exasperante, pero esa es justo la gracia: tiene la edad para serlo, y su vínculo con Kara es el corazón emocional del relato.

El villano ayuda, y mucho. Krem de las Colinas Amarillas (Matthias Schoenaerts) lidera a los Brigands, una banda de piratas que no solo saquea planetas: secuestra niñas para convertirlas en "esposas" a la fuerza. Es un horror demasiado real para una película PG-13, y ahí está su fuerza. SlashFilm lo defendió como uno de los mejores villanos recientes del género precisamente porque su crueldad se parece a la del mundo real más que cualquier devorador de planetas.

Lo que más se sostiene:

  • Milly Alcock, en una interpretación que carga la película sobre sus hombros.
  • La química entre Kara y Ruthye (Eve Ridley), el ancla emocional de toda la travesía.
  • Un villano genuinamente perturbador en Krem y los Brigands.
  • Coreografías de acción legibles, sin el montaje picado que esconde a los dobles.
  • Una banda sonora con peso, con temas de Wet Leg y Halsey marcando el pulso.

Jason Momoa nació para ser Lobo, pero su Lobo sobra

Aquí está la gran discusión de la película. Jason Momoa llega como Lobo, el cazarrecompensas intergaláctico que llevaba años queriendo interpretar, y se nota: cada vez que aparece, se roba la escena con una energía caricaturesca que el resto de la cinta no tiene. El problema es que la historia no lo necesita.

Collider lo dijo sin rodeos. Aunque Lobo formaba parte del pitch original de King, no aparece en el cómic, y su inclusión se siente como un guiño para fans más que como una pieza de la trama. Se le podría quitar y la historia no se movería un milímetro. Por momentos, Supergirl parece menos su propia película y más el episodio piloto de un futuro proyecto en solitario de Lobo. Momoa está perfecto; el guion no sabe qué hacer con él.

El CGI y el guion irregular marcan el techo de la película

Y llegamos a las grietas. El CGI es desparejo. Las coreografías cuerpo a cuerpo lucen, pero en cuanto Kara vuela o flota en el espacio, los efectos no alcanzan. SlashFilm fue puntual con esto —el vuelo es justo donde la imagen se siente más artificial—, y el acabado visual cambia de un planeta a otro: algunos mundos se ven lavados y sin vida frente a otros que sí capturan el color de los cómics.

El guion, de Ana Nogueira, es lo que más divide. Para SlashFilm, su tono sincero y sin miedo a la tristeza es la razón por la que la película funciona. Para Variety es exactamente lo contrario: su crítico, Owen Gleiberman, la calificó como una de las peores cosas salidas del nuevo DC, una cinta tan plana que tropieza con su propia pose de "punk rock" corporativo y una historia que, a su juicio, casi no existe. Entre esos dos extremos —el 7 de SlashFilm y el rechazo de Variety— se entiende mejor por qué la película aterriza en un punto intermedio.

Empty modern cinema hall with large screen and seats
Photo by idec / Unsplash

Veredicto FomoEra: 70 de 100

Supergirl es una película valiente que no termina de despegar. Tiene una protagonista que merecía mejor envoltura, un villano que incomoda como debe, y un par de ideas —la heroína imperfecta, el western espacial— que la separan del molde. Al mismo tiempo arrastra un CGI irregular, un Lobo de relleno y un guion que no convence a todos. Como segunda prueba para el DCU, sale adelante sin terminar de entusiasmar.

Con 175 millones de dólares encima y la presión de sostener el universo que Gunn apenas empieza a levantar, lo que está en juego no es solo una película: es la confianza en que esta nueva DC sabe lo que hace. Como pieza de cine, Supergirl se queda en un sólido 70 de 100: vale el boleto, sobre todo por Alcock, aunque salgas pensando en la versión más afilada que pudo haber sido.

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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