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Qué es la "estrella de agujero negro" del Webb y por qué el hallazgo no es de hoy

Nature publicó el estudio de MoM-BH*-1, un agujero negro de unas 100,000 masas solares envuelto en hidrógeno del tamaño del Sistema Solar. Es el primero de su clase, pero el trabajo circula desde marzo de 2025 y su consecuencia mayor es que los puntos rojos del Webb pesarían menos.

por Dilis Salazar
Explore the vibrant colors and details of a nebula surrounded by a sea of twinkling stars.
Foto de Scott Lord en Pexels

TL;DR:

  • Nature publicó el 12 de agosto de 2026 el análisis de MoM-BH*-1: un agujero negro de unas 100,000 veces la masa del Sol envuelto en una nube de hidrógeno del tamaño del Sistema Solar, visto cuando el universo tenía unos 660 millones de años.
  • El objeto emite 100,000 millones de veces más energía de la que puede producir cualquier estrella conocida, según el MIT, y presenta una de las mayores rupturas de Balmer registradas a cualquier distancia.
  • Si el resto de los puntos rojos del telescopio Webb también se enrojece por gas y no por polvo, sus agujeros negros pesan mucho menos de lo que se venía calculando.

Un equipo internacional de astrónomos publicó el miércoles 12 de agosto en Nature el análisis de MoM-BH*-1, un punto rojo del universo temprano que no encaja en la definición de estrella ni en la de agujero negro corriente. El modelo que mejor reproduce su luz describe un agujero negro de unas 100,000 veces la masa del Sol dentro de una capa de hidrógeno tan densa que actúa como la superficie de una estrella del tamaño del Sistema Solar. Los autores lo llaman "estrella de agujero negro" y el MIT, cuyos investigadores firman el estudio, lo presenta como una clase nueva de objeto astrofísico. Importa por lo que arrastra: esos puntos rojos aparecen en casi todas las imágenes profundas del telescopio espacial James Webb desde 2022 y qué son es uno de los debates más largos de la misión, según el MIT.

La luz se corta de golpe y eso descarta cualquier estrella

Lo que llamó la atención del equipo no fue el color, sino dónde desaparece la luz. Por debajo de cierta longitud de onda, el brillo del objeto cae en seco. Ese escalón se llama ruptura de Balmer y suele venir de gas denso que absorbe la radiación de más energía en la atmósfera de una estrella. Vega, una de las estrellas más brillantes del cielo nocturno, muestra exactamente el mismo patrón. En MoM-BH*-1 es el corte más profundo que han observado en objeto alguno, según Rohan Naidu, autor principal del estudio, en el comunicado del MIT.

El resto del espectro empeoró el rompecabezas. La luz casi no traía metales, solo hidrógeno y helio, así que la explicación de siempre para un objeto rojo (polvo interestelar que enrojece lo que hay detrás) dejaba de funcionar. El equipo probó en simulaciones qué combinación produce ese rojo sin polvo y terminó en una pantalla de hidrógeno tan compacta que se parece más a la superficie de una estrella enorme que a una nebulosa.

Faltaba justificar el brillo. Ninguna estrella alimentada por fusión nuclear puede emitir lo que se midió: 100,000 millones de veces más energía de la que produce cualquier estrella conocida, de acuerdo con el MIT. Los agujeros negros sí llegan a esa escala. Al colocar un agujero negro en crecimiento dentro del capullo de hidrógeno y variar su masa, la simulación que mejor reprodujo lo observado se quedó en unas 100,000 masas solares.

A breathtaking image of the Elephant Trunk Nebula showcasing vivid star clusters and dust formations.
Imagen ilustrativa: los astrónomos no ven directamente el agujero negro, solo la envoltura de gas que lo rodea · Foto de Marco Milanesi en Pexels

El estudio lleva casi 17 meses en internet y llegó a Nature con otro título

Los titulares de esta semana presentan el hallazgo como si fuera de hoy. No lo es. El mismo equipo subió el trabajo a arXiv el 20 de marzo de 2025, con el objeto identificado, el modelo armado y la conclusión escrita. Naidu le dijo a Scientific American que el resultado es, en cierto modo, "noticia vieja", y que lo que cambió en el intervalo es que la comunidad tuvo mucho más tiempo para digerir la idea.

Lo de esta semana es el sello. Nature publicó el 12 de agosto la versión revisada por pares, en las páginas 329 a 333 de su volumen 656, acompañada de un comentario encargado a dos astrónomos ajenos al trabajo. El objeto tampoco es reciente: salió de imágenes que el Webb tomó en 2023, dentro de un sondeo bautizado Mirage or Miracle, espejismo o milagro, diseñado para perseguir fuentes dudosas que lo mismo podían ser galaxias lejanísimas que estrellas frías cercanas disfrazadas de galaxias remotas.

Hasta el título se movió. El preprint abría con la etiqueta "Black Hole Star"; el artículo de Nature se titula "A gas-enshrouded and gas-reddened black hole at cosmic dawn". La expresión que hoy está en todos los titulares no aparece en el encabezado del artículo publicado.

Si el rojo viene del gas y no del polvo, sobran masas

MoM-BH*-1 sirve de plantilla por una razón concreta: está solo. Jorryt Matthee, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria y coinvestigador del sondeo, explicó en declaraciones recogidas por Space.com que es el mejor ejemplo hasta ahora de una "estrella de agujero negro" desnuda, sin una galaxia anfitriona que mezcle su luz con la del objeto. Cerca hay una galaxia joven a la misma distancia y, según Space.com, las estimaciones dan otros 100 millones de años antes de que choquen. Al simular cómo se vería el espectro de esa galaxia después de la fusión, obtuvieron algo muy parecido a los puntos rojos que ya se conocen dentro de galaxias.

De ahí sale la consecuencia que menos se ha contado. Durante años, los modelos que estimaron la masa de los agujeros negros de los puntos rojos aplicaron correcciones fuertes por polvo. Si el enrojecimiento viene del gas, esas correcciones sobran y el resultado queda inflado.

Dominik Schleicher, de la Universidad Sapienza de Roma, y Rodrigo Herrera-Camus, del Departamento de Astronomía de la Universidad de Concepción, en Chile, lo dejan escrito en el comentario que Nature publicó junto al estudio: si otros puntos rojos están enrojecidos por gas, sus masas reales podrían ser bastante menores que las estimadas. El preprint de 2025 lo decía más fuerte y hablaba de masas que podrían estar sobreestimadas en órdenes de magnitud.

Lo que el modelo todavía no explica

Naidu tiene una hipótesis sobre de dónde salen estos objetos: fusiones de "estrellas supermasivas" de decenas de miles de soles cada una, formadas a su vez por estrellas más pequeñas chocando en cadena dentro de cúmulos globulares. Lo dijo a Scientific American y lo presentó como una historia de origen que aún debe validarse con el Webb y con futuros radiotelescopios.

Mientras tanto, la discusión sigue abierta. Scientific American reportaba en febrero de 2026 dos frentes sin cerrar: ninguno de los agujeros negros del universo actual carga una envoltura de gas tan densa, así que falta explicar cómo se deshicieron del capullo, y por esas fechas aparecieron preprints con modelos rivales que atribuyen los puntos rojos a nubes de gas colapsando o a geometrías no esféricas. Matthee, citado por Space.com, calcula cerca de mil artículos y preprints sobre puntos rojos en los últimos dos o tres años y resume así el estado del asunto: "Lejos de ser un espejismo, bien podría ser un milagro cósmico".

Los puntos rojos dejan de ser una anomalía sin nombre y pasan a tener un modelo concreto, que se puede probar o tumbar con más espectros del Webb. Mientras eso ocurre, las masas que se les asignaron desde 2022 quedan en duda.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Dilis Salazar

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