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Nadie flotó: la NASA desmintió otra vez los 7 segundos sin gravedad del día del eclipse

Una publicación de Instagram de diciembre de 2025 inventó un documento secreto de la NASA, el "Proyecto Anchor", y fijó el 12 de agosto de 2026 como el día en que la Tierra perdería la gravedad. Ocho meses después, la agencia tuvo que volver a explicar por qué eso no puede pasar.

por Alejandro Castillo Leone
A breathtaking view of a full solar eclipse, showcasing the sun's corona.
Foto de melissa mayes en Pexels

TL;DR:

  • La NASA repitió el 12 de agosto de 2026 que la gravedad terrestre depende de la masa del planeta y que un eclipse total no la altera.
  • El relato viral atribuía esa pérdida de gravedad a un documento filtrado en noviembre de 2024, con 89,000 millones de dólares de presupuesto y entre 40 y 60 millones de muertes previstas.
  • Snopes lo desmintió en enero; Maldita.es, Newtral, VerificaRTVE y Chequeado lo repitieron entre el 9 y el 12 de agosto. Siguió circulando igual.

El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 cruzó Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, España y una esquina de Portugal, y nadie se despegó del suelo. Durante meses circuló en TikTok e Instagram la versión de que ese día la Tierra perdería la gravedad durante siete segundos por culpa de un documento secreto de la NASA llamado "Proyecto Anchor". La agencia ya lo había negado por escrito en enero ante el verificador estadounidense Snopes, y volvió a hacerlo este miércoles: la gravedad terrestre depende de la masa del planeta, no de que la Luna tape el Sol. Karen Fox, comunicadora científica sénior de la NASA, le dijo a Newsweek que la teoría "vuelve cada año". Del documento filtrado no hay rastro público.

El rumor nació en una cuenta de Instagram que ya no existe

El 31 de diciembre de 2025 empezó a circular un video en el que un usuario aseguraba que el mundo perdería la gravedad durante siete segundos el 12 de agosto de 2026, que la NASA lo sabía y que se estaba preparando sin explicar por qué. Esa cuenta ya no está disponible. La supuesta prueba era un documento clasificado, el "Proyecto Anchor", filtrado en noviembre de 2024 y con un presupuesto de 89,000 millones de dólares.

El resto del relato lo componen las consecuencias. Las publicaciones hablaban de 40 millones de muertes por caídas, destrucción de infraestructura, un colapso económico de más de diez años y pánico masivo; algunas versiones subían la cifra hasta 60 millones. Newsweek recoge además que los posts aseguraban que solo un grupo seleccionado de funcionarios y especialistas quedaría protegido en búnkeres.

Snopes revisó el caso en enero y lo clasificó como falso: no encontró ninguna referencia creíble a una filtración de la NASA con ese nombre. IFLScience, citando a ese mismo verificador, contabilizó cerca de 62,000 me gusta y 268,000 compartidos solo en Instagram. En español lo desmintieron Maldita.es, Newtral, VerificaRTVE y Chequeado, los cuatro entre el 9 y el 12 de agosto. Ninguno de esos desmentidos frenó la circulación.

La gravedad depende de la masa, no de la luz

El comunicado que la NASA entregó a los verificadores es corto y no deja margen. La agencia sostiene que la única forma de que la Tierra pierda gravedad sería que el sistema terrestre completo, es decir la masa combinada de núcleo, manto, corteza, océanos, agua continental y atmósfera, perdiera masa. Sobre el fenómeno del miércoles fue igual de tajante: "Un eclipse solar total no tiene un impacto inusual en la gravedad terrestre".

La agencia añade el matiz que el relato viral confunde. La atracción del Sol y de la Luna sobre la Tierra sí existe y sí produce un efecto medible, las mareas, pero no modifica la gravedad total del planeta, y se calcula con décadas de anticipación. Un eclipse no es una alineación excepcional que la física descubra el mismo día: es geometría conocida, publicada con años de antelación en las efemérides de la propia NASA.

El relato de las ondas gravitacionales falla en cada paso

La parte técnica del relato era su punto más débil. Según la versión que circuló, el apagón lo causaría el cruce de dos ondas gravitacionales procedentes de agujeros negros, predicho en 2019 con una probabilidad del 94.7 %, y la NASA lo sabría desde hacía cinco años.

El astrofísico Alfredo Carpineti, editor de Espacio y Física en IFLScience, desarma la frase por partes. Las ondas gravitacionales son tan débiles que detectarlas exigió la medición más precisa lograda en la historia de la humanidad. La señal que se registra corresponde a los últimos segundos de una colisión, no a un evento que pueda anunciarse con antelación. Viajan a la velocidad de la luz, así que no hay forma de verlas venir. Y, apunta Carpineti, la NASA ni siquiera es el organismo que las observa: eso corre a cargo de la colaboración LIGO-Virgo-KAGRA.

También falla la coreografía del desastre. El texto viral detallaba que la gente empezaría a flotar en los dos primeros segundos y alcanzaría entre 15 y 20 metros de altura hacia el tercero o cuarto, antes de que la gravedad volviera a los 7.3 segundos. Carpineti recuerda la primera ley de Newton: sin gravedad, un cuerpo en reposo se queda donde está. Como mucho subiría con el pequeño impulso que llevara encima. Nadie sale disparado veinte metros hacia arriba porque deje de haber peso.

Lo que sí se ha medido en un eclipse: péndulos que se comportan raro

Aquí es donde el relato roza, muy de lejos, algo real. TechRadar rastreó esta semana el hilo científico que sí conecta eclipses y gravedad: desde 1954, según recogió New Scientist, hay reportes de péndulos que alteran su oscilación mientras la Luna cubre el Sol.

Two children focused on Newton's Cradle in vibrant studio lighting for physics learning.
Las anomalías reportadas durante eclipses se midieron con péndulos de laboratorio; imagen ilustrativa, no corresponde a ninguno de esos experimentos · Foto de Ron Lach en Pexels

El propio medio detalla que en 1999 el físico Chris P. Duif, entonces en la Universidad Tecnológica de Delft, revisó esas observaciones y encontró explicaciones convencionales débiles: los cambios podían atribuirse a causas mundanas como las variaciones de temperatura. Su trabajo no confirmó la anomalía ni logró descartarla. En 2009 le dijo a New Scientist que no estaba convencido de que existiera, aunque sería revolucionario que resultara cierta.

Esa es la distancia completa entre el dato y el rumor. Lo que sigue abierto, y con muy poco apoyo, es una desviación mínima en el balanceo de un péndulo. Lo que se viralizó fue un planeta soltando a toda su población durante siete segundos.

La desinformación nació en diciembre de 2025, sobrevivió al desmentido de la NASA en enero, a cuatro verificaciones en español la misma semana y al propio eclipse, que transcurrió sin una sola persona en el aire. Fox ya adelantó la parte incómoda cuando habló con Newsweek: la historia regresa cada año.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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