TL;DR:
- La NASA publicó el 10 de agosto de 2026 dos imágenes del telescopio James Webb de la nebulosa planetaria NGC 2392 y la llama Nebulosa del León de principio a fin.
- El 5 de agosto de 2020 la agencia había retirado el apodo anterior del mismo objeto por considerarlo un término colonial de historia racista.
- Las fichas de la propia NASA no coinciden en la distancia: 5.000 años luz en la de Hubble y unos 4.200 en la de Chandra.
La NASA publicó el 10 de agosto de 2026 dos imágenes del telescopio espacial James Webb de NGC 2392, una nebulosa planetaria en la constelación de Géminis, y en todo el comunicado la llama Nebulosa del León. No siempre la llamó así. El 5 de agosto de 2020 la agencia había dejado de referirse a ese mismo objeto por su apodo histórico, Nebulosa Esquimal, al considerarlo un término colonial con historia racista, y anunció que en casos así usaría únicamente la designación oficial de la Unión Astronómica Internacional. Seis años después vuelve a ponerle apodo, y el que eligió ya designaba en el uso común a otra nebulosa distinta. Las imágenes se tomaron con los instrumentos NIRCam y MIRI, y el procesamiento estuvo a cargo de Alyssa Pagan, del Space Telescope Science Institute.
La cara es una burbuja de gas y la melena es polvo que aguantó la radiación
Lo que retrató el Webb es lo que queda de una estrella de masa parecida a la del Sol. Cuando dejó de sostener las reacciones nucleares de su núcleo se volvió inestable, empezó a pulsar y fue soltando sus capas exteriores. Ese material forma hoy las envolturas de gas y polvo que los astrónomos llaman nebulosa planetaria, un nombre heredado de cuando estos objetos parecían discos planetarios en los telescopios pequeños de hace dos siglos y que no tiene nada que ver con planetas.
En el centro quedó una enana blanca, el núcleo desnudo y caliente de la estrella. La NASA dice que ese remanente está cocinando el material desde dentro: su radiación genera una burbuja de gas ionizado que se expande y va destruyendo el polvo que encuentra en el camino. Esa burbuja es la cara del león. La melena es el interior de una envoltura de polvo iluminada por la misma enana blanca, y los mechones con forma de cola de cometa son cúmulos compactos que resistieron la radiación y protegen al material que tienen detrás.
La ficha de Hubble describe dos lóbulos elípticos de materia, uno delante del otro, de aproximadamente un año luz de largo y medio de ancho cada uno. Atribuye esa forma a un anillo denso de material en el ecuador de la estrella, expulsado durante su fase de gigante roja, que frena por los costados un viento estelar que sopla a 1,5 millones de kilómetros por hora.
Frente a la imagen que el Hubble tomó en enero de 2000, el Webb no aporta un descubrimiento sino resolución. La estructura general se parece bastante; el infrarrojo cercano y medio permiten separar esos cúmulos de polvo de la neblina de gas ionizado. Por qué el gas barrido adopta una estructura tan compleja de anillos y capas, un rasgo común en las nebulosas planetarias, sigue sin respuesta.
Hay una pista vieja. En 2013, datos del observatorio Chandra mostraron que NGC 2392 emite rayos X muy por encima de otras dos nebulosas planetarias comparables, y de ahí los investigadores dedujeron que la estrella central tiene una compañera invisible. La interacción entre ambas podría explicar ese exceso, aunque la compañera nunca se ha observado directamente.

El apodo anterior lo retiró la propia NASA en 2020
El 5 de agosto de 2020, en un anuncio firmado por Tricia Talbert, la NASA dejó de llamar Nebulosa Esquimal a NGC 2392. El argumento fue explícito: el término se percibe de forma generalizada como colonial y de historia racista, impuesto a los pueblos indígenas del Ártico, y la mayoría de los documentos oficiales ya lo había abandonado. En el mismo texto retiró Galaxia de las Gemelas Siamesas para el par NGC 4567 y NGC 4568. Las advertencias que quedaron en las páginas antiguas del sitio fechan el cambio el 1 de agosto.
La frase que importa para entender lo de esta semana cerraba ese párrafo: de ahí en adelante, la agencia usaría únicamente las designaciones oficiales de la Unión Astronómica Internacional en los casos donde el apodo resultara inapropiado. Thomas Zurbuchen, entonces administrador asociado de la Dirección de Misiones Científicas, dijo que la meta era que todos los nombres quedaran "alineados con nuestros valores de diversidad e inclusión".
El compromiso tenía un alcance acotado, y conviene leerlo entero: la agencia se ataba a la designación de catálogo donde el apodo fuera inapropiado, no en todos los casos. Un apodo neutro como el actual no contradice esa frase.
El rastro del cambio es desparejo. Las páginas viejas conservan la nota del editor con la decisión de 2020. La ficha de la imagen del Hubble en science.nasa.gov ya fue reescrita y describe NGC 2392 sin ningún apodo. El comunicado del 10 de agosto de 2026 no menciona una sola vez el nombre retirado y tampoco explica por qué la agencia volvió a usar uno.
El apodo nuevo ya se lo llevaba otra nebulosa
Nebulosa del León no es un invento de 2026. El objeto que William Herschel encontró en 1787 lleva años acumulando alias en catálogos y bases de datos, y ese es uno de ellos, junto con Nebulosa Cara de Payaso y Caldwell 39. Sci.News, que en su cobertura de estas imágenes siguió titulando con el apodo retirado, los enumera todos.
El punto es que ese apodo ya tenía otro dueño en el uso cotidiano. Entre astrofotógrafos y publicaciones de divulgación, Lion Nebula designa habitualmente a Sh2-132, una nebulosa de emisión mucho mayor en la constelación de Cefeo, ionizada por dos estrellas Wolf-Rayet y situada en el brazo de Perseo. La galería de Sky & Telescope la publica con ese nombre. Quien busque Nebulosa del León a partir de ahora se va a encontrar dos objetos que no se parecen en nada: una nebulosa planetaria diminuta en Géminis y una región de hidrógeno extensa en Cefeo.
Las propias fichas de la NASA no coinciden en la distancia
Quien quiera saber a qué distancia está el león se topa con tres cifras, y dos son de la NASA. La ficha de la imagen del Hubble dice 5.000 años luz, equivalentes a 1.500 parsecs. La página de Chandra sobre el mismo objeto dice unos 4.200 años luz. El comunicado del Webb no da ninguna, y ninguna de las páginas explica la diferencia.
La tercera cifra circula por la cobertura de estos días: Scientific American publicó el 12 de agosto que la nebulosa está a 10.000 años luz. Ese número no aparece en ninguna ficha de la NASA, pero sí coincide con otras dos magnitudes que la agencia publica sobre el objeto. Según la ficha de Hubble, la nebulosa empezó a formarse hace unos 10.000 años. Según el comunicado del Webb, se dispersará dentro de unos 10.000 años.
El nombre ya cambió dos veces en seis años. El objeto tiene menos margen: con el gas y el polvo alejándose del núcleo estelar, la NASA calcula que la figura del león terminará por dispersarse dentro de unos 10.000 años, un plazo corto en términos astronómicos.