OpenAI evalúa recortes drásticos al precio de sus tokens para frenar a Anthropic en plena carrera hacia la bolsa
OpenAI analiza bajar el precio de sus tokens para quitarle clientes a Anthropic, según el WSJ, rumbo a la bolsa.
TL;DR:
- The Wall Street Journal reportó que OpenAI estudia bajar drásticamente lo que cobra por sus tokens, anticipando que Anthropic hará lo mismo; las pláticas siguen abiertas y nada es oficial.
- Anthropic vale 965 mil millones de dólares tras su última ronda y OpenAI quedó en 852 mil millones; ambas ya presentaron papeles confidenciales ante la SEC para salir a bolsa.
- Una guerra de precios apretaría los márgenes justo cuando Uber, Walmart, Amazon y Microsoft frenan su gasto en IA y una empresa anónima quemó 500 millones de dólares en Claude en un mes.
OpenAI estudia recortes drásticos en lo que cobra por sus tokens —la unidad con la que las empresas de inteligencia artificial miden y facturan el uso de sus modelos— para arrebatarle clientes a Anthropic, reportó The Wall Street Journal este miércoles 10 de junio de 2026, citando fuentes cercanas a las conversaciones. El movimiento respondería, además, a que OpenAI anticipa rebajas similares por parte de su rival. Las pláticas siguen en el aire: ninguna de las dos compañías ha anunciado cambios oficiales y Reuters aclaró que no pudo verificar el reporte de forma independiente. El momento, eso sí, no podría ser más delicado. Ambas acaban de presentar documentación confidencial ante la SEC para salir a bolsa con valoraciones que rozan el billón de dólares, justo cuando sus clientes corporativos se rebelan contra el costo disparado de la IA.
La factura de la IA pasó de tema invisible a "problema enorme" en medio año
El propio Sam Altman le puso nombre al malestar. A principios de junio, durante el evento empresarial Intelligence at Work de OpenAI, el CEO admitió que las quejas por el gasto ya son rutina entre sus clientes.
"La gente de verdad está diciendo —ya saben, ya es casi un meme—: 'Mi empresa se gastó todo mi presupuesto de 2026 en el primer trimestre. ¿Pueden hacer esto más eficiente?'", contó Altman en el escenario.
"Pero eso pasó de ser, a principios de este año, un tema que nunca salía a relucir —la gente estaba totalmente conforme con lo que gastaba— a convertirse, de repente, en un problema enorme", agregó. "Seguimos empujando en eso con los modelos. Creo que tendremos muchas formas de ayudar a la gente a obtener más valor por menos gasto".
El detonante tiene nombre técnico: agentes. Las herramientas que escriben código o ejecutan tareas de forma continua consumen volúmenes de tokens que las áreas de finanzas nunca presupuestaron.
Uber, Walmart y Amazon ya le pusieron candado al gasto
La resaca corporativa dejó de ser anécdota y se volvió política de empresa. El director de tecnología de Uber, Praveen Neppalli Naga, lo resumió en abril ante The Information:
"Estoy de vuelta en el punto de partida, porque el presupuesto que pensé que iba a necesitar ya se esfumó".
Los casos se acumulan:
- Uber agotó en abril su presupuesto anual para Claude Code y ahora limita a cada empleado a mil 500 dólares en tokens por agente de programación, según Bloomberg.
- Walmart puso topes al uso de su agente interno de IA, de acuerdo con fuentes citadas por la misma agencia.
- Amazon apagó el 29 de mayo KiroRank, la tabla interna que clasificaba a sus empleados por consumo de tokens; un vocero confirmó el cierre a Business Insider después de que Financial Times lo adelantara.
- Microsoft canceló la mayoría de sus licencias de Claude Code por costos y movió a sus ingenieros al Copilot CLI de GitHub.
- El caso extremo: una empresa no identificada gastó 500 millones de dólares en Claude en un solo mes por no ponerle límites a las licencias de sus empleados, según relató un consultor de IA a Axios. La cifra no ha sido confirmada oficialmente.
Bajar precios sería, en ese contexto, tanto una jugada ofensiva contra Anthropic como un gesto para calmar a clientes que ya sacaron la calculadora.
Dos aspirantes al billón de dólares con los números bajo lupa
Las deliberaciones llegan con el reloj bursátil corriendo. Anthropic presentó su registro confidencial ante la SEC el 1 de junio; OpenAI hizo lo propio el lunes 8 de junio y lo anunció en su blog porque, dijo, esperaba que la noticia se filtrara. "Todavía no hemos decidido el momento; puede tardar, porque hay cosas que queremos hacer que probablemente resultan más fáciles siendo una empresa privada", escribió la compañía.
En la tabla de valoraciones, la fotografía favorece hoy a Anthropic. La creadora de Claude cerró su Serie H el 28 de mayo en 965 mil millones de dólares, por encima de los 852 mil millones en que quedó OpenAI tras su ronda de 122 mil millones en marzo. En el mercado secundario de Forge Global, Anthropic llegó a cotizar en un billón de dólares —un millón de millones—, según recogió TechCrunch. Y en ingresos la pelea está cerrada: datos de The Information indican que el ritmo anualizado de Anthropic rebasó esta primavera al de OpenAI, aunque la empresa de Altman conservó la delantera en ingresos reales del primer trimestre, con unos 5 mil 700 millones de dólares.
La rentabilidad es la otra pregunta incómoda. Proyecciones financieras reportadas por The Wall Street Journal anticipan que OpenAI no alcanzaría números negros antes de 2030, y el mismo diario ha reportado que la directora financiera, Sarah Friar, expresó dudas internas sobre si la compañía puede sostener su gasto masivo en centros de datos. Recortar tarifas con ese telón de fondo no es un detalle: es tocar la línea de ingresos justo cuando los inversionistas pedirán verla crecer.
DeepSeek ya disparó primero desde China
La presión no viene solo de casa. El laboratorio chino DeepSeek hizo permanente el 22 de mayo un recorte del 75% en su modelo insignia V4-Pro, que ahora cuesta desde fracciones de centavo hasta menos de un dólar por millón de tokens. Caixin calcula que su tarifa de entrada quedó en unos 44 centavos de dólar por millón de tokens, menos de la décima parte de los cerca de 5 dólares que cobra OpenAI por GPT-5.5.
¿Y de este lado? Para las empresas y desarrolladores de México, España y el resto de América Latina que pagan estas APIs en dólares, cualquier rebaja se traduciría directo en una factura más ligera. La otra cara es menos amable: si los líderes del sector compiten por precio mientras queman montañas de efectivo en centros de datos, la sostenibilidad del negocio queda en entredicho.
Por ahora, el recorte de OpenAI es una deliberación, no una decisión. Pero el solo hecho de que esté sobre la mesa dice mucho: la guerra de la IA ya no se pelea únicamente con modelos más capaces, sino con la etiqueta del precio. Y esa batalla, con dos OPIs casi billonarias en el horizonte, la van a arbitrar los mercados públicos.