Barack Obama se burló de la guerra arancelaria de Donald Trump con Canadá durante un mitin en Detroit el 24 de octubre de 2026. El expresidente vinculó los gravámenes con el encarecimiento de la vida en Michigan, mientras Washington se dispone a retirar el recargo del 50% a ciertos productos canadienses y extenderlo a otros.
Al respaldar a los candidatos demócratas Abdul El-Sayed y Jocelyn Benson, Obama llamó sarcásticamente a Canadá "ese conocido imperio del mal". Recordó que el país vecino está a pocos minutos en automóvil, al otro lado del puente, y mencionó a Martin Short y el jarabe de arce para acompañar la ironía.
Su argumento económico apuntó a la industria automotriz: explicó que las fábricas de Estados Unidos y Canadá comparten cadenas de suministro y que un vehículo necesita piezas de varios lugares. Según Obama, los aranceles elevan costos que terminan pagando los consumidores.
La intervención forma parte de su campaña a favor de los demócratas para las elecciones del 3 de noviembre.
El T-MEC no exime de este recargo
Trump firmó el 23 de octubre una proclamación que modifica la lista de productos canadienses sujetos al arancel adicional del 50%. Los cambios entrarán en vigor el 30 de octubre de 2026, cuatro días antes de los comicios.
En su ficha informativa, la Casa Blanca detalla los dos movimientos:
- Dejarán de pagar este recargo determinadas láminas de madera contrachapada, algunos productos de papel, cierta maquinaria y equipos de refrigeración, así como determinadas cajas de embalaje.
- Pasarán a pagarlo ciertas válvulas, alfombras y residuos, entre otros productos.
La ficha precisa que estos gravámenes, impuestos bajo la sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, se aplican a los bienes incluidos aunque cumplan las reglas de origen del T-MEC, el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. También se suman a los aranceles de la sección 232 cuando correspondan.
Así, el alivio depende del producto que salga de la lista. Para los que permanezcan o se incorporen, el trato preferencial del T-MEC no elimina ese cargo adicional.
La presión también alcanza a los republicanos
En un mitin en Port Huron, Michigan, el 25 de octubre, Trump defendió su política y aseguró que resolvería la disputa con Canadá pronto. Reuters informó que el presidente no ofreció detalles del eventual acuerdo.
En Maine, la misma agencia reportó que la senadora republicana Susan Collins había pedido alivio para productos utilizados por agricultores y empresas locales. Collins sostuvo que parte del equipo y los materiales canadienses no tienen sustitutos estadounidenses disponibles o pueden reemplazarse solo a un costo elevado.
Desde Canadá, el ministro Dominic LeBlanc dijo, en una declaración recogida por Reuters, que Ottawa evaluaba los cambios y seguía dispuesto a trabajar por una relación comercial que respetara sus intereses.
La tensión también apareció en la campaña de Mike Rogers, candidato republicano al Senado por Michigan. Según Reuters, Rogers expresó en una entrevista con NBC preocupación por el efecto de los aranceles canadienses en el sector automotor, aunque defendió inversiones industriales que atribuyó a esa política.